Martes, 03 Mayo 2016 18:25

La economía, entre la foto y la película

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Si fuese posible y además sirviera de algo, ya podría hacerse una fotografía y armar una película sobre la economía del primer año de gobierno de Mauricio Macri.

La fotografía dice que caerán la actividad productiva y el consumo, seguramente también el empleo, y que la inflación será demasiado alta. Nada al fin que no sea percibido por la gente e inquiete a gente, acentuado encima por un reparto de las cargas bastante desparejo.


Lo que todavía está por verse es la película o, mejor dicho, si corregidos unos cuantos estropicios heredados del kirchnerismo el panorama empezará a mejorar entrado el segundo semestre, tal cual prometen Alfonso Prat-Gay y el propio Macri.


Las primeras proyecciones de institutos privados cantan que el repliegue de la economía oscilará entre el relativamente optimista 1% y un menos moderado 2,3%. El consumo, pieza clave de la actividad, caería alrededor del 3,6%. Y la siempre incómoda inflación se situaría arriba del 30% o bien arriba del 30%: el propio jefe del Banco Central, Federico Sturzenegger, ha calculado que hoy está en 33,4%.


Maniobra electoral que se probó finalmente inútil, el hecho es que Cristina Kirchner y Axel Kicillof empujaron fuerte la actividad en el segundo y tercer trimestre de 2015, según estadísticas difundidas por el “nuevo INDEC”. Y aunque el tren aflojó durante el cuarto trimestre, contra esos números deberá compararse la performance de la segunda parte de 2016.


Pero a propósito del cuadro completo, cuesta entender por qué el Gobierno sumó otro aumento al precio de los combustibles, que contrarió opiniones surgidas desde su propio ámbito, pega sobre los costos de producción y, al cabo, mete ruido sobre otros precios. Nuevamente, el problema del reparto de las cargas.


Sobre lo mismo hablan relevamientos de CAME, una entidad que representa a las pymes y al comercio minorista.


Uno de ellos revela que en abril las ventas se desplomaron 6,6%, un bajón que además de generalizado sacudió al muy sensible consumo de alimentos y bebidas, muy sensible desde luego al ingreso de las familias. Aunque el fenómeno viene de antes, el informe resalta que la gente busca precios y ofertas acomodadas a sus recursos y, ya sobrecargada de cuotas, le escapa a las deudas y a las tasas altísimas.


Todo expresa temores extendidos entre los consumidores y una demanda que costará trabajo dar vuelta.


En línea con datos conocidos, un relevamiento previo de CAME informó que en marzo la producción de las pymes industriales había bajado 3,1%. Durante el primer trimestre, la Federación de Industrias de Santa Fe anotó caídas del 4,2 al 17%, que abarcan tanto a las actividades frigorífica, avícola y lechera cuanto al cemento, el acero y la metalurgia.


Así de profundos son los pozos desde los cuales debe salir el Gobierno, para entrar si no a un segundo semestre a un tercer trimestre con un panorama más aliviado. Y lograr en 2017 una inflación menor al 20%, con una economía recuperada tras la fuerte recesión de este año, como opinan algunos institutos privados y concretamente C&T Consultores.


La consultora apunta un dato alentador: excluido el efecto tarifas, por cierto considerable, en la primera quincena de abril la llamada inflación subyacente o núcleo arroja apenas 0,42%; proyectada al mes completo, da menos del 1%.


Sería un dato alentador si fuese cierto que este año no habrá nuevos aumentos tarifarios y, más aún, si no vuelven a tocar el precio de los combustibles.


Ya está claro que las obras públicas de ejecución rápida y, financiadas sobre todo con crédito externo y de organismos internacionales son, a corto plazo, la gran carta reactivadora del Presidente. “Macri conoce del tema y tiene gente que también lo conoce”, dice alguien que pesaba en los equipos de Daniel Scioli, aunque desde las presidenciales decidió alejarse de Scioli.


La inversión del Estado fue parada en el último tramo de Cristina Kirchner y así siguió durante el primero de Macri, a la espera de revisar contratos y pliegos con empresas privadas –llanamente, sobreprecios–, tarea que sus ministros han concluido. Dice uno de ellos: “Se hará hasta dónde sea posible y dentro de los límites de las cuentas fiscales. Pero ya hemos saldado deudas heredadas, como las de Vialidad”.


En el combo entran varias provincias, que apuran líneas de crédito también del exterior y en buena medida con el mismo objetivo: recuperar inversiones paralizadas o semiparalizadas por falta de fondos; muchas de ellas acopladas a emprendimientos originados en la Nación. Ocurre que los caminos de la política suelen cruzarse y que la famosa gobernabilidad resulta un insumo compartido.


A un lado y al otro orbita la apuesta a la construcción, que reacciona tan rápido ante la inactividad como ante la movilización. Y así como pronto expulsa mano de obra, pronto incorpora mano de obra.


Se sabe que salvo la financiera, que corre con viento a favor, la inversión privada aguardará hasta ver un horizonte menos difuso. O sea, el resultado de las paritarias; la marcha de la inflación y de la demanda; los aumentos tarifarios pendientes y el tipo de cambio.


Un punto bien controvertido es que dentro de la bolsa hay sectores beneficiados por las medidas oficiales, cuyo comportamiento podría ser diferente. Tal vez, el Gobierno haya puesto allí su ojo.


Se sabe también que con el levantamiento del cepo, la corrección cambiaria, el arreglo de la deuda y el ajuste de las tarifas empezó a poner orden en la casa. Pero le falta atender la economía real, la tarea más compleja y aquella si se quiere terrenal y tangible para la sociedad.


Y si de eso se trata, lo que luce ausente es un plan integral que precise hacia dónde vamos y cómo iremos. Porque puede pasar o probablemente ya esté pasando que las expectativas generadas por el macrismo empiecen a aflojar.


El Presidente tiene a mano indicios suficientes y parece haberlos tomado en cuenta. Nunca en política es posible hacer todo junto y de buenas a primeras: se trata de elegir las mejores opciones y obviamente acertar con las decisiones, porque el tiempo es siempre un bien limitado. 


Alcadio Oña

Visto 155 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 21:31

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