Giselle Rumeau

Giselle Rumeau

El mito del presidente empresario pero no político volvió a surgir con fuerza en medio de la corrida del dólar, la suba de precios y los vaivenes económicos. Y los analistas políticos salieron a reclamarle al jefe de Estado un liderazgo más sólido. ¿Se puede conducir un país si la mayoría perdió la fe acerca de quien está al mando? Pasen y lean.

 

Son varias las explicaciones pseudo políticas y pseudo económicas que están arraigadas en el imaginario popular por encarnar algún aspecto de nuestra idiosincrasia pero que alteran la realidad. Verdades a medias asumidas desde hace tiempo sobre el Presidente o el país. Algunas fueron despejadas pero aún queda un largo camino por desandar.

 

La directora del Observatorio de Derechos Humanos del Senado es de las pocas funcionarias que se expresan a favor de legalizar la interrupción de los embarazos. Dice que pensar en el oportunismo político del Gobierno por alentar el debate es menospreciar a la sociedad. Reconoce que el lobby de la Iglesia es muy fuerte pero remarca que vivimos en un Estado laico.

 

Los expertos coinciden en que si el Gobierno no logra plasmar con éxito un programa económico, le será difícil retener el poder en 2019. Y bien podrían darse las condiciones para el retorno del populismo, aunque nadie sabe si será CFK la que ocupe ese lugar.

 

En medio del plan de reformas y la pelea por paritarias y con gremialistas corruptos, el Gobierno está convencido de que se viene una avanzada contra sus ministros, similar a la denuncia contra el titular de Trabajo.

 

Más allá de algunos logros recientes, como la comunicación del anuncio de subas en el transporte -mitigada por el boleto multimodal- lo cierto es que el Gobierno tiene problemas para comunicar la crisis. Frente al panorama de reformas que se vienen, 3 Días consultó a varios expertos para saber cómo debería transmitirlo el Gobierno.

 

Por primera vez, el Gobierno sufrió un cacerolazo en rechazo a la reforma previsional. Tras la sorpresa, la reacción fue minimizar la protesta ante el triunfo político de la aprobación de la ley. Los analistas creen que no perderá votos y que manifestación fue una muestra más de la grieta. Pero advierten que no deberían subestimarla.

 

Habituado a reciclarse al punto de las contradicciones extremas, el peronismo podrá sobrevivir a la debacle que dejó el kirchnerismo y la derrota electoral, pero deberá solucionar su problema de liderazgo. Mientras para algunos expertos se trata tan sólo de la falta de figuras descollantes, otros creen que el PJ podría desaparecer si no cambia su modelo personalista.

 

Hace apenas dos meses, el panorama se presentaba complicado para el Gobierno, pero a días de las elecciones su suerte empezó a cambiar. Méritos propios y errores ajenos, entre las razones.

 

La titular del GEN es una de las cuatro dirigentes mujeres con mejor imagen en el país. Su persona está asociada a la ética, a la transparencia y a la lucha contra la corrupción. Pero en diciembre se quedará afuera del Congreso, a no ser que Massa salga primero en la Provincia. Su alianza con el tigrense fue la última de una serie de movidas políticas que la perjudicaron.

 

El macrismo logró construir una estructura partidaria competitiva en todo el país, capaz de desplazar del podio a los dos partidos tradicionales.

 

Las consultoras afirman que hay poca evidencia de que el elector decida en función de un sondeo. Pero lo cierto es que su difusión siempre busca incidir en el escenario electoral para posicionar al cliente.

 

Según los sondeos, el bolsillo podría pesar más que el corazón o la cabeza a la hora de entrar al cuarto oscuro, pero también estará en juego la percepción sobre un modelo de país. En ese marco, ¿qué candidatos tienen hoy más posibilidades de crecer?

