Domingo, 14 Mayo 2017 00:00

Dos por uno = tres - Por Jorge Lanata

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Dos operadores del Gobierno creyeron que era el momento de “consolidar el voto” en un sector conservador del electorado.

 

Como la mayoría de las crisis argentinas, también esta comenzó por una estupidez: dos operadores judiciales del gobierno creyeron que era el momento de “consolidar el voto” en un sector conservador del electorado que el devenir de la política les había hecho abandonar, no sin culpa.

Era momento –pensaron José Torello y Fabián “Pepín” Rodríguez Simón- de impulsar, en un silencio discreto, la aplicación del 2 x 1 en el caso de los militares detenidos.

Ya había sucedido antes, en dos ocasiones, durante el kirchnerismo y nadie lo había notado. Hasta Zaffaroni votó a favor –se convencieron.

“Pepín” y Torello se conocen “de toda la vida”. Toda la vida vendría a ser el Newman y una posterior sociedad en un estudio.

“Por suerte creen que somos tontos, nos subestiman”, le dijo Torello en enero de este año a INFOBAE, casi en paralelo a que “Pepín” apareciera en un video casero junto a Carrió haciéndole cuernitos a Lorenzetti.

Según todas las fuentes consultadas, el Presidente no estaba al tanto del proyecto del Dúo Dinámico, hecho que, de ser cierto, abre una hipótesis peor: ¿dos de sus operadores pueden intentar una maniobra en la Corte sin que el Presidente lo sepa?

Ambos debían saber, sin embargo, que en marzo Lorenzetti había organizado una cena con sus secretarios en el Círculo Italiano. Allí les dijo que estaba encantado con los nuevos miembros y que no había conflictos internos, que las mayorías se irían formando en cada caso y que, cuando se presentara un tema de gobernabilidad, no habría problema alguno. El único tema difícil –advirtió-sería el de los juicios de lesa humanidad.

“Cuando no te ven venir es más fácil” –le dijo Torello a INFOBAE en la nota citada y, en efecto, pocos lo vieron venir y quienes lo hicieron les advirtieron por favor que no lo hicieran.

De Lorenzetti puede decirse lo que sea, pero nunca que lo agarren distraído: presentó el tema del 2 x 1 por otra vocalía y puso al tanto al ministro Garavano. Maqueda hizo lo propio y luego el diablo metió la cola.

Lorenzetti y Maqueda gambetearon a tiempo y el dúo de los “listos” operadores conformó la mayoría de tres: Highton les firmó la factura de seguir aún en el puesto pasado su límite de edad (la factura, de todos modos, lleva un sello de “provisorio” bastante borroso) y Rosatti y Rosenkrantz votaron según su conciencia.

Se sabe que en el derecho conviven desde siempre dos bibliotecas irreconciliables: yo no escuchaba la palabra positivismo desde la facultad, y ésta semana apareció varias veces en los diarios, aunque sin fotografías de Hans Kelsen.

Y hubo un bonus track: la discusión se dio sobre un beneficio especial que encierra una grave contradicción: el Estado resigna la mitad del cumplimiento de la pena porque no puede garantizar las condiciones para llevarla a cabo.

El 2 x 1 se votó a instancias del peronismo en 1994, impulsado por Alasino en el Senado y Matzkin-Pichetto en Diputados y se derogó también un 9 de mayo pero de 2001 en medio del clima de mano dura reclamado por el peronismo, Ruckauf en este caso.

Lo curioso en este como en tantos casos es que el peronismo ha estado a favor y en contra una y otra vez.

Al paladín del derecho Dandy Raúl Eugenio Zaffaroni le tocó votar en un caso similar: el caso Rei del 12 de diciembre del 2013: un condenado que no había estado detenido durante la vigencia de la ley 24.390 sino que fue detenido recién en 2004 con posterioridad a su derogación. Para decirlo de otro modo Zaffaroni votó en el mismo sentido que Higthon de Nolasco, Rosenkrantz y Rosatti en el caso Muiña.

En el caso Rei la mayoría de la Corte desestimo el recurso del condenado y Zaffaroni votó en disidencia.

“Pude haberme equivocado” –admitió Raúl, mientras veía correr los dálmatas por el parque.

Estallado el escándalo, la atenuación del discurso oficial da la mejor pauta del ritmo de la crisis: primero Garavano apoya la decisión e independencia de la Corte, luego Marcos Peña encarga encuestas de urgencia y el GPS indica 80-20. Garavano modera el apoyo y cuatro días después el gobierno se opone frontalmente.

Con marchas, escándalos y denuncias, el tema terminó justo para que al día siguiente los diarios titularan con el índice de inflación a 2,6%.

No fue una buena semana.    

Jorge Lanata

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