Carlos Salvador La Rosa

Carlos Salvador La Rosa

A veces el desprecio puede ser un móvil más poderoso que el temor a ir preso.

 

 

La democracia argentina otra vez está siendo puesta a prueba por las correntadas subterráneas gestadas por la suma de intolerancias acumuladas en nuestra historia. Y aunque sea lo más fácil de suponer, no se trata de conspiraciones conscientes donde actores poderosos producen actos ocultos con premeditación para desestabilizar gobiernos o encarcelar opositores, según sea el caso.

 

Primero ocurrió con la reunión por el presupuesto 2009 entre el presidente Macri y los gobernadores, de mayoría justicialistas. No se firmó ni se acordó nada, más que la voluntad de llegar a un acuerdo. Sin embargo, para seguir conversando era necesaria una foto conjunta a fin de que el FMI y el mundo vieran que se está conversando. Fue un pacto sin firma. Un pacto para la foto y nada más.

 

Hasta hace pocos meses todo era más fácil para las mentes conspirativas. Es que encajaban bastante bien para explicar la realidad política los conspirativos de ambos lados de la grieta.

 

 

Si hay algo que el tema de los cuadernos de la corrupción tiene de interesante y original es que hasta ahora nadie (ni acusados, ni acusadores, ni políticos de todos los partidos, ni empresarios ni la ciudadanía) niega su colosal importancia.

 

 

La política argentina actual se mueve entre dos mareas absolutamente contrapuestas que pugnan por imponerse una sobre la otra en un combate a todo o nada.

 

 

Juan Grabois representa para el papa Francisco lo que la "juventud maravillosa" representaba para Juan Domingo Perón. Lo siente como hijo espiritual. Y tiene sus razones el Santo Padre, para nada ilegítimas.

 

Los peronistas reunidos ayer en San Juan eligieron el peor de los días posibles si lo que buscaban era hacer trascender su acto con el que pretendían diferenciarse de Cristina y presionar unidos a Macri a fin de obtener la mayor ventaja posible para sus provincias a cambio de aprobarle el Presupuesto.

 

 

Al menos dentro del ámbito de la política oficialista, ha finalizado ese delirio de explicar todo por el “relato”, esa especie de ficción macaneadora que luego de tanto machaque e insistencia logró (al menos para sus fieles) que se creyera más en la veracidad de lo virtual que de lo real (igual que en “Ready Player One”, la última película de Steven Spielberg).

 

La señora de Carlotto fue quien más convocó a la marcha contra el decreto acerca de las Fuerzas Armadas.

 

Hoy Macri nuevamente está escuchando a los que le proponen alejarse lo más posible de todos los peronismos.

 

 

Cuando Barack Obama asumió su primera presidencia, a inicios del año 2009, su mirada hacia América Latina la puso en el presidente brasileño de aquel entonces, Lula da Silva.

 

 

Con la legalización del aborto apareció la divergencia entre conservadores y liberales de Cambiemos.

 

 

No fue la reciente crisis económica el parteaguas del gobierno de Mauricio Macri entre su primera y su segunda parte. Sí lo fue, en cambio, la semana que pasó, la de la poscrisis, cuando todos los consensos explícitos o implícitos, totales o parciales, construidos políticamente en los dos años anteriores, saltaron por los aires.

 

Frente a cada error que comete el gobierno nacional, la oposición comete uno peor.

 

El oficialismo nacional parece gozar de un margen adicional para equivocarse en comparación con otros gobiernos, porque si bien nadie puede evitar pagar las consecuencias de sus propios errores, el costo se vuelve sideralmente menor cuando no hay nadie que las aproveche.

 

Solía decir el General Perón que el partido es nada más que una herramienta electoral sólo necesaria para competir dentro del “demoliberalismo”, pero que lo que de verdad importaba era el movimiento, donde los distintos sujetos políticos del peronismo (hombres, mujeres, jóvenes y sindicalistas) desarrollaban su actividad permanente.

 

El gobernador Alfredo Cornejo y el presidente Mauricio Macri son dos estrechos aliados políticos, pero, sin embargo -y como es lógico-, al pertenecer a partidos distintos, ambos tienen su propio proyecto de poder. Dos proyectos que a veces pueden complementarse y otras oponerse.

 

Ciertos sindicalistas proponen una movilización popular con el solo fin de que la Justicia deje de investigar a Moyano.

 

A principios del siglo XX, el sociólogo alemán Max Weber diferenció en la acción política entre ética de la convicción y ética de la responsabilidad. La “convicción” implica actuar de acuerdo a los principios y valores morales por encima de cualquier otra cosa.

 

 

El ex juez “declara la guerra al sistema político argentino y propone lisa y llanamente voltear a su presidente”.

 

El 13 de enero de 2012 el crucero Costa Concordia chocó contra unas rocas y se hundió frente a la costa de la isla toscana del Giglio, en Italia. Su capitán era el hoy tristemente célebre Francesco Schettino, quien por piropear a unas chicas costeras, se acercó demasiado a tierra y encalló, hundiéndose.

