Ricardo Lafferriere

Ricardo Lafferriere

Funciona a pleno el parlamento, actúa la justicia libre como no lo hacía desde tiempos inmemoriales, los partidos políticos no tienen cortapisas, la prensa ejercita una libertad que llega con un pluralismo inaudito a los propios medios públicos, la libertad de expresión y manifestaciones virtualmente no tiene ni siquiera los límites del sentido común y la prudencia.

Hace pocas semanas expresábamos nuestra preocupación por el hecho de que la discusión que ocupa el escenario político se concentre en forma casi excluyente en la corrupción. Obviamente, no lo hacíamos porque nos parezca mal que se investiguen los latrocinios de la década pasada, y se sancione a los culpables.

El crecimiento económico no necesariamente generará el empleo que llegue a todos. Lo hemos afirmado en varias oportunidades, simplemente observando la marcha del mundo: la economía se independiza cada vez más del trabajo humano, agrega tecnología, se robotiza.

Apañado por la benevolente cobertura del “establishment” comunicacional, los sindicatos realizaron la primera concentración gremial contra el gobierno.

Las giras del Ministro de Ciencia y Tecnología a Estados Unidos y a Italia conforman pasos concretos de una marcha que, a pesar de no ocupar el escenario comunicacional atrapado por el chisporroteo “de entrecasa” que no logra levantar vuelo hacia temas decisivos, se va imponiendo como una característica genética de la gestión de Cambiemos.

La resolución del Juez Bonadío procesando a la ex presidenta y varios de sus funcionarios por el delito de administración infiel es, indudablemente, el resultado de un importante trabajo de investigación fáctica y refinamiento jurídico intelectual.

El cambio que está atravesando el mundo, parcialmente eclipsado por los episodios que ocupan los impactantes titulares de violencia y desbordes, nos está instalando inexorablemente en una sociedad planetaria con significativas rupturas. Es ya la agenda del mundo, que a la vez que muestra en los titulares el dramatismo del terrorismo, los exiliados y las crisis financieras o políticas, vive en lo profundo un cambio sustancial en las tendencias de la convivencia.

 

 “La política es la más noble de las actividades humanas”, supo sentenciar, hace un par de décadas, Juan Pablo II.

 

No hay hoy otra locomotora posible para el desarrollo económico que el mercado global.

 

Las opiniones de los economistas argentinos -cada uno en su escuela, con amplio y envidiable reconocimiento académico- ofrecen a quienes deben decidir políticas públicas “menúes” frecuentemente contradictorios.

 

La situación global está marchando en un equilibrio altamente inestable, cercana al desmadre.

 

El aparente fatal dilema que ataca a Macri desde ambos flancos es el cabal reflejo del país sin diálogo.

 

Está claro que el populismo, en momentos de estrechez económica, es un formidable catalizador electoral de los más necesitados. Al igual que el chauvinismo, moviliza los instintos más primarios y las reacciones más viscerales. En momentos como esos la historia muestra que los fenómenos se repiten como calcados.

 

El gobierno ha anunciado el tradicional jubileo de fin de año.

 

Existe una definición primaria de la actividad financiera: es una intermediación que se realiza sobre activos ajenos.

 

El kirchnerismo, decíamos hace un tiempo, ocultó tras el grotesco durante una década el verdadero debate de fondo de nuestro país. Pero en realidad, era sólo su dimensión extrema.

 

Varias veces destacamos en esta columna la gravedad de la situación en Siria, donde el vacío que deja la secular presencia norteamericana “ordenando” la región es cada vez mayor.

 

El cambio de año trajo novedades. No se trataron de noticias relacionadas con explosiones económicas ni derrumbes estrepitosos. No hubo estallido del consumo inducido artificialmente, como en la década pasada, ni derrumbes cambiarios, como los que hemos tenido en otras épocas.

 

Las vueltas de la historia son impredecibles cuando se cruzan hechos independientes entre sí, pero coinciden en tiempo y lugar abriendo caminos insospechados.

 

Tanto como imaginar la magia de que todo sea posible sin hacer nada para lograrlo. Una especie de paraíso terrenal “siglo XXI”, en el que los bienes pueden recogerse como la manzana del árbol del Edén, disfrutando de la felicidad eterna.

 

La gran herencia del kirchnerismo fue el atraso, frente al avance global. Esa situación, curiosamente, es también una gran oportunidad.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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