Domingo, 07 Mayo 2017 00:00

De cara a las legislativas, Cambiemos y el peronismo definen listas porteñas

Escrito por  Juan José Domínguez y Horacio Aizpeolea
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En el oficialismo, las disputas entre Carrió y Lousteau evidencian la interna entre el PRO y el radicalismo. El PJ quiere recuperar la unidad, pero sin el sello del Frente para la Victoria.

 

Mientras la oposición PJ/kirchnerismo podría dirimir sus candidaturas en las próximas Paso, todo indica que el oficialismo tendrá en octubre dos listas a diputados por separado: una, encabezada por Elisa Carrió y apoyada por el PRO y la Coalición Cívica, y otra, por el radicalismo porteño y con Martín Lousteau en el primer lugar de la boleta. Ninguno de estos espacios, en la oferta electoral de octubre, podrá usar el sello “Cambiemos”.

Tampoco Lousteau podrá ser candidato por Energía Ciudadana Organizada (ECO), el espacio que lo llevó como candidato a jefe de Gobierno porteño en 2015, cuando fue derrotado en el balotaje por tres puntos porcentuales por el actual mandatario, el macrista Horacio Rodríguez Larreta.

Esto es así porque el radicalismo integra Cambiemos en el ámbito nacional, pero apoyará a Lousteau en la Capital, de modo que Carrió no podrá llevar el sello Cambiemos ni Lousteau el sello ECO, porque este espacio está integrado por la Coalición Cívica, que ahora irá aliada al PRO.

Los nuevos nombres de los frentes oficialistas que se vienen aún no se conocen porque, aunque las cartas parecen estar echadas, aún queda tiempo hasta el 14 de junio para inscribir alianzas y no puede descartarse que al final se llegue a un acuerdo para que Lousteau se integre a una lista de consenso con Carrió.

Esta posibilidad, sin embargo, está prácticamente descartada. Es Lousteau quien quiere jugar por adentro, pero el PRO, o mejor dicho Rodríguez Larreta, se opone de manera tajante.

“Si a Martín lo dejan jugar adentro, sería un error político de Rodríguez Larreta. ¿Cuál es la estrategia de Martín? Dejar claro que si no hay una primaria, es porque el PRO no quiere”, dijo un dirigente radical cercano al último exembajador argentino en Estados Unidos, cargo al que renunció hace un mes para competir por una banca de diputado nacional, lo que molestó al presidente Mauricio Macri y a su canciller, Susana Malcorra.

La apuesta de Lousteau es ser jefe de Gobierno porteño en 2019. Con Enrique “Coti” Nosiglia como hombre fuerte, el radicalismo quiere recuperar la Capital.

A las primarias

En la oposición, todo indica que el peronismo/kirchnerismo va a zanjar sus diferencias en las Paso. Pero la novedad no llegará tanto de la mano de quien encabece la lista, sino que, después de 12 años, un sector pretende que el espacio deje de llamarse Frente para la Victoria, bautizado así por Néstor Kirchner.

“Este lunes (por mañana) se reúne el justicialismo porteño y entonces se va a invitar a los dirigentes a participar de las Paso y se va a buscar otro nombre para el frente electoral que integrarán el PJ y otras fuerzas, tales como Nuevo Encuentro (Martín Sabbatella), el PC o el PH”, dijo un dirigente peronista alineado actualmente con Alberto Fernández.

El exjefe de Gabinete de Néstor y de Cristina Kirchner asoma como el gran armador de un nuevo “panperonismo”. Con un pie fuera del Frente Renovador (donde nunca llegó a ganarse la total confianza de Sergio Massa), Alberto Fernández reunió a un grupo de históricos del PJ porteño como el exdiplomático Jorge Argüello; el por 12 años secretario de Culto del kirchnerismo, Guillermo Oliveri; el último embajador de Cristina Kirchner en el Vaticano, Eduardo Valdés, y la exembajadora en México, Patricia Vaca Narvaja.

Otro grupo es encabezado por el titular del PJ porteño, Víctor Santa María, junto a exministros kirchneristas de Educación, Daniel Filmus, y de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana.

Una tercera pata la compone La Cámpora, con Juan Cabandié y Mariano Recalde, respaldados por el exministro de Trabajo durante los 12 años de gobiernos kirchneristas, Carlos Tomada. Este sector actúa en sintonía con Nuevo Encuentro, el principal espacio político entre los aliados del peronismo.

Temor a La Cámpora

¿Es posible que se arribe a una lista de unidad? “No es tan sencillo. Hay disidencias y se quiere evitar que La Cámpora arme la lista sin consultar a nadie”, respondió el mismo dirigente peronista. De todos modos, insistió en que las conversaciones entre los diferentes grupos peronistas “son cordiales, y todos coinciden en destacar, a nivel nacional, la trascendencia de la figura de Cristina Fernández de Kirchner”.

De todos modos, no será sencillo terminar con la nomenclatura Frente para la Victoria: La Cámpora y Nuevo Encuentro apuestan a que continúe como tal. “Queremos una lista de unidad, con candidatos que tengan una posición política clara. Detrás del cambio de nombre tememos que se quiera diluir todo el significado de los 12 años de kirchnerismo. No queremos correr el riesgo de llevar diputados que luego en el recinto, con la excusa de ‘dar gobernabilidad’, terminen votando junto al macrismo”, sostuvo un dirigente de Nuevo Encuentro, en charla con este diario.

Bancas. Qué está en juego.

Los escaños del distrito porteño en la Cámara de Diputados. De los 13 diputados que deben renovarse en el distrito porteño, ocho responden al espacio oficialista de Cambiemos, cinco son del PRO; dos de la Coalición Cívica, entre ellos Elisa Carrió, y la radical Carla Carrizo. Además están las tres bancas kirchneristas, mientras que las otras dos son de Alcira Argumedo y Julio Raffo, ex aliados de Fernando “Pino” Solanas.

Con este panorama, el oficialismo es el que asume el mayor desafío: retener sus ocho bancas.

Juan José Domínguez y Horacio Aizpeolea

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