Martes, 11 Octubre 2016 13:18

Se demora la recuperación con datos desparejos

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El piso de la caída de la actividad económica se tanteó en el segundo cuatrimestre del año, aunque la comparación con 2015 luce negativa en todos los planos, salvo el financiero

 

 

La reactivación de la economía asoma a paso mucho más lento que el previsto por los funcionarios y los analistas apenas semanas atrás. Lejos de mostrar números para destacar, el invocado segundo semestre traza un perfil heterogéneo, con sectores que todavía atraviesan una recesión profunda y síntomas de vitalidad solo en el mercado financiero.

 

El puntal de la industria argentina es el sector automotriz. La producción nacional retrocedió 19,5% en septiembre, con una causa central: la menor demanda de autos desde Brasil. Las ventas fueron en sentido contrario, ayudadas por ofertas y bonificaciones, con predominio de las unidades brasileñas. Los patentamientos aumentaron en septiembre 5% respecto de igual mes del año pasado, con una mejora acumulada de 8,5% en nueve meses de 2016.

 

El INDEC informó que la producción industrial cayó 5,7% interanual en agosto. Es una desaceleración de la caída después del desplome de 7,9% en julio, pero dista de una recuperación. En los primeros ocho meses de 2016 el sector manufacturero suma una contracción de 4,2 por ciento.

 

El rubro de la construcción es clave para la recuperación por el "derrame" en otros sectores. Los proyectos tienen un desarrollo promedio de dos años, desde la obtención del permiso de obra hasta la escrituración de las unidades terminadas. Por lo tanto, la evolución de esta actividad está atada a las expectativas y las señales que brindan los gobiernos en materia de inflación y tipo de cambio.

 

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC cedió en agosto 3,7% contra el mismo mes de 2015, con un descenso acumulado de 12,8% en ocho meses. También se desaceleró el declive de la construcción desde las caídas del 19,6% (junio) y 23,1% (julio) en la comparación interanual.

 

El freno de los proyectos privados como los de obra pública acarrean un problema extra: la construcción es demandante intensiva de mano de obra y la pérdida de puestos de trabajo en este rubro es la principal explicación del aumento de la desocupación este año. El empleo registrado en la construcción resignó más de 70.000 puestos este año, un 15,5% menos que en 2015.

 

La venta de materiales de proveedores líderes, que se registra en el índice Construya, mostró en septiembre una caída interanual de 17,9%, que aporta al promedio de baja de 14,2% en el transcurso del año. Del lado positivo queda la mejora de los volúmenes de septiembre respecto de agosto: 3,6% más. La Asociación de Fabricantes de Cemento Portland informó que en septiembre los despachos de cemento fueron 11,1% menores que en el mismo lapso del año pasado, lo que borró la recuperación de 6,7% en agosto.

 

El único ajuste que encaró el Gobierno, la reducción de los subsidios a los servicios públicos a través del aumento de tarifas, hasta ahora trajo más dificultades que soluciones. El viernes se conoció el nuevo esquema tarifario del gas, con un aumento promedio de 203% para consumidores residenciales, tarifa social y un tope de 500% para comercios e industrias. Estos incrementos, más los que se aplicarán semestralmente, reavivarán la presión inflacionaria para el final de este año y el que viene.

 

El piso de la caída de la actividad económica se tanteó en el segundo cuatrimestre del año, aunque la comparación con 2015 luce negativa por donde se la mire. Aquél fue un año electoral que mostró variaciones positivas en varios sectores, con el incentivo oficial de una importante inyección de pesos devenida en más déficit fiscal e inflación hasta el presente.

 

Este piso recesivo garantiza un crecimiento del PBI para 2017 que los expertos estiman en un 3% y que según el ministro Alfonso Prat Gay "será el más alto en los últimos seis años". Tan cierto como que la reactivación vaticinada para el segundo semestre de este año se aplazará al menos para al primero del año próximo.

 

La información financiera mejoró el ánimo de cara a 2017. Mientras que los índices de la Bolsa alcanzaron valores máximos en pesos y en dólares, el Gobierno profundizó su estrategia de endeudamiento para atenuar la recesión y afrontar el déficit, con una baja contundente de tasas. La última colocación de títulos en euros estableció rendimientos entre 3,9 y 5 por ciento, mientras que para los bonos del Tesoro en pesos a cinco años fue de 18,2 por ciento. Podría decirse que el mercado convalidó, por un lado, la futura solvencia del país en moneda extranjera, y por otro, las metas de inflación del BCRA. 

 

Juan Gasalla

Visto 312 veces Modificado por última vez en Miércoles, 08 Marzo 2017 00:08

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