Domingo, 12 Noviembre 2017 00:00

Periodismo, de la K a la M - Por Claudio Fantini

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Los periodistas que siguen siendo críticos son fieles a una regla imprescindible: el periodismo siempre debe sospechar del poder.

 

La corrupción no es algo que se va junto con el gobierno que batió algún récord en la materia. Las arbitrariedades y delitos cometidos por una administración no disculpan los que pueda cometer la siguiente, aunque sean de menor envergadura.

Jon Lee Anderson describió en Panamá la tendencia a disculpar las corruptelas posteriores al régimen del general Manuel Noriega por el hecho de que su dictadura había sido el summum de la corrupción.

Los negociados que plagaron las gestiones de Guillermo Endara y Ernesto Pérez Valladares ocurrieron al resguardo de los escándalos que se revelaban día a día, acaparando la atención de la Justicia y la prensa. Esa cortina de impunidad que dio la megacorrupción norieguista a los posteriores gobiernos recién se diluyó durante la presidencia de Ricardo Martinelli.

La diferencia de grado entre la corrupción de un gobierno y la de su sucesor no debe ser cortina ni justificación.

El periodismo suele enfrentarse a dos males: el amarillismo y la cooptación. El primero genera un periodismo buitre de los que se caen, sean gente del poder o sean figuras mediáticas. El segundo mal produce un periodismo partidista, por financiación o por afiliación.

Los aparatos judiciales enviciados suelen actuar en consonancia con esos dos males de la prensa.

Por estos días, en la vereda del periodismo que fue crítico del autoritarismo y la corrupción kirchnerista hay quienes cuestionan la exhibición humillante que magistrados y prensa hacen de detenidos que habían gozado de poder e impunidad, como Amado Boudou. En la misma vereda, hay quienes argumentan a favor de tales exhibiciones.

La diversidad de enfoques también se ve en el trato que dan al gobierno de Mauricio Macri. Están los que critican mucho, los que critican poco y los que no critican nada.

Carlos Pagni, Hugo Alconada Mon y Ernesto Tenembaum son notables ejemplos del sector más crítico. En esa ala de la vereda que desafió y denunció el autoritarismo y la corrupción en la era K, la lupa del periodismo enfoca a ministros macristas como Juan José Aranguren y Luis Caputo.

Los trols y cierta euforia oficialista de alta agresividad se abaten contra ellos. En rigor, los periodistas que siguen siendo críticos son fieles a una regla imprescindible: el periodismo siempre debe sospechar del poder. Su actitud natural hacia el poder debe ser la sospecha.

Elogiar o defender lo que merezca elogio o defensa no implica deponer esa actitud de permanente desconfianza. El poder autoritario y la filiación sectaria aborrecen al periodismo que siempre cuestiona e interpela al poder.

La señal alentadora del periodismo actual es que, en la vereda que criticaba al anterior gobierno, no hay uniformidad, sino multiplicidad y debate. Allí está el contraste con la otra vereda, donde se encubría (y encubre) con la palabra “militante” lo que era (y es) un periodismo “orgánico” y subsidiado.

En ese periodismo, había uniformidad total en el silencio frente a la corrupción y al autoritarismo, así como también en la defensa y exaltación del liderazgo. La diferencia estaba en que muchos, además, eran sicarios que linchaban y estigmatizaban a opositores y a todo aquel que cuestionara al gobierno.

En la vereda crítica al kirchnerismo, no hay homogeneidad sino diversidad. Una buena señal en el escenario del periodismo argentino, donde también hay sombras.

Una señal acorde con la novedad que está ocurriendo a nivel mundial: la aparición del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que puso la lupa en las empresas offshore y los paraísos fiscales.

Habrá teorías conspirativas que verán por detrás la sombra del Kremlin, de la CIA o de clubes de poder como el Grupo Bilderberg. También se dirá que esos recovecos financieros no siempre se usan para delinquir, para ocultar dinero o para evadir impuestos, lo cual es cierto. Pero lo más relevante y significativo es que se trata de la primera iniciativa periodística global. Una iniciativa que apunta a llevar transparencia donde haya opacidad. Y sus blancos son gobernantes, reyes, empresarios, megaestrellas y todo tipo de personajes poderosos.

En síntesis, irrumpe un periodismo global que pone bajo sospecha al poder en el mundo.

Claudio Fantini

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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