Domingo, 19 Marzo 2017 00:00

La "economía popular" y el destino de los dólares suben a escena

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Cómo avanzar con 12 millones de personas que trabajan en blanco y otro tanto en situación informal. La visión oficial

 

Dos temas fuertes cruzan la agenda económica de fondo en estos días: el problema del empleo y el interrogante sobre si la Argentina va camino a otra experiencia de atraso cambiario.

El conflicto con los docentes bonaerenses y los reclamos de piqueteros y dirigentes sociales son dos caras de las disputas por el ingreso de la matriz laboral en la que está inmerso el país.

El secretario de Empleo, Miguel Ponte, desplegó la visión del Ministerio de Trabajo sobre la realidad laboral y la estructura ocupacional.

Fue en un ciclo organizado por el IAE en Pilar, en el que el funcionario fue claro: “La economía popular llegó para quedarse”. Y esa realidad, desde su visión, no puede ser dejada de lado. ¿Qué es la economía popular? Está compuesta por dirigentes que agrupan a cartoneros y recicladores, horticultores familiares, pescadores artesanales, textiles independientes y en cooperativas, motoqueros, manteros, ladrilleros, cooperativas de infraestructura y cooperativas de servicios, entre otros.

Esa es la base de una pirámide laboral que tiene en el centro a los trabajadores de empresas recuperadas, las cooperativas sociales, a cuentapropistas ocupados y en la cima a los asalariados privados y estatales, a los autónomos y a los empresarios.

Ponte presentó números sobre la