 

Las elecciones legislativas de 2017 podrían tener la retorcida particularidad de convertirse en una competencia en la que ‘ganen’ casi todos. Con la oposición fragmentada y el peso de las alianzas locales, es probable que haya resultados muy variados en las provincias y distritos de todo el país. Y que cada cual los acomode en aras de su propia conveniencia.

 

Más allá de las razones políticas, está claro que la ex presidenta necesitará esa protección parlamentaria para no ir presa, ante la maraña judicial en la que está inmersa. La paradoja es que los tiempos de la Justicia en la Argentina son tan extensos que podría presentarse en 2019 con la certeza de que no recibirá rápidamente una condena.

 

En 2002, como candidato a jefe de Gobierno porteño, renegaba de ese sector vulnerable por considerar que robaban la basura. Hoy su gobierno trabaja en el Plan Empalme, que propone a las empresas tomar a trabajadores beneficiarios de planes sociales, a cambio de un subsidio que ayude a pagar el salario. Busca dejar atrás la cultura del asistencialismo.

 

Mientras no haya rebote económico, la estrategia oficial es confrontar con Cristina y poner en juego la disyuntiva "cambio o retroceso" en las elecciones legislativas.

 

El Presidente hará el anuncio la semana próxima, con la intención de mostrar el cambio de tendencia. Sus hombres de confianza creen que entre abril y junio se dará el ansiado rebote económico, cuando la inflación muestre mayor desaceleración, se dinamice la construcción y las paritarias repunten el consumo, madre de todas las batallas.

 

Quienes pretenden calzarse el traje de candidatos el año próximo, esperan atentos los movimientos de sus contrincantes. Massa peleará una banca en el Senado si se postula Cristina. Stolbizer no irá con el tigrense si sus listas se empapan de peronismo. Vidal quiere a Carrió en Capital porque busca acuerdos con el PJ. No habrá definiciones hasta marzo.

 

La ola de intimidaciones que viene sufriendo la gobernadora bonaerense vuelve a poner sobre el tapete la compleja maraña jurídico-policial que mantiene el cóctel explosivo de inseguridad, crimen organizado y narcotráfico en el mayor distrito electoral del país. La conveniencia de hacer públicas las amenazas divide aguas entre funcionarios y analistas.

 

En medio de los errores políticos y la ineficacia de la gestión para controlar los vaivenes económicos, cada vez son más los que se atreven a criticar al jefe de Gabinete por su acumulación de poder y la falta de respuesta y conducción. Quienes son sus detractores dentro y fuera de Cambiemos.

 

Cierre los ojos. Concéntrese e imagine la siguiente escena: Mauricio Macri y Cristina Kirchner recostados en un diván, moqueando con pañuelos de papel tisú ante las orejas gigantescas de sus respectivos psicoanalistas. Eso sí, trate de no reírse. ¿Lo logró?

Es curioso. El debate por las debilidades de la comunicación macrista para explicar y sostener el aumento de las tarifas energéticas deja de lado a la información.

 

Macri enfrentará un escenario complejo y novedoso, por ser un presidente que no pertenece a los partidos tradicionales con experiencia en el poder y por encabezar un gobierno de minoría, que necesita de alianzas con la oposición para sacar leyes. El PJ dividido lo favorece y los expertos creen que aunque no sume bancas, no se afectará la gobernabilidad.

 

La propuesta del Gobierno se asemeja a la teoría que cree en el desborde natural de los beneficios hacia los sectores excluidos y de menores ingresos como respuesta automática del crecimiento y las inversiones.

 

Psicoanálisis, budismo y pensamiento mágico forman parte del extraño credo del Presidente para mantener su salud mental.

 

La Casa Rosada no logra administrar la conflictividad social, una política que no parece integrar por ahora las prioridades oficiales. El Presidente no quiere ganarse el mote de represor, pese a las demandas de su electorado de terminar con los cortes. Los expertos aconsejan reglas claras y diálogo con las organizaciones. El protocolo antipiquetes: un parche.

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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