Jueves, 22 Septiembre 2016 08:47

El juego del Gran Bonete

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Yo no fui

Yo tampoco…

¿Quién fue? ¡El gran bonete!

El viejo juego infantil se reproduce como un giro macabro del genocidio en Siria.

 

 

Los bombardeos después de pactada la tregua continúan afectando a civiles, de cualquier “bando”. Bombas que, al parecer, no son arrojadas por nadie…

 

Estados Unidos fue acusado de bombardear a conciencia una base militar de Al Assad, donde murieron 65 soldados y fueron heridos más de 100. Fuentes militares norteamericanas lo niegan, achacando el error a un déficit de información por parte de los militares rusos.

 

Ahora, un convoy humanitario de las Naciones Unidas que se dirigía a Aleppo ha sido bombardeado por aviones no identificados, matando a 25 civiles, voluntarios internacionales. Aleppo, aún en manos de ISIS, alberga miles de personas en crisis humanitaria terminal, mientras es cercada por tropas de Al Assad y rusas.

 

El Pentágono afirma que se trató de aviones rusos. Éstos lo niegan. Bien puede suponerse –nada más que suponerse, pero con una fuerte lógica guerrera- que pudo tratarse de una represalia por el bombardeo anterior, o de un intento de aprovechar la tregua para mejorar sus posiciones.

 

Pero también puede ser cualquiera. La proliferación de armamento de última generación –que no necesita ser caro, ya que los drones son relativamente accesibles aunque armarlos implique un gasto algo superior- no permite descartar que hayan sido bombardeos de ISIS, de los iraníes, de Al Assad o los rusos, o de cualquier participante del conflicto.

 

El saldo, sin embargo, está claro: las víctimas civiles siguen siendo las más damnificadas. En este caso no se trató sólo de los admirables seres humanos que con todos los peligros que implica deciden ayudar como voluntarios humanitarios en la zona, sino los propios habitantes de la ciudad sitiada, sin alimentos, medicamentos, agua ni atención médica, a la que no llegaron las provisiones que transportaba el convoy.

 

En este contexto, la actitud del presidente Macri anunciando la disposición del país a recibir en forma planificada y cuidadosa a familias exiladas se inscribe en la mejor tradición argentina. Lo mismo hizo el gobierno anterior, abriendo las puertas a los exilados con contención familiar.

 

Como seres humanos no podemos olvidar que lo que sufren los civiles sirios hoy es lo mismo que sufrieron miles de nuestros abuelos y bisabuelos que llegaron de países en ruina, tomados por la violencia irracional, y ayudaron a construir el país que hoy tenemos. El que, décadas después, disfrutaríamos sus nietos o biznietos.

 

No podemos sumarnos al juego del Gran Bonete, alzándonos de hombros ante el horror. No ha sido nunca y no debe ser la actitud de los argentinos.

 

Ricardo Lafferriere 

ricardo-lafferriere.blogspot.com.ar 

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Visto 945 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 23:49

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