Viernes, 10 Junio 2016 09:24

Seis meses de transformaciones

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Se cumplen hoy seis meses de la presidencia de Mauricio Macri.

Nos hemos acostumbrado muy rápidamente al nuevo escenario. Por eso nos parece tan lejano el "anciene régime". Pero conviene no olvidar de dónde venimos ni cuál es el sentido del cambio que protagonizamos.


Recordemos que el 10 de diciembre regía todavía el absurdo cepo cambiario. Casi todos los analistas decían que era una bomba muy difícil de desactivar, que llevaría varios meses, que el dólar se iría por las nubes. Pues bien, el cepo fue levantado en pocas horas y no pasó nada. Se sinceró, claro, el precio del dólar, pero antes nadie podía comprar ni vender al tipo oficial, que solo servía para los afortunados que fueran autorizados a importar.

Hoy el dólar está alrededor de los 14 pesos y el problema ahora es que no siga cayendo, para no perjudicar la competitividad de la economía.

También se resolvió con una celeridad encomiable la cuestión de los holdouts, que le permite a la Argentina retornar al mercado de capitales, atraer inversiones y conseguir créditos a largo plazo para obras de infraestructura.

Pero todo eso se enmarca en un giro mucho más amplio, que es el de la política exterior. La Argentina estaba aislada del mundo. Baste mencionar que nuestro aliado principal era Venezuela, que hoy se cae a pedazos. Y coqueteábamos con Irán.

El cambio en este aspecto fue de 180 grados. En muy pocos meses recibimos la visita del presidente de los Estados Unidos, el de Francia y el de Italia. Nuestra canciller está postulada -y tiene serias chances de ser designada- para la Secretaría General de las Naciones Unidas.

No hay ya confusión para nadie: pertenecemos al grupo de países que practica la democracia pluralista. Eso no significa desdeñar lo que Alberdi llamaba la "inteligencia de los intereses" y comerciar con cualquier nación, pero sin abjurar de nuestros principios fundamentales.

En el orden institucional, también el cambio es copernicano. Rige la más plena división de poderes. El Congreso ha retomado su importantísimo rol. Hasta los legisladores kirchneristas dicen por lo bajo que se sienten liberados, ya que pueden plantear sus propios proyectos y hasta proponer modificaciones a los del oficialismo. Para su sorpresa, son escuchados respetuosamente y, cuando persuaden del acierto de sus sugerencias, estas son aceptadas.

No hay en el Poder Judicial "operadores". El presidente no manipula a la justicia ni la presiona de ninguna forma.

La libertad de expresión y la existencia de pluralidad de voces es una realidad tangible. No hubo en este lapso ni una sola cadena nacional (salvo la de la jura del presidente). La televisión y la radio públicas dan cabida a opiniones muy diversas (incluidas, con una extensión que llega a irritar a algunos antikirchneristas furibundos, a los que militaban en el anterior oficialismo).

Se ha recuperado el valor del diálogo político y social. Lejos de la soberbia altanera del anterior régimen, el gobierno no trepida en enmendar sus errores frente a las críticas que pueda recibir de algunos sectores de la sociedad.

En materia social,  son claras las decisiones tomadas para favorecer a los sectores más vulnerables. En ese marco se inscriben la universalización de beneficios, tales como las asignaciones para monotributistas, la devolución del IVA para jubilados y beneficiarios de asignaciones, la ampliación de las asignaciones familiares y la convocatoria al Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil, la tarifa social, el pago a jubilados y pensionados de los reajustes de haberes reconocidos en sede judicial y el mantenimiento de políticas sociales que venían de la anterior gestión.

En el orden económico, era imprescindible sincerar las tarifas de los servicios públicos y reacomodar las distorsiones groseras de los precios relativos. Esto provocó un aumento inicial de la inflación, que a partir del segundo semestre caerá drásticamente.

En fin, se ha desmontado el sistema autoritario y paternalista que asfixiaba las energías creadoras de los argentinos. Ahora, en medio de un nuevo escenario, hay que trabajar, invertir, innovar. Las condiciones están dadas. La herencia recibida es muy pesada, pero el futuro es promisorio.

Dr. Jorge R. Enríquez

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Twitter: @enriquezjorge

http://jorgerenriquez.wordpress.com

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