Viernes, 01 Julio 2016 08:27

Segundo semestre: un racional optimismo

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Ha comenzado el segundo semestre. Como era previsible, las redes sociales están pobladas de bromas –algunas ingeniosas, las más reiterativas- centradas en el hecho evidente de que entre las 11.59 del 30 de junio y las 0.01 del 1º de julio en la Argentina no ha habido cambios. Chocolate por la noticia, como decían los chicos en otros tiempos.

 

 

Pero ni Mauricio Macri ni ninguno de sus ministros, cuando hablaban del segundo semestre, pronosticaban una revolución copernicana en cuestión de minutos; ni siquiera de semanas. Solo se referían a un cambio gradual de tendencias. Y no se trataba de un acto de fe, sino de la conclusión racional del análisis de la realidad.

 

El primer semestre fue –y debía ser- el más duro. Había que tomar medidas que despejaran los obstáculos para el crecimiento. El absurdo cepo, por ejemplo. O el default.

 

También había que sincerar los precios relativos, desnaturalizados por doce años de populismo. Y encarar un tema antipático, pero imprescindible: el aumento de tarifas.

 

El kirchnerismo les hizo creer a muchos argentinos que es posible no pagar por los bienes y servicios que se reciben. El resultado está a la vista: falta de luz y gas, deficientes transportes, caminos obsoletos, infraestructura colapsada.

 

Claro que cuando se afrontan en serio los problemas, aparecen antes las malas noticias que los buenos resultados. Recuperar y desarrollar el sistema energético llevará muchos años, pero las tarifas incrementadas nos llegan hoy.

 

Lamentablemente, no hay otra solución. Mejorar la calidad de vida requiere inversiones de mediano y largo plazo, que no nos van a pagar los húngaros ni los canadienses. Las debemos afrontar nosotros.

 

La reciente aprobación del blanqueo contribuirá a mejorar los ingresos del Estado. Eso y el menor gasto en subsidios a los servicios aliviará al Tesoro y serán menores las necesidades de emisión monetaria. La inflación sin dudas bajará a partir de este mes. No llegará a los niveles a los que aspiramos en forma inmediata, pero será evidente el cambio de la curva.

 

El campo, liberado de muchas restricciones, ya exhibe un mayor dinamismo. La confianza que despierta un gobierno creíble y profesional traerá paulatinamente nuevas inversiones, y con ellas más trabajo genuino. La Argentina ha dejado atrás el aislamiento internacional, lo que facilitará ese proceso.

 

Para los asalariados, empiezan a llegar los aumentos pactados en las paritarias, que contribuirán también a activar el mercado interno. Por ahora, la situación derivada del Brexit no parece conducir a una crisis económica severa, más allá de algunos reacomodamientos.

 

En fin, pronto comenzará a ser visible el fruto de las políticas serias, centradas en el futuro y en la solución de los problemas concretos. Como dijo Churchill a mediados de la Segunda Guerra Mundial, “no sé si este es el principio del fin, pero sin dudas es el fin del principio”. Así lo cree la mayoría de los argentinos, que es madura y no quiere que le mientan más. Estamos atravesando un tiempo difícil, pero sabemos que llegan días mejores.

 

Dr. Jorge R. Enríquez

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Twitter: @enriquezjorge

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