 

Con gran revanchismo, el peronismo que hegemonizó la oposición a Macri quiso que éste cayera Pero lo que lograron que ganara.

 

Desesperados por intentar que no termine su mandato a como dé lugar, los chiflados y chifladas que buscan eso, acusan a Mauricio Macri de dos pecados mortales pero contradictorios: Por un lado, que es una continuidad de la dictadura; por el otro, que es tan débil e inepto como Fernando de la Rúa. O sea, una especie de dictador sin carácter.

 

Muchos se preguntan acerca de cuándo Ernesto Sanz asumirá y en cuál Ministerio lo hará, por más que él lo desmienta una y otra vez. Quizá lo que hay que analizar es qué hace hoy Sanz en vez de lo que hará mañana, porque más que un asesor influyente, en los hechos, interviene en política tanto o más que cualquier ministro de Macri. Radiografía del pensamiento de un dirigente mendocino que hoy está en el corazón del poder nacional.

 

Lo que debió ser una simple herramienta más para conocer un poco mejor las fortalezas y debilidades de nuestro sistema educativo, se intentó convertir esta semana en una épica batalla cultural debido a la intentona de un grupo político ideológico de boicotear la evaluación educativa que encaró el gobierno nacional.

 

En Occidente se denomina civilización “clásica” a la grecorromana, a la Grecia y la Roma antiguas de donde provienen las esencias y principios filosóficos y políticos que heredamos. A la vez, aquella Grecia también tuvo su período clásico propio allá por el siglo de oro de Pericles (el V a.c.). Roma lo tuvo a fines de la República, antes del advenimiento del Imperio (hasta el siglo I d.c.).

 

Fueron apenas dos ráfagas, dos rayos de luz en su larga historia, los momentos en los que el peronismo quiso agregar las prácticas republicanas a su accionar, como una temática sustancial y no meramente circunstancial o adjetiva. Que su líder fuera apenas un primus interpares momentáneo y no un monarca absoluto. Que a la idea de movimiento no se la buscara identificar como sinónimo de la patria toda, fuera de la cual todo es antipatria.

 

Una opinión tan polémica como interesante publicó por estos días el escritor y periodista Martín Rodríguez en el portal LPO. Dice así: “El antimacrismo es anterior al macrismo, es la asociación de socorros mutuos de una sociedad alérgica al liberalismo, llena de sindicatos, organizaciones sociales y políticas”.

 

Hoy por hoy, el sueño mayor de la utopía K ha devenido en la misérrima pretensión de poder convencer que José López estaba loco y actuó solo. Sería apenas una falla del sistema, excepcional, irreproducible, única. Y si no se puede comprobar su locura, al menos que se demuestre su inmensa soledad. En un discurso delirante pero muy representativo del estado de cosas dentro del mundo K, Hebe de Bonafini no sólo lo convirtió en una excepción sino también en un infiltrado.

Desde diciembre de 1983 hasta la fecha la dirigencia política democrática argentina no dejó de empequeñecerse y de encerrarse en sí misma. De élite representativa de toda la población se fue transformando en una clase o casta defensora sólo de ciertos intereses económicos, para devenir finalmente una corporación más, mera representante de los privilegios de sus miembros y de nada exterior a sí misma.

 

Como en el primer peronismo, el kirchnerismo reintrodujo la división conceptual entre democracia de forma y de fondo o, lo que es lo mismo, entre república y democracia. División que tanto la gran mayoría de radicales como de peronistas, en la democracia recuperada de los 80, dejaron de lado, en un cambio cultural que pareció para siempre, pero la Argentina es el país del eterno retorno.

A fines de la década de 1920, cuando languidecía la Argentina liberal, la historieta nacional produjo el gran mito del final de aquel tiempo.

Más allá de la cantidad de acusaciones por las cuales Cristina Fernández de Kirchner debe responder ante la Justicia, ellas podrían ordenarse en tres grandes categorías:

 

El término “gorila” en su acepción política fue creado en 1955 por un cómico antiperonista pero inmediatamente el peronismo (con esa capacidad que tiene de apropiarse para sus propios fines de todo lo bueno y lo malo que dicen de él) lo dio vuelta y lo hizo suyo.

 

“Las masas no valen ni por el número ni por la capacidad de sus componentes: valen por la clase dirigente que tienen a su frente”.  -Juan Perón

 

Sergio Massa mordió el fruto prohibido aliándose con el kirchnerismo para votar Ganancias. La tentación peronista es tan seductora que nadie puede escapar a sus hechizos aun a costa de perder el paraíso.

 

Así como en el ámbito económico lo realizado y/o logrado hasta ahora por el gobierno del presidente Macri se trata en su mayoría de deudas que nadie sabe a ciencia cierta -ni siquiera el oficialismo- en cuánto o si las podrá cumplir, en el ámbito institucional las cosas han resultado mejores, ya sea por decisión o por necesidad, lo mismo da.

 

El largo recorrido judicial que recién comienza a adentrarse en el núcleo, el corazón de la corrupción kirchnerista, se vivió intensamente esta semana con un desfile visualmente impresionante de sus principales figuras por Comodoro Py.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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