Domingo, 06 Noviembre 2016 12:27

Macri, ansioso sobre el fin de año

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)

El segundo semestre del año está pasando, al menos desde el punto de vista de la actividad económica, sin pena ni gloria. O mejor dicho con más pena que gloria.

 

 

Algunos brotes verdes incipientes que con un poco de voluntad comenzaron a surgir a partir de agosto, no llegaron a germinar. La economía, de acuerdo a los principales indicadores de actividad, estaría muy cerca de dejar de caer. Pero la remontada hoy parece lejana.

 

Esta vez la curva de la actividad tiene una forma distinta. Tanto en la década de 1990 como luego de la salida de la Convertibilidad, al bajón económico le seguía una recuperación muy decidida. Mauricio Macri pensó que con la confianza que generaría su presencia todo iba a cambiar casi de la noche a la mañana.

 

Sucedió con los mercados internacionales, que rápidamente “abrazaron” al nuevo gobierno, dejando atrás (al menos desde el punto de vista del inversor) la pesadilla kirchnerista. Sin embargo, la economía no logró despegar en todos estos meses, con lo que la promesa de una segunda parte del año mejor se va evaporando.

 

El segundo trimestre había caído más de 2,5% respecto al primero. Y el tercero aún es contractivo pero en menor medida, ya que el PBI habría caído alrededor de 0,7%. Transitando el último trimestre del año, se espera que ya la comparación trimestre contra trimestre dé positiva, aunque en términos interanuales seguirá dando para abajo.

 

Lo paradójico es que todas las encuestas marcan que el optimismo para el 2017 continúa intacto. Casi el 60% de los consultados por D´Alessio Irol consideraron que el año que viene la economía estará mejor que en éste. Y son resultados parecidos a los que arrojó la encuesta entre empresarios que se divulgó en IDEA hace poco más de dos semanas.

 

Macri mantiene contacto permanente y reuniones periódicas con el gabinete económico. Y no deja esconder su preocupación por una reactivación que no termina de llegar. “Entramos en el peor momento del año, los empresarios se preocupan más por los malos resultados y la gente no ve la mejora que tanto espera. Nosotros estamos seguros que va a suceder, pero hace falta un poco más de paciencia”, explican desde el ministerio de la Producción.

 

Aunque la economía sí mostraría una mejora un poco más notoria a partir de marzo o abril, la pregunta es si se algo de mejora se notará en estos dos últimos meses de 2016. Hay algunos motivos para el optimismo: por ejemplo, empezó a repuntar el otorgamiento de préstamos personales, prendarios y hasta hipotecarios. Sin embargo, los datos de consumo no sólo no muestran un repunte sino que siguen para abajo.

 

El gobierno está decidido a acelerar la marcha. El Central bajó la tasa de la línea de financiamiento productivo nada menos que cinco puntos, desde el 22% al 17%, obligando a los bancos a prestar bajo estas condiciones ya no el 15,5% de los depósitos sino directamente el 18%. Además vuelca más recursos para obra pública, que se habían demorado mucho a principio de año. Y se espera que los aumentos salariales, pero también el bono de fin de año y el resarcimiento jubilatorio termine volcándose a una mayor demanda interna.

 

El objetivo es que las Fiestas lleguen con un poco más de ánimo en las familias y las pymes para compensar aunque sea un poco la caída de las ventas del año. Pero a esta altura no parece sencillo lograrlo. Seguramente también será necesario que ayuden los comercios con promociones muy agresivas y cuotas para tratar de impulsar las ventas.

 

En su momento el kirchnerismo también apuntaba con medidas especiales a reactivar la actividad con el plan “Felices fiestas”. Ahora el proyecto va un poco más allá, pero procura ganar tiempo hasta que empiecen a llegar las inversiones y el “clima de negocios” empiece a rendir sus frutos. Sin embargo, el cortoplacismo vuelve a imponerse. Mejorar el ánimo y apuntar a ganar las elecciones legislativas resulta hoy prioritario para el proyecto del macrismo. Un mal resultado electoral haría cuesta arriba la tarea de convencer a los inversores sobre la solidez del cambio que se busca ejecutar y pondría en peligro la continuidad de la reactivación en el 2018.

 

Por lo pronto, el año podría terminar con dos goles a favor para el gobierno: uno de ellos es la baja del índice de inflación a niveles de 1,5% mensual o incluso menores, tras el pico de 2,5% de octubre por la tarifa de gas. Pero el más relevante será la adhesión récord del blanqueo, que podría superar los 60.000 millones de dólares, por encima del cálculo previo más optimista. Eso sí podría servir como envión si parte de ese dinero se vuelca al mercado local, pero sobre todo si resulta una invitación para que los extranjeros se animen a invertir, tras el “sinceramiento” de miles y miles de argentinos que decidieron sacar su dinero de la oscuridad.

 

Según los nuevos datos, para 2017 los analistas esperan que la inflación se ubique en 19,7%, tres décimas menos que en la medición anterior. Si bien la dirección es la que busca el Central, el problema es que resulta insuficiente para el objetivo que él mismo se planteó el año próximo a través de las famosas “metas de inflación”. 

 

Pablo Wende

Visto 354 veces Modificado por última vez en Miércoles, 08 Marzo 2017 00:51

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…