Lunes, 27 Junio 2016 06:02

El desafío de volver a crecer en un país caro

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Transcurrían los primeros años de Néstor Kirchner como presidente y el crecimiento era del 8 %; con superávit fiscal y comercial. No había nubarrones en el cielo.

 

 

Había elegido a su ministro de Economía, antes de las elecciones del 2003. Dijo, “Roberto Lavagna si gano, seguirá siendo ministro porque está haciendo un gran trabajo y nos sacó de la crisis”.

 

Tres años después, Lavagna habló en la Cámara de la Construcción. Señaló textualmente: “En las obras públicas es evidente que hay cartelización”. “Hay sobrecostos y están inflando los precios“.

 

Apuntaba a que salían mucho más caras, y desde el ministerio donde estaba De Vido, con todos sus colaboradores que hoy están procesados o detenidos no se hacía nada. Una acusación de esa naturaleza por parte del ministro de Economía en cualquier país del mundo exigía una investigación.

 

DESPEDIDA

 

El presidente Néstor Kirchner no dijo nada pero tres meses después lo despedía a Lavagna. En privado señaló: “Me saqué al pálido de encima”. Así lo llamaba a su ministro al que señalaba como arrogante y soberbio.

 

¿Hace falta agregar algo más? El titular de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez apunta a que al Gobierno le decían “celular”, porque antes de comenzar a hablar había que poner el 15 (por ciento).

 

Ahora todos se acusan: D’Elía lo hace con Ottavis, dirigente de La Cámpora por el manejo de 300 millones de pesos.

 

Llegó el Cisne Negro del kirchnerismo. Un libro con este título, marca que en un momento determinado de la historia, sucede algo imprevisto y el tablero de ajedrez cae al suelo y todas las figuras se desordenan. Hay que barajar y dar de nuevo.

 

El peronismo presiona en el Congreso para dejar atrás el nombre de “Frente para la Victoria”.

 

La mayoría pide la renuncia de Héctor Recalde.

 

Gioja trata de reunir los pedazos y lo convoca a Diego Bossio. Cuando lo llama a Sergio Massa éste le responde: “Yo no quiero ser el síndico de la quiebra”. “No estoy para hacerme cargo de los escombros”.

 

El Movimiento Evita se apartó del Frente para la Victoria.

 

El Congreso no es un apéndice del Poder Ejecutivo, ni una escribanía. Se discute todo y se negocia cada punto con los gobernadores. No hay una voz de mando

 

Debido a esto, hoy el Gobierno tiene todo más fácil en el Congreso. El blanqueo, el pago a jubilados, se cubren las vacantes en la Corte Suprema de Justicia.

 

Sergio Massa se acerca a los gobernadores con la mente puesta en 2017.

 

ESTALLIDO

 

Hace 15 días se hablaba de la posibilidad de un estallido en el Gran Buenos Aires. Hoy parece algo del siglo pasado.

 

Cuando Cristina Kirchner habló en Comodoro Py parecía que su retorno era evidente. Hoy está sumergida en el sur y sólo le habla a los más fanáticos.

 

Los escándalos constituyen oportunidades para la reforma. La corrupción no afecta a todos los organismos del Estado en la misma medida, sino que está vinculada a algunos ámbitos concretos.

 

Una de ellas es la adjudicación de obras y servicios públicos, ligados sobre todo a la financiación de los partidos políticos. Confesos kirchneristas como el periodista e historiador Hernán Brienza lo dijo: “La corrupción democratiza la política”. “Solo son decentes los que pueden darse el lujo de ser decentes”.

 

La opinión pública fue golpeada por las escenas rocambolescas que aparecieron en televisión. Va a tener efectos benéficos para el sistema democrático. No hay nada mejor que un buen escándalo.

 

Mientras tanto, ¿qué pasa en la economía?

 

Hoy el Congreso no es un apéndice del Poder Ejecutivo, ni una escribanía. Se discute todo y se negocia cada punto con los gobernadores. No hay una voz de mando y el peronismo carece de un jefe. La situación es totalmente opuesta a los últimos doce años.

 

Lavagna hace un balance y señala tres aspectos.

 

Uno: aumentó la pobreza.

 

Dos: el ajuste de precios y tarifas era inevitable. La dosis no le gusto.

 

Tres: todos estamos esperando el plan para volver a crecer.

 

Del blanqueo, está claro que es una decisión a nivel internacional. No sólo es recaudación, es control de capitales y el impacto en la recaudación será importante.

 

Desde el Gobierno dicen que por su debilidad son incapaces de hacer un ajuste fiscal mayor. La gente resiste la caída del salario real.

 

Pero el tipo de cambio se atrasa y en dólares el salario sube.

 

Hoy volvemos a ser un país caro comparado con el resto de América latina.

 

En la urgencia se recurrió al atraso cambiario. Esto va a frenar definitivamente la inflación. Pero el desafío mayor, es volver a crecer. 

 

Osvaldo Granados

 

Visto 629 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 22:59

Fundado el 4 de agosto de 2003

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