Martes, 02 Octubre 2018 00:00

“El Papa está muy preocupado por la marginalidad”

Escrito por  Noticias Urbanas
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El obispo villero Gustavo Carrara brindó la misa por las víctimas de trata y esclavo en una ceremonia que se realizó en la Plaza Constitución.

Gustavo Carrara, el primer obispo villero del Arzobispado de la Ciudad, brindó la misa por las víctimas de trata y esclavo el viernes por la tarde, en una ceremonia que se realizó en la plaza Constitución.

Este tipo de misa se viene celebrando hace once años para respaldar a las víctimas de trata y la exclusión y reivindicar a todas las organizaciones sociales y de la iglesia que trabajan en estas temáticas como la Alameda o el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).

“El Papa dice estar atentos, no pasar distraídos, estar atentos ante la marginalidad que eso es el caldo de cultivo para distintas formas de trata y explotación”, expresó en su homilía el obispo Carrara, que estuvo acompañado por sacerdotes de los barrios de la zona sur de la Ciudad y conurbano bonaerense.

“Jesús habla de los pequeños, habla también de aquellos que tienen hambre, Jesús dice tuve hambre y me diste de comer, todos los que sufren para Jesús con pequeños y son los más preferidos como las víctimas de trata, también tienen que ser los preferidos de las iglesias, y los preferidos de todos los hombre y mujeres de buena voluntad que sueñan con una patria de todos”, agregó.

El primer obispo de las villas designado en toda la historia del Arzobispado porteño aseguró que estamos en una “situación social que está difícil, está complicada, pero todos los que están aquí son luchadores, saben luchar, saben que si nos unimos podemos hacer mucho por aquellos que están más sufriendo, allí donde no llega la mano invisible del mercado, que mágicamente pareciera solucionarlo todo pero no termina solucionando nada; allí llegan caricias, abrazos, manos concretas de hombres y mujeres que ayudan a ponerse de pie, que parten el poco pan que tienen para que otros coman, allí no está todo perdido, si buscamos ser familia, si buscamos recibir, si buscamos proteger, si buscamos promover, y buscar integrar que están mal, que serán una bendición por nosotros, porque son el mismo Jesús en medio nuestro. Que así sea”, cerró su primer homilía para las víctimas de trata y la exclusión, una misa de la que siempre participó como cura de la villa del Bajo Flores y acompañando al cardenal Jorge Bergoglio.

En tanto, La Alameda llevó de ofrenda una remera de la cooperativa textil y el MTE ofreció un carro de cartón. En las intenciones se pidió para que las autoridades apliquen la ley de Trata, que la reglamenten y a su vez se decomisen los bienes a la mafia para reutilizarlos socialmente.

“El iniciador fue el propio cardenal Bergoglio hoy Papa Francisco acompañando a la Alameda y MTE que han participado interrumpidamente de esta ceremonia que es en vísperas del día internacional contra la trata. Se hace en la plaza porque es un barrio donde se ve con notoriedad la sistemática violación de la dignidad humana con la exclusión y la trata”, afirmó Gustavo Vera, titular de la Alameda.

Homilía Completa:

“Jesús cuando habla de los pequeños, habla también de aquellos que tienen hambre, Jesús dice tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estaba desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, preso y me fuiste a ver, extranjero y me recibiste, todos los que sufren para Jesús son pequeños y son los más preferidos, como las víctimas de trata, también tienen que ser los preferidos de las iglesias, y los preferidos de todos los hombre y mujeres de buena voluntad que sueñan con una patria de todos”.

“Esta primera misa la celebró hace once años el Papa Francisco, sus palabras y sobre todo su testimonio hacían vibrar esta plaza de constitución, su clamor por los pobres y por los excluidos, hoy es un clamor que esta llega desde ahí donde está a todos los rincones del mundo”.

“Al comienzo de este año en la Jornada Mundial de la Paz, el Papa habló de los refugiados y migrantes como hombres y mujeres que buscan la paz, todo los que alguna u otra manera están excluidos son hombres, mujeres y niños que no quieren pasarla bien quieren vivir bien, quieren vivir con paz”.

“Todos ellos merecen nuestro respecto, y sobre todo que pongamos manos a la obra, que nuestro corazón se acerque, y nuestras manos se pongan a trabajar para transformar esas situaciones de injusticia en situaciones de dignidad”.

El Papa es concreto, vean sus verbos que utiliza, que invitan a la acción, a poner manos a la obra, nos dice acoger, recibir, la primer actitud como ciudadanos, como comunidad es recibir, ser hospitalarios, abrir las puertas, nadie sale de su país escapando de desigualdad, de pobreza, marginalidad, o violencia como un turista a conocer, sufre el desarraigo, el no tener el pan de cada día.

En Buenos Aires miles y miles trabajan en la basura no porque le gusta sino porque quieren llevar el pan de cada día a su mesa. Ellos merecen nuestro respecto, cariño, admiración y nuestra solidaridad.

El Papa también dice no solo recibir sino también proteger es muy importante estar atentos, ante las situaciones de marginalidad porque ese es el caldo de cultivo para distintas formas de trata y explotación. Por ejemplo ayudar que los migrantes tengan sus documentos para que no sean explotados o esclavizados. Cosas concretas, que ayuden a cambiar la vida, que ayuden a poner de pie. También promover haciendo de manera sencilla y eficaz como los migrantes que vienen sin saber el español necesitan aprenderlo para defenderse por eso que bueno cuando los movimientos sociales o nuestras parroquias se enseñan el idioma, es un caso concreto de promover.

Lo que buscamos es integrar, y como iglesia tenemos que ser una familia que acompaña, y sienta a la mesa como una familia, y todo aquel que viene. El Hogar de Cristo muchos se pusieron de pie, y son ellos y ellas que hoy ponen de pie aquellos que están tirados, integrar para dar ese protagonismo, esa mística, que no hay nadie más que quien sufrió mucho, que sabe entender el dolor y sufrimiento de quien está mal.

Nuestra situación social está difícil, está complicada, pero todos los que están aquí son luchadores, saben luchar, saben que si nos unimos podemos hacer mucho por aquellos que están más sufriendo, allí donde no llega la mano invisible del mercado, que mágicamente pareciera solucionarlo todo pero no termina solucionando nada, allí llegan caricias, abrazos, manos concretas de hombres y mujeres que ayudan a ponerse de pie, que parten el poco pan que tienen para que otros coman, allí no está todo perdido, si buscamos ser familia, si buscamos recibir, si buscamos proteger, si buscamos promover, y buscar integrar que están mal, que serán una bendición por nosotros, porque son el mismo Jesús en medio nuestro. Que así sea”.

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