Miércoles, 11 Abril 2018 00:00

#12A - Nosotros también tenemos un sueño

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El 4 de abril se cumplieron 50 años de la muerte de Martin Luther King.

 

En 1963 el reverendo King conmovió a los Estados Unidos con “La Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad”, culminando con un discurso que hizo vibrar a la dividida sociedad americana. “I have a dream”. 250.000 personas lo escucharon. Era la manifestación más grande en la historia de ese país que había llegado al Capitolio.

El 4 de abril de 1968, a las 18 horas, Martín Luther King fue asesinado en el Lorraine Motel de Memphis. Pensaron que una bala podía matar un sueño.

Sobre su tumba no se recordaron sus muchos títulos y honores, lo evocaron como el hombre que había “alimentado a los hambrientos, vestido a los desnudos, y amado y servido a la humanidad…”

King se oponía a la forma violenta de cambiar la realidad que proponían otros grupos radicalizados. La violencia solo genera más violencia. El ojo por ojo, el diente por diente. Martin Luther King opinaba que no hay democracia sin diálogo y toda su vida se basó en la búsqueda de ese diálogo.

En el mundo de la conectividad es el deber de la sociedad avanzar hacia una democracia directa. La representatividad va perdiendo su sentido… no digo que desaparezca, pero los diputados y senadores deberán estar atentos al reclamo de sus votantes (cosa que no todos hacen). El diálogo, las campañas de concientización, la solicitud de actos concretos, es la forma en la que busca expresarse nuestra sociedad, y es la forma adoptada desde la lucha por la derogación de la 125.

Desde entonces marchamos. El #8N juntó la multitud más grande de la historia argentina, mucho más que el remanido 17 de Octubre, que obedeció a intereses sindicales. El 8 de noviembre de 2012, 18 de abril de 2013, 8 agosto 2013, al mes de la muerte de Nisman, el 18 de febrero de 2015, 1ero. de Abril de 2017 se marchó para cambiar la sociedad, harta de prebendas, corrupción y actitudes patoteriles. Ahora hay que marchar una vez más, como lo hizo Martín Luther King en Birmingham, en Albany, en Washington y hasta en Memphis, cuando lo mataron.

Hoy nos toca pedir por la Justicia, el pilar sin el cual nuestra sociedad se convierte en una mesa tambaleante, una triste farsa.

La falta de Justicia crea suspicacias y desdibujan la esperanza de un país mejor. Los jueces no están para hacer política, sino para aplicar la ley.

Veamos la Justicia de Perú: Tres ex presidentes presos.

Veamos la Justicia brasilera: Ha puesto preso al presidente más poderoso de su historia. Lula pudo haber hecho muchas cosas bien (otras no tanto), pero infringió la ley, y como cualquier ciudadano, debe ser castigado. Así de simple. Solo eso pedimos. Pero parece ser que para nuestros jueces eso es mucho.

No marchamos el #12A por una justicia retaliatoria. No debe guiarnos ni el odio ni la venganza, solo la Justicia. Marchamos el #12A por un país con igualdad ante la ley.

No queremos juicios históricos 40 años más tarde, ni causas extraviadas o caídas por el tiempo. Nosotros añoramos un país con Justicia, porque sin Justicia no hay país.

Ese es nuestro sueño.

Omar López Mato
Médico y escritor  
Su último libro es FIERITA - Una historia de la marginalidad
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