Domingo, 31 Diciembre 2017 00:00

Vidal surfea olas en mar dudoso - Por Pablo Sirvén

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Hace rato que María Eugenia Vidal venía trabajando fuerte en rescatar a Mar del Plata de su largo letargo tristón. Ayer, la gobernadora logró saltar a la tapa de los diarios más importantes del país, pero por el lado más inesperado: la suave Heidi, una vez más, se puso enérgica y fue sensación en una sociedad fatigada por los excesos de los apropiadores de la calle y sedienta de autoridad.

 

El encontronazo con un piquete de bañeros que le cortaba el paso a su auto superó con creces el fenómeno mediático que produjo su sacudida a Diego Brancatelli en Intratables horas antes de las últimas elecciones. Su firme actitud causó asombro y respeto entre los que protestaban, en tanto que el video correspondiente se convirtió en un nuevo hit.

El "puente emotivo" de Cambiemos con el pueblo (Jorge Macri, dixit) llegó a la Ciudad Feliz con una hoja de ruta bien calculada.

Despejadas las incógnitas electorales y con una muy tibia reactivación económica en marcha, bien podría Mar del Plata, con unas cuantas medidas de fomento, ser rescatada de su notable decadencia de años para volver a brillar y así atraer a cientos de miles de turistas como en sus mejores épocas.

Por de pronto, ya está funcionando como vidriera veraniega vistosa para Vidal, como antes lo fue para Daniel Scioli, cuando se pavoneaba por la Rambla y hasta se zambullía en el mar de la Bristol. La diferencia es que Scioli sólo ofrecía su cara y Vidal está poniendo toda la carne al asador.

El plan viene cumpliéndose a rajatabla, desde hace varios meses, con reuniones periódicas de la gobernadora con representantes de diversas "fuerzas vivas" de ese balneario, arreglo de calles de la ciudad y de rutas circundantes y el lanzamiento de una ambiciosa campaña nacional en medios de comunicación, aeropuertos y estaciones ferroviarias bajo el eslogan "Mar del Plata te hace feliz". Los sustanciales descuentos acordados en pasajes, hotelería, espectáculos, supermercados y restaurantes, más la instalación de tres playas públicas gratuitas harán -según cálculos de Vidal- que a una familia tipo el verano marplatense le llegue a costar hasta un 40% menos que en otro centro turístico.

Se cumplen 30 años de la temporada con mayor cantidad de espectadores en la plaza marplatense: 760.000. Ya en este siglo, el pico se registra en la temporada 2009-10: 393.146, casi la mitad de la cifra anterior. Pues bien: el verano pasado ese número tocó un piso de mustias 133.505 entradas vendidas. Preocupante.

El teatro no define toda la problemática marplatense, pero brinda un buen indicio de que ya no llega la cantidad de veraneantes de otros tiempos. Además, la taquilla teatral también se deprime por la sobreoferta de espectáculos gratuitos bancados por los gobiernos de turno, incluso el actual, y las empresas privadas que los esponsorean.

Vidal, que es una gran remadora, se ha instalado con sus hijos en la residencia oficial de Chapadmalal por ocho días para demostrar que su cruzada va en serio. Lo hace en la semana de su mayor triunfo político tras asegurarse 40.000 millones de pesos para 2018 y 65.000 millones para 2019, que piensa volcar sobre el devastado conurbano, africanizado por sucesivas gestiones provinciales y nacionales de diversos pelajes peronistas.

Ahora la mandataria provincial pone el foco en Mar del Plata no por una cuestión meramente estacional: esa ciudad, en escala, tiene un conurbano similar en sus carencias al del Gran Buenos Aires, con graves problemas de desocupación (escolta a Moreno, que ostenta el mayor índice en la materia) e inseguridad.

Pero el diablo se ha empeñado en meter la cola, no una sino varias veces. Comencemos por el "fuego amigo" local: luego de que Vidal mantuviese cordiales reuniones con los principales productores teatrales (Rottemberg y Patalano) para comprometerlos a sumar esfuerzos en su campaña de reposicionar Mar del Plata, el concejo deliberante local, de buenas a primeras, amenaza con asestarles un fuerte impuesto que no pagaban. Por algo similar casi pierden también el fútbol de verano. Nulo sentido de la oportunidad.

Aunque todos son de Cambiemos, el episodio expone indisimulables tensiones entre el equipo provincial y el municipal, liderado (es una manera de decir) por el inefable intendente Carlos Arroyo, que querría que su propio hijo lo sucediera en 2019, en tanto que Vidal le dio relevancia en algunas de sus recorridas por la costa a Guillermo Montenegro, el dirigente oficial con más chances por el momento de aspirar a ese lugar en dos años.

Sigamos con el "fuego amigo", pero nacional: la ríspida sanción de la reforma previsional y el "recalculando" inflacionario del equipo económico le deja un feo "ruido" circundante a la gobernadora, que puede repercutirle en imprevistos reclamos y eventuales escraches en alguna de sus múltiples recorridas playeras. Y, como si fuera poco, como telón de fondo, se agrega la tragedia del submarino (aunque se adelantó y ya habló con los familiares) y, en los últimos días, la prisión domiciliaria al represor Miguel Etchecolatz en el bosque de Peralta Ramos.

Los brincos del dólar, aplacados anteayer, podrían obrar a su favor si se sosegaran los entusiasmos hacia Uruguay, Brasil y Chile. Pero enero ya está jugado y tampoco parece que esos turistas puedan considerar seriamente a La Feliz entre sus alternativas.

Queda el público más popular. La pregunta crucial es: ¿tiene ese sector suficiente dinero como para veranear en Mar del Plata aun con los beneficios anunciados? Respuesta: dudoso.

Pablo Sirvén
Twitter: @psirven  
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