Miércoles, 21 Diciembre 2016 12:14

A los manotazos

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 “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema” -Winston Churchill

 

 

El sainete de la puja entre parcialidades para dar sanción a “alguna” ley de Impuesto a las Ganancias sobre los salarios a los manotazos, está bordeando el grotesco, a punto tal que si los protagonistas siguen cavando en el hoyo en el que se han metido, terminará por desaparecer el objetivo original de sancionar algo razonable.

 

La demagogia se ha mostrado una vez más en su máximo apogeo.

 

Y algunos medios de opinión afectos a fabricar noticias con las que pretenden nos alimentemos a como dé lugar, han repartido palos a diestra y siniestra igualando al gobierno con una oposición que ha sido la matriz de un verdadero engendro, cuya dimensión adquiere características indignantes a medida que son conocidos sus detalles.

 

En efecto, una mayoría peronista de la que no hemos podido librarnos aún, ha sacado de la galera su visión oportunista sobre un tema ríspido abandonado en un desván por el kirchnerismo, con el evidente fin de socavar la autoridad del gobierno, presentándose ante la opinión pública con aire circunspecto mediante discursos reivindicatorios de buenos samaritanos.

 

Esta actitud no ha salido de la nada, sino del vacío de una promesa muy mal expresada en cuanto a los tiempos por parte de Cambiemos durante la campaña electoral, al no haber explicado en detalle los alcances de sus propósitos, sin haber aclarado la naturaleza de un impuesto de carácter progresivo que existe en casi todo el mundo.

 

Claro está que esto no ha sido óbice para que muchos rivales políticos desprestigiados, hayan evidenciado su eterna pasión por enfrascarse en estériles disputas semánticas plagadas de inexactitudes.

 

Sin haber agotado el fondo de la cuestión –quizá porque el interés marcha por otro lado-, la batalla legislativa se convirtió así en el escenario de una detestable dialéctica discursiva que puede echar a perder los frutos que se obtengan finalmente, por falta de un análisis serio y responsable de la cuestión.

 

En efecto, las argumentaciones se fundan principalmente en proposiciones disyuntivas que, se miren por dónde se miren, buscan herir al adversario, sin que hasta el momento nadie tenga en claro que en una semana más (según el supuesto ultimátum del Senado peronista al gobierno), no se puede producir ningún resultado de calidad.

 

Al mismo tiempo, va quedando en evidencia, además, que el proyecto nacido en Diputados al calor del (¿mal?) aliento de “renovadores” y kirchneristas, es un pastiche de magnitud. Una verdadera contribución al aumento del déficit y un “rejuntado” enunciativo de nuevos gravámenes y disminución de otros, sumados a las extrañas fórmulas matemáticas del ex ministro Kicillof dadas a luz, que volverán locos a los liquidadores del impuesto en caso de aprobarse el método propuesto por la oposición.

 

La dialéctica confusa de los protagonistas, evidencia mientras tanto la baja calidad de la política argentina, porque el tira y afloje parece tener la pretensión de demostrar -¡una vez más!-, quién quedará sindicado como el “macho alfa” de la cuestión.

 

¿Y los sujetos pasivos del engendro final? Pues…a joderse, como dirían en España.

 

Cansados todos de forcejear para abrir una puerta cerrada, la mayoría de los intervinientes en el entuerto van desistiendo de su empeño original –mejorar la calidad de vida del trabajador-, elaborando improvisaciones demagógicas que chorrean incongruencia exhibiendo su patética precariedad intelectual.

 

¿El final? Incierto, como ocurre siempre en estos casos. Quizá tengamos una Ley de Ganancias pronto y ésta no será muy probablemente la mejor, sino la que emerja de juntar cadáveres esparcidos por doquier luego de la puja de quienes se llenan la boca apelando al “consenso”, pero suelen arribar siempre al teatro de deliberaciones armados hasta los dientes cual Pecos Bill posmodernos.

 

Como siempre, el que disponga de los mejores “fierros” será el ganador.

 

¿Y los eventuales perjudicados? Quizá podrían servirles de consuelo las palabras del místico oriental Rumi Jalal Ad-Din: “don´t grieve, anything you lose comes round in another form” (“no te aflijas, todo lo que pierdas retornará a ti de otro modo”).

 

Al fin y al cabo, siempre nos hemos caracterizado por volver al punto de partida de todas las cosas, logrando confeccionar cada vez unos primorosos parches decorativos.

 

Carlos Berro Madero

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