Miércoles, 01 Julio 2020 00:00

La tentación de los US$ 200 y el impacto del aguinaldo en cuotas - Por Daniel Fernández Canedo

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Como en otros comienzos de mes, muchos pesos se volcarán al dólar oficial. En julio se derrama el aguinaldo, aunque esta vez fraccionado para la mayoría. La negociación de la deuda y una salida de la recesión muy complicada.

 

Como al comienzo de cada mes, los tenedores de pesos tendrán la oportunidad de comprar US$ 200 a precio "solidario" que surge de sumarle 30% al dólar​ oficial que el último día de junio cotizaba en $74,07.

Así el dólar solidario costará $96,29, que es el menor precio al que pueden acceder los minoristas en tiempos de supercepo cambiario.

El Banco Central no quiere ni oír hablar de modificar el monto en el entendimiento de que la autorización para comprar, por ejemplo, hasta US$150 podría redundar en tener que vender menos divisas, pero podría desembocar en una baja de los depósitos en los bancos por parte de la gente que quiera hacerse de pesos para ir al dolar "blue".

Sin explicitarlo, el Banco Central tiene la convicción de que, en el corto plazo, le ganó la batalla a la inestabilidad cambiaria de la mano del cepo y las restricciones a la compra y venta de divisas en el circuito de "contado con liquidación".

Un dólar oficial mayorista terminaba junio en $70,46 mientras el paralelo estaba en $126 y el CCL (un mercado mayorista en blanco por medio de la compra y venta de acciones o bonos) oscilaba en $104 con una baja de 8% a lo largo del mes.

La brecha cambiaria, que es lo que preocupa fuera y dentro del gobierno por el posible impacto sobre la inflación o el dólar, está en 47,6% en el circuito blanco pero se mantiene en el 79% respecto del "blue".

La película del dólar, en la visión oficial, se desenvuelve con reticencia de los exportadores de granos para liquidar operaciones y con la nueva modalidad de liberar los dólares contra el certificado de embarque en origen para los importadores.

Tanto Miguel Ángel Pesce como el directorio del Central le prenden una vela a que Martín Guzmán​ cierre de una vez por todas el canje de la deuda. Creen que a partir de ese momento los exportadores liquidarán más divisas si se despeja el fantasma de un salto cambiario brusco que juran que no está en los planes.

Pero en julio derraman los aguinaldos y ese aumento de la cantidad de circulante siempre es motivo de un análisis detallado. Aunque en este año, por la pandemia del coronavirus​ y el endurecimiento de la cuarentena en el AMBA, la situación es especial.

El Estado pagará el aguinaldo en partes. Y en el sector privado muchas empresas no pueden pagarlo y las que sí, difícilmente lo puedan hacer en su totalidad. Los números de caída de la facturación y la falta de de financiamiento estatal para los salarios complementarios pusieron a esos pagos en capilla.

Llegar a la mitad del año sin clases ni vacaciones de invierno y con el antecedente de una caída de 26,4% en la actividad económica de abril por la cuarentena, implica un escenario inédito con la población retraída en términos de consumo y muy preocupada por la incertidumbre sobre sus trabajos e ingresos futuros.

En algunos despachos oficiales se envalentonan al destacar que, a esta altura, no hay indicios de que ni la duplicación del gasto público ni el shock de emisión que produjeron desde marzo estén impactando en la marcha de la inflación.

El Central destaca que de los 1,2 billones de pesos que emitió para cubrir el déficit fiscal, hay $900.000 millones que ya están en los bancos y que "sólo" $300.000 millones están circulando y en poder del público.

Con un cepo cambiario estricto, y ante la brutal caída de la actividad, el fuerte shock de emisión sólo habría compensado la caída de ingresos de la población que, ante el temor por la pandemia y la incertidumbre laboral, se cuidó mucho de gastar de más.

La perspectiva de que sólo algunas de las firmas de comercio electrónico, las ligadas a la atención de la salud o las aplicaciones de delivery lograrían mejorar en los tiempos de pandemia, ensombrecen el corto plazo y resaltan los datos sobre la evolución de actividad en abril cuando ni la industria alimenticia logró crecer respecto del año anterior.

Los 15 sectores que componen el índice para elaborar el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) registraron caídas en abril con relación al mismo mes de 2019 y en algunos casos, como la construcción, el derrumbe de 86,4% habla por sí solo de la gravedad del momento.

Los datos malos de actividad alientan a pensar que el gobierno de Alberto Fernández​ buscará no ser la cara de un nuevo default total.

Aún sin caer en la cesación total de pagos, la salida de recesión se presenta sumamente complicada.

Con un default más pronunciado, y sin poder aspirar a conseguir financiamiento a tasas algo razonables, empezar a superar el estancamiento sería mucho más difícil aún en un mundo en el que sobra la liquidez y los países vecinos logran fondos a tasas bajas (Uruguay paga 2,5% anual a 10 años de plazo) para enfrentar los costos de la atención del coronavirus.

Después de seis meses de conversaciones, todo indica que faltan ahora menos días para que el Gobierno presente ante el organismo de los EE.UU. una nueva propuesta para el canje de deuda, al que los bonistas deberán adherir o no en julio. Un mes más que clave para empezar a vislumbrar alguna mejora de la expectativa en materia económica.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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