Carlos Salvador La Rosa

Carlos Salvador La Rosa

El 13 de enero de 2012 el crucero Costa Concordia chocó contra unas rocas y se hundió frente a la costa de la isla toscana del Giglio, en Italia. Su capitán era el hoy tristemente célebre Francesco Schettino, quien por piropear a unas chicas costeras, se acercó demasiado a tierra y encalló, hundiéndose.

 

Con gran revanchismo, el peronismo que hegemonizó la oposición a Macri quiso que éste cayera Pero lo que lograron que ganara.

 

Desesperados por intentar que no termine su mandato a como dé lugar, los chiflados y chifladas que buscan eso, acusan a Mauricio Macri de dos pecados mortales pero contradictorios: Por un lado, que es una continuidad de la dictadura; por el otro, que es tan débil e inepto como Fernando de la Rúa. O sea, una especie de dictador sin carácter.

 

Muchos se preguntan acerca de cuándo Ernesto Sanz asumirá y en cuál Ministerio lo hará, por más que él lo desmienta una y otra vez. Quizá lo que hay que analizar es qué hace hoy Sanz en vez de lo que hará mañana, porque más que un asesor influyente, en los hechos, interviene en política tanto o más que cualquier ministro de Macri. Radiografía del pensamiento de un dirigente mendocino que hoy está en el corazón del poder nacional.

 

Lo que debió ser una simple herramienta más para conocer un poco mejor las fortalezas y debilidades de nuestro sistema educativo, se intentó convertir esta semana en una épica batalla cultural debido a la intentona de un grupo político ideológico de boicotear la evaluación educativa que encaró el gobierno nacional.

 

En Occidente se denomina civilización “clásica” a la grecorromana, a la Grecia y la Roma antiguas de donde provienen las esencias y principios filosóficos y políticos que heredamos. A la vez, aquella Grecia también tuvo su período clásico propio allá por el siglo de oro de Pericles (el V a.c.). Roma lo tuvo a fines de la República, antes del advenimiento del Imperio (hasta el siglo I d.c.).

 

Fueron apenas dos ráfagas, dos rayos de luz en su larga historia, los momentos en los que el peronismo quiso agregar las prácticas republicanas a su accionar, como una temática sustancial y no meramente circunstancial o adjetiva. Que su líder fuera apenas un primus interpares momentáneo y no un monarca absoluto. Que a la idea de movimiento no se la buscara identificar como sinónimo de la patria toda, fuera de la cual todo es antipatria.

 

Una opinión tan polémica como interesante publicó por estos días el escritor y periodista Martín Rodríguez en el portal LPO. Dice así: “El antimacrismo es anterior al macrismo, es la asociación de socorros mutuos de una sociedad alérgica al liberalismo, llena de sindicatos, organizaciones sociales y políticas”.

 

Hoy por hoy, el sueño mayor de la utopía K ha devenido en la misérrima pretensión de poder convencer que José López estaba loco y actuó solo. Sería apenas una falla del sistema, excepcional, irreproducible, única. Y si no se puede comprobar su locura, al menos que se demuestre su inmensa soledad. En un discurso delirante pero muy representativo del estado de cosas dentro del mundo K, Hebe de Bonafini no sólo lo convirtió en una excepción sino también en un infiltrado.

Desde diciembre de 1983 hasta la fecha la dirigencia política democrática argentina no dejó de empequeñecerse y de encerrarse en sí misma. De élite representativa de toda la población se fue transformando en una clase o casta defensora sólo de ciertos intereses económicos, para devenir finalmente una corporación más, mera representante de los privilegios de sus miembros y de nada exterior a sí misma.

 

Como en el primer peronismo, el kirchnerismo reintrodujo la división conceptual entre democracia de forma y de fondo o, lo que es lo mismo, entre república y democracia. División que tanto la gran mayoría de radicales como de peronistas, en la democracia recuperada de los 80, dejaron de lado, en un cambio cultural que pareció para siempre, pero la Argentina es el país del eterno retorno.

A fines de la década de 1920, cuando languidecía la Argentina liberal, la historieta nacional produjo el gran mito del final de aquel tiempo.

Más allá de la cantidad de acusaciones por las cuales Cristina Fernández de Kirchner debe responder ante la Justicia, ellas podrían ordenarse en tres grandes categorías:

 

El término “gorila” en su acepción política fue creado en 1955 por un cómico antiperonista pero inmediatamente el peronismo (con esa capacidad que tiene de apropiarse para sus propios fines de todo lo bueno y lo malo que dicen de él) lo dio vuelta y lo hizo suyo.

 

“Las masas no valen ni por el número ni por la capacidad de sus componentes: valen por la clase dirigente que tienen a su frente”.  -Juan Perón

 

Sergio Massa mordió el fruto prohibido aliándose con el kirchnerismo para votar Ganancias. La tentación peronista es tan seductora que nadie puede escapar a sus hechizos aun a costa de perder el paraíso.

 

Así como en el ámbito económico lo realizado y/o logrado hasta ahora por el gobierno del presidente Macri se trata en su mayoría de deudas que nadie sabe a ciencia cierta -ni siquiera el oficialismo- en cuánto o si las podrá cumplir, en el ámbito institucional las cosas han resultado mejores, ya sea por decisión o por necesidad, lo mismo da.

 

El largo recorrido judicial que recién comienza a adentrarse en el núcleo, el corazón de la corrupción kirchnerista, se vivió intensamente esta semana con un desfile visualmente impresionante de sus principales figuras por Comodoro Py.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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