Lunes, 16 Mayo 2016 08:16

El gobierno de Cambiemos debe politizar su gerenciamiento

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 “- ¿Con quién debería co-gobernar Macri?

-Con los que llegaron con él: los radicales, la gente de Massa, que lo está ayudando. También con Margarita Stolbizer y el socialismo, pero todo eso es hacer política. Son un poquito duros para hacer política”. - Eduardo Duhalde. Diario La Nación 14-05-2016

“En menos del 4% de los 151 meses de kirchnerato, estamos mucho mejor” comentaba el ex senador nacional radical porteño José María García Arecha a quien quisiera escucharlo. “Este tipo de comunicación social es la que les falta a muchos miembros de nuestro gobierno para explicarles a la gente que estamos mucho mejor de lo que creemos estar” (sic).


Paralelamente a esta certera opinión del dirigente de Cambiemos, el bloque de Senadores Nacionales radicales elaboraba un trabajo al respecto.


El informe, fue encargado por el presidente de bloque radical, senador nacional Ángel Rozas y lleva la firma del economista Jorge Pazzi, profesor de la Universidad Nacional del Sur, de Bahía Blanca.


“Se necesita incorporar política a la gestión económica”,
comienza diciendo el dossier de Pazzi y agrega que “el gobierno se empeñó inicialmente en no dar ninguna mala noticia económica, según sugirió el principal asesor político presidencial y acataron la mayoría de los máximos funcionarios, y es reacio aún a hacer explícitas las dificultades que se deben atravesar”.


“Es inevitable luego, cuando se toman medidas, que se produzca una inconsistencia entre las expectativas positivas de algunos sectores y las consecuencias distributivas desfavorables que la modificación del tipo de cambio y la actualización de las tarifas domiciliarias genera en esos mismos sectores”,


Respecto a la deficiente comunicación social agrega que “el gobierno no logró consolidar la presentación” de los “hechos positivos” y se “mantiene la percepción de un descontento que se extiende a varios sectores” pese a que “el impacto inflacionario y el efecto sobre el nivel de actividad iniciales fueron menores a la devaluación del kirchnerismo a principios de 2014” y que “la resolución del conflicto con los holdouts” abrió la posibilidad “de atenuar los efectos” del ajuste. “Hay culpas ajenas, pero también propias”.


Tampoco el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay queda fuera del análisis: “Se durmió en los laureles tras “el modo exitoso por el cual pudo ser abandonado el cepo cambiario”.


“Es posible que un cierto sentimiento de autocomplacencia se haya instalado allí; de ahí a minimizar los rasgos negativos de la política en marcha y sobrevalorar los instrumentos utilizados, hay un trecho corto”.


También se destaca que el gobierno se autolimita en los futuros logros y marca su propia cancha. “El Gobierno machaca insistentemente en que una mejora será inexorable a partir de la segunda mitad del año y apunta, para ello, a una fuerte caída de la tasa de inflación para entonces”.


Respecto al necesario ingreso de capitales genuinos del exterior, Pazzi destaca que “no es claro que la ‘lluvia de dólares’ sea inminente”. “Seguramente vendrán, pero el cuándo es relevante dadas las necesidades políticas del gobierno, entre las cuales la creación de empleo es ciertamente de las primeras”.


Respecto de la política monetaria, se expone que “parece estar en el centro de las disputas en el interior del equipo económico”. Indica que “hoy exhibe características claramente restrictivas, con tasas de interés muy altas”. Y recuerda que en Argentina eso suele tener efectos “severos” en el nivel de actividad, es decir, recesión.


En este punto agrega que la “inercia inflacionaria” es evidente luego de las paritarias y advierte que “no se ha podido convencer a aquellos sectores más perjudicados por la devaluación inicial que la situación es transitoria, y que vale la pena el sacrifico de aceptar correcciones de salarios que contemplen la inflación futura que planea el gobierno”.


La conclusión de Pazzi es que el Gobierno “ha sido demasiado ambicioso en sus objetivos” al intentar lograr en simultáneo “una corrección de precios relativos, una baja en la inflación y reiniciar el crecimiento”, contando como únicos instrumentos la actual política monetaria y el supuesto ingreso de capitales.


Este trabajo, elaborado desde el núcleo interno de Cambiemos debe valorarse como aporte de sana crítica ante medidas gubernamentales que pudieran haberse implementado con igual criterio, pero bajo diferentes formas de comunicación social.


La impericia de buena fe de algunos miembros del elenco estable del gobierno puede causar el efecto no deseado más por su continente que por su contenido.


Como lo ha causado el conocimiento público de la reunión mantenida por el Ministro de Justicia, Germán Garavano, y el juez federal Rodolfo Canicoba Corral. Este último, una de las figuras más denostadas del fuero porteño junto con el jubilado Norberto Oyarbide, logró demostrar la impericia política de Garavano, quien al ser cuestionado por Canicoba sobre si “el mensaje jubilatorio” del ministro lo alcanzaba a él, encontró como dubitativa respuesta del funcionario un rotundo “no”, objetivo final que Canicoba buscó de Garavano y que logró en su favor.


En congruencia con lo judicial, Elisa Carrió volvió a demostrar su valentía cívica y honestidad intelectual en el programa “La Cornisa” que conduce por América el periodista Luís Majul:


“Señor Lorenzetti
(refiriéndose al Presidente de la Corte Suprema de Justicia) Usted es un corrupto que se niega a aceptar como nuevo miembro (al jurista santafecino Horacio) Rossatti para que no se sepa quién es el capo narco de Rafaela”.


Con la misma sinceridad que la caracteriza, Carrió no dudó en calificar a la “ley antiempleos” propulsada por los  peronismos kirchnerista, antikirchnerista y massista como intrascendente.


Tiene razón. Los errores del gobierno la hacen trascender mucho más que su viabilidad.


El pronunciado veto -total o parcial- preanunciado impolíticamente por Mauricio Macri- sólo logró potenciar su importancia desmedida.


Todos quienes luchamos desde años por un cambio hemos ayudado a que nuestra Argentina haya comenzado a cambiar en sólo cinco meses.


Defender el sistema republicano de bajos instintos resentidos como los de Jorge Asís al macular al gobierno como “el tercer gobierno radical” es preanunciar su fracaso merced al peronismo de diferentes épocas.


No vivimos “el tercer gobierno radical”.


Vivimos el primer gobierno de “Cambiemos”.


Humberto Bonanata

www.humbertobonanata.com.ar

Twitter: @hbonanata 

Buenos Aires, Mayo 16 de 2016

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