Viernes, 22 Mayo 2020 00:00

El día después de la cesación de pagos: cómo hará el Gobierno para que la economía vuelva a crecer - Por Martín Kanenguiser

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Más allá de la respuesta que le brinde hoy el mercado a la decisión de no cumplir con la deuda, se espera que el equipo económico deje en claro cómo podría recuperarse la economía en 2021

 

Luego de la decisión del Gobierno de caer en default, la pregunta que se hacen muchos agentes económicos es qué pasará más allá de este evento crediticio.

Tras el rotundo fracaso del canje que cerró el 8 de mayo, mayor al 80% (curiosamente nunca se supo de cuánto fue), el clima entre ambas partes había mejorado en forma sustancial.

Aunque el mercado creía que podría haber un acuerdo, los principales acreedores sabían que la cesación de pagos de hoy era un escenario altamente probable.

Desde aquella fallida oferta original, las expectativas son más realistas: el Gobierno vio cómo se escapaba el dólar y, para frenarlo. atinó a aplicar un torniquete; sin embargo, si observara su propia experiencia entre 2012 y 2015 debería recordar que los resultados de aplicar controles solamente nunca son buenos, ni siquiera en términos políticos.

Por esta razón, el ministro de Economía se puso a negociar, con la supervisión del presidente Alberto Fernández, y dejó de lado una oferta que no había convencido a casi nadie. Ya no se trata de “tomar o dejar” la oferta, sino de llegar a un consenso; difícil, por cierto, ya que, en vez de formular una contraoferta desde el Estado, le dejó ese rol a los acreedores, que tienen miradas e intereses diferentes entre sí.

Si cerrara un acuerdo, lógicamente el Gobierno lo “venderá” como un gesto de victoria frente a los acreedores que, al principio, pedían 75 dólares y ahora parecen conformarse con 50.

Pero cualquier negociador de la deuda sabe que, en un principio, las dos partes siempre arrancan en una postura extrema y que luego, con más o menos demora, llegan a un punto intermedio.

De lo contrario, podría repetirse un largo default, como a principios de este siglo, uno de los tantos que registró el país desde el siglo 19.


La consultora LCG elaboró un gráfico con la cantidad de eventos de cesación de pagos y la duración de los países en desarrollo

En el oficialismo, sin embargo, muchos se preguntan qué importa seguir en default, si muchos otros países seguirán este patrón, como dijo hace un par de semanas el economista Jeffrey Sachs.

Sin embargo, las colocaciones en el mercado voluntario y la millonaria asistencia que están recibiendo la mayoría de los países de la región por parte de los organismos internacionales parecen demostrar lo contrario.

Pese a que todavía no hay nada para festejar, un economista oficialista destacó la estrategia de negociación del ministro, al afirmar que, con el tiempo, fue arrinconando a los bonistas. Por lo tanto, pidió que se lo valore más que a los funcionarios de Mauricio Macri que colocaban bonos en un océano de liquidez hasta que a principios del 2018 el mercado se cerró y hubo que apelar al Fondo Monetario Internacional (FMI) para no caer en default.

Eso es verdad, acotó otro experimentado economista: por sus errores -en gran parte, la falta de una estrategia fiscal en los primeros dos años de Macri- el mercado se cerró.

Pero ese mismo mercado pensaba que, si el resultado de las elecciones del 2019 hubiese sido diferente, la deuda se habría reestructurado en forma relativamente sencilla y ordenada.

De todos modos, la historia contrafáctica tiene una escasa utilidad para buscar soluciones. Hacia adelante, la pregunta relevante es qué hará el Gobierno para que la economía se pueda recuperar en algún momento del año próximo.

Primero, todos parten de la base de que debe lograr un acuerdo concreto con los acreedores lo más amplio posible, aunque sin perder el principio de sustentabilidad, ya que lo contrario significaría que puede haber otro default en menos de dos años.

Segundo, mostrar qué hará en términos fiscales y monetarios en forma explícita, más allá de los cruces (habituales, si los hay) entre el ministro de Economía y el presidente del Banco Central. Entre otras razones, para que, cuando la economía vuelva a la normalidad, el pase a precios no sea peligroso.

En este sentido, que el Ministerio de Economía haya empezado a trabajar en el presupuesto 2021 para presentarlo es una buena señal, pero, a la vez, refleja que este año el Gobierno solo se manejará en forma discrecional con decretos y sin pauta legislativa alguna, como debería.

Pero, más allá de las cuestiones formales, ¿qué escenario se imagina el equipo económico?

Cuando entró al poder, planificaba un 2020 con un crecimiento del 3%, Vaca Muerta como fuente de recursos y desarrollo de mediano plazo y un Brasil que empezaba a recuperarse. Todos estos factores se evaporaron y en el oficialismo creen que, con suerte, recién a mediados del 2021 la economía podría volver a crecer, sobre el filo de las elecciones de medio término de Alberto Fernández.

La pregunta central que se hacen ahora es cómo transitar el camino hacia esa recuperación. Para eso, aclaró el veterano economista, testigo y protagonista de varias crisis, primero hay que entender qué tipo de fenómeno transita la economía: ¿es una recesión clásica o un parate obligado por un terrible virus?

La respuesta se sabrá de acuerdo a cuántos activos se mantengan en pie y cuántos desaparezcan hasta que pase el pico de la pandemia. El propio Guzmán dijo que el país necesita que las empresas estén activas cuando termine esta crisis sanitaria.

De hecho, los países centrales decidieron colocar en esta coyuntura todos los recursos fiscales y monetarios disponibles para sostener en pie a los individuos y a las empresas. Como dijo el presidente del Banco Central europeo Mario Draghi en 2012, en este tipo de situaciones es necesario aportar “whatever it takes” para evitar otra larga depresión económica global.

Y, acá, se vuelve al punto inicial: si se arregla la deuda (con los bonistas y el FMI), tal vez haya más chances de que la economía argentina rompa en 2021 la larga recesión que arrancó en 2018. Todo dependerá, claro está, de lo que haga el Gobierno y de que el mundo deje atrás, cuanto antes, esta pesadilla.

Martín Kanenguiser

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