Jorge Raventos

Jorge Raventos

Un domingo atrás, el gobierno de Macri sufrió un serio traspié electoral. En Río Cuarto, “la segunda capital” de Córdoba, donde el candidato presidencial de Cambiemos había obtenido más del 70 por ciento de los votos en el ballotage de noviembre, el oficialismo perdió por 14 puntos a manos del peronismo antikirchnerista de José Manuel De la Sota y Juan Schiaretti. En esa ciudad, los seguidores de la señora de Kirchner quedaron novenos.

Finalmente, en relación con las normas antidespidos,  el oficialismo optó por una combinación curiosa: actuó para que en la Cámara de Diputados se consagrara el dictamen del  kirchnerismo (que ya venía con la sanción del Senado)  y una vez aprobada la ley por el Congreso,  el Presidente Macri  anunció el veto.

El anuncio financiero-social que disparó el gobierno el viernes 27 de mayo es una apuesta fuerte y anticipadamente ganadora: el escudo de la  cancelación de deudas a 2 millones de jubilados, el recalculo actualizado de sus haberes y la inclusión de todos los mayores de 65 años en el sistema previsional con una prestación básica universal cubre y protege el contenido más espinoso de la propuesta: el  blanqueo  de capitales y la venta de acciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, en poder de ANSES desde la estatización de las AFJP, presentados como fuentes de financiamiento del  proyecto sobre jubilaciones.

Pese a haber experimentado las críticas de una amplísima movilización sindical el 29 de abril, el gobierno sigue verbalizando su empecinado rechazo a una legislación antidespidos que ya tiene media sanción del Senado y podría ocasionarle el revés de una aprobación definitiva en la Cámara Baja.

Los argumentos  que –de un lado y de otros-  se esgrimen  en los debates por la ley antidespidos  que  ha venido agitando al Congreso  son, si bien se mira, máscaras de operaciones destinadas a demostrar   poder.

Los datos sobre pobreza que el último miércoles hizo públicos el INDEC sólo pueden sorprender a los distraídos o a los negadores sistemáticos de la realidad.

 

Tal vez  ahora, después de que la canciller Susana Malcorra  quedó eliminada de la competencia por la  secretaría general de la ONU, el gobierno consiga afinar la puntería en sus intervenciones internacionales.

 

El miércoles 19 se concretó la primera reunión  del llamado Diálogo para la Producción y el Trabajo, un ámbito de acuerdo social que el gobierno de Mauricio Macri era reticente a convocar pero que empezó a acelerarse en vísperas de la última reunión del Presidente con el Papa Francisco.

 

El gobierno de Mauricio Macri termina octubre con una seguidilla de contratiempos parlamentarios. Son consecuencia de las elecciones de un año atrás y también del posicionamiento desde el cual la coalición Cambiemos resolvió ejercer el poder.

 

Tras once meses de gestión de la presidencia  de Mauricio Macri en  el país se va configurando una plataforma de gobernabilidad compartida, tejida con acuerdos y conflictos explícitos y también con conflictos y acuerdos tácitos: leyes aprobadas de conjunto (ahora, nada menos que el presupuesto), negociaciones, tironeos, leyes aprobadas y vetadas, paros gremiales votados pero no ejecutados…

 

Con el respaldo activo de la CGT unificada y el apoyo de la Iglesia, los movimientos sociales marcharon el viernes para dar respaldo al proyecto de ley de emergencia social que ya cuenta con la media sanción del Senado.

 

La muerte de Fidel  Castro le da una tonalidad crepuscular a las noticias del  fin de semana. Castro  hace años que había dejado su papel dominante, inclusive en el reducido escenario cubano; se mantenía como el sobreviviente de  una era  de la que quedan pocos vestigios: sus principales compañeros de revolución fueron menos longevos, se los llevaron las enfermedades, las balas o, en muchos casos, el “fuego amigo”; la Unión Soviética que sostuvo  económicamente su gobierno, implosionó hace décadas; la Venezuela chavista que lo subsidió con petróleo perdió primero a Chávez  y enseguida su prodigalidad y sus recursos.  Sus discípulos de la Isla  temen que la elección de Donald Trump  interrumpa  la reconciliación con  el imperio norteamericano.

 

El Presidente ha llamado “impostor” a uno de los líderes de lo que sus propios funcionarios han designado como “la oposición racional”.  El jefe de gabinete, Marcos Peña designó al mismo dirigente (Sergio Massa) como “el político menos confiable”. La Casa de Gobierno luce alterada.

 

La demora en elaborar un proyecto propio para cumplir con el compromiso preelectoral  de que los trabajadores no pagaran el impuesto a las ganancias y, finalmente, la inclusión del tema en  sesiones extraordinarias sin  negociaciones para aprobarlo constituyeron, para muchos analistas, una  lamentable cadena de errores del Poder Ejecutivo.

 

La negociación de la deuda del Estado con Correo Argentino S.A. en el marco del concurso preventivo de esta empresa privada, se ha convertido en un sorpresivo flanco  vulnerable para el gobierno. 

 

Hoy ya forma parte de la sabiduría convencional la idea de que los aumentos de tarifas (electricidad, gas, agua) eran insoslayables… pero que han sido mal ejecutados.

El intercambio de mensajes entre la Santa Sede y la Casa Rosada en vísperas del 25 de mayo insinúa, para algunos, la posibilidad de un cambio de tono en la relación del Papa con el Presidente de la Argentina. Está por verse.

En una era en la que los fenómenos sociales parecen transparentes, en la que lo privado se convierte en espectáculo  y los instrumentos informáticos  permiten conocer  hábitos y deseos de las personas, las empresas  especializadas en demoscopia se empeñan en dar pronósticos fallidos. ¿Errores técnicos o miopía ideológica?

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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