Jueves, 02 Marzo 2017 08:59

Un Presidente con los atributos bien puestos

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A menos de quince meses de haber iniciado su mandato de “revolución en paz” como pregonaba el slogan de Ricardo Balbín en 1973 cuando la Argentina se teñía de sangre entre los extremismos del peronismo, Mauricio Macri, expuso sus aires de estadista aunque su sangre calabresa supo “sacarlo” cuando el piquetero diputado de lujo kirchnerista le gritó que “cuidaran a Baradel”.

 

 

¡Baradel se cuida solo! Exclamó el fanático boquense hoy Presidente de todos los argentinos, hecho que movilizó y despertó la exclamación de su propia tropa que no esperaba tal natural reacción del Jefe de Estado.

 

Sorprendió su ataque a la corrupción pasada y a la dilapidación de los recursos en materia energética que lo llevaron a comenzar gradualmente a transparentar los valores tarifarios de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, ya que en las restantes provincias –al no incidir en el caudal electoral- las tarifas se asocian a la realidad.

 

Cuando Macri asumió la Presidencia la tarifa de electricidad en áreas subsidiadas cubría el 9% del valor real de su producción, transporte y distribución domiciliaria. En 2016, con el “salvaje aumento” cubrieron el 38% y en 2017 cubrirán el 48% del servicio.

 

Es decir que a diciembre de este año, todos los argentinos seguirán subsidiando a la CABA y al AMBA en un 52%.

 

Hizo bien el Presidente el recalcar las obras del Plan Belgrano, los miles de kilómetros de rutas y puentes en ejecución, la potabilización de cientos de miles de hogares y el establecimiento de cloacas para el 41% de la población argentina para fines de 2017, algo que suena revolucionario para un país arrasado por el populismo pero vergonzoso para un país sudamericano en pleno crecimiento sostenido.

 

Sobre el conflicto docente, tanto su mensaje como el de la gobernadora bonaerense coincidieron en que los alumnos no pueden ser tenidos como rehenes por agrupaciones minúsculas de ultraizquierda como la de Roberto Baradel y que debe dirimirse con los niños en clase, al margen de la discusión salarial de los mayores.

 

Hizo punto esencial en su mayor realización como administrador de la “cosa pública” o de la República, como gustaba que le dijeran a Don Marcelo Torcuato de Alvear: la reparación histórica de millones de jubilados y pensionados de juicios incansables que nadie le reclamo y que no utilizó como latiguillo de campaña.

 

Otra vez Mauricio Macri dejó en blanco y negro un gravísimo error de su gobierno: la comunicación social.

 

Macri ES su comunicación social y la burocracia que lo rodea en los medios oficiales aún no logra comprender que los medios oficiales no logran llegar a la mass media que supo confiar en él y que resulta la primer recipiendaria del necesario reacomodamiento económico de 2016 que recién, según los cálculos de todas las consultoras económicas, brotará sus frutos verdes a mediados de año después del medio aguinaldo y del cumplimiento de las paritarias que comienzan a cerrarse en marzo.

 

También aprendió que nadie en la vida puede solo y que este es el gobierno de Cambiemos.

 

En la Argentina no sólo hay que serlo sino parecerlo.

 

Sabíamos que Macri lo era, desde ayer nos mostró los atributos necesarios para demostrar que lo es.

 

Humberto Bonanata

www.humbertobonanata.com.ar

www.sancernigimenez.com.ar

Twitter @hbonanata 

Buenos Aires, Marzo 02 de 2017

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