Domingo, 08 Enero 2017 09:25

El Papa, la misericordia y el peronismo

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)

 “Cuando no somos capaces de cambiar una situación, nuestro propósito debería consistir en cambiar nosotros mismos” -Víktor Frankl

 

 

Al predicar a los demás sobre la capacidad para lograr una vida en paz y libertad, hay que tener presente que “aún las cosas más pequeñas, como el movimiento de una brizna de hierba en el viento, puede resultar algo tan serio que nuestro destino entero dependa de ello”, dice Thomas Merton.

 

Dicho de otra manera: cualquier pequeño detalle que se intente resolver en momentos de intensa tribulación, debe ser cuidado al extremo.

 

Por provenir de un ilustre filósofo y prelado de la Iglesia Católica, puede servir como reflexión para medir con mayor exactitud los desconcertantes mensajes del Papa Francisco cuando envía rosarios y bendiciones a ciertos destinatarios bastante insólitos, moviendo a sorpresa a los que no alcanzamos a descifrar sus enigmáticos propósitos.

 

Sobre todo, al advertirse en ellos la “consistencia” que trata de imprimirles.

 

La realidad del mundo no es “consistente”, dice Merton, y la Argentina está saliendo con dificultades de recurrentes autoritarismos, por lo que no está preparada aún para incorporarse al reino de la misericordia en los términos formulados por Francisco a sus presuntos voceros.

 

Mucho menos, para un escenario donde algunos ánimos encrespados siguen enfrentándose con virulencia en una sociedad que, como la nuestra, se halla aún en “carne viva”, merced a los consuetudinarios desaciertos del partido político que parecería gozar de las simpatías del Sumo Pontífice.

 

A través de sus escritos sobre dicha misericordia, Merton hace distintas apreciaciones para entenderla mejor, diciendo que nadie debiera obsesionarse, porque la gracia es inconsistente y uno no debería aprovechar de la Cruz para sus propósitos de no dejar la vida “encerrada en un sistema FUERA DEL CUAL EXISTIESE CONDENACIÓN, Y DENTRO DE ÉL LA INTOLERABLE FRIVOLIDAD DE LOS SALVADOS” (sic).

 

Somos muy conscientes que nuestras reflexiones pueden ser consideradas irreverentes, pero la relación del Papa con el “caso argentino” y la forma de presentarse ante las visitas de nuestros compatriotas, sonriendo o con gesto adusto y acortando o alargando las mismas según quienes integren las comitivas que se trasladan al Vaticano mueven muchas veces a sorpresa.

 

Las comitivas viajan como si fuesen a regresar de allí con un cheque “santo” y contribuyen a que concordemos con el filósofo inglés nuevamente: realidad no es lo mismo que consistencia; porque el mundo de la consistencia es más bien el mundo de la justicia, que oye a todos por igual, exculpando o condenando a los actores en orden a la participación de los mismos EN HECHOS PROBADOS FEHACIENTEMENTE.

 

Para que dicha misericordia pueda ser útil, no parece prudente desparramar entonces bendiciones que suelen provocar perplejidad en quienes no tienen la capacidad de comprender los propósitos de Su Santidad.

 

Hay que tener en cuenta que “cuando un anuncio nuevo es el MAYOR ANUNCIO, todas las noticias y todo juicio quedan reducidas a cero, porque se convierten en ruido para la mente, sustituyendo al que hubo antes, para dejar paso al que viene luego, DE MODO QUE TODO ACABA POR FUNDIRSE EN EL MISMO RUMOR MONÓTONO Y SIN SIGNIFICACIÓN”, sigue diciendo Merton.

 

No dudamos de las buenas intenciones del ex cardenal Bergoglio,  pero vemos en él una obsesión por querer arreglar nuestra vida con demasiado apuro. Quizá por haber dicho en reiteradas oportunidades que no le queda mucho tiempo (como si tuviese una premonición sobre su propio final), manejándose con una celeridad que DEBERÍA PERMANECER FUERA DE CUALQUIER AGITACIÓN QUE LO CONMUEVA.

 

A nuestro juicio, debería recordar que después de haber sufrido el tsunami kirchnerista, cualquier “brizna de hierba en el aire”, como la señalada al inicio de estas reflexiones, puede poner en jaque nuestro destino inmediato.

 

Más aún, si el punto de partida de los mensajes de Su santidad permitiese sospechar que se asienta sobre los controvertidos principios de la doctrina peronista, que tanto daño nos ha inferido, dando inicio a un largo período de decadencia -sin fin a la vista aún-, que solo podremos superar sin apresuramientos discursivos.

 

Ojalá el año que se inicia contribuya a encarrilar la sabiduría de los  meandros de Francisco, en beneficio de una patria a la que intenta “iluminar” con buenas intenciones.

 

Habernos librado del “magma” peronista transitoriamente, no es según creemos un mal comienzo, mal que pudiere pesarle a Su Santidad.

 

Carlos Berro Madero

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Gentileza para 

Visto 132 veces Modificado por última vez en Lunes, 13 Febrero 2017 21:34

Fundado el 4 de agosto de 2003

<

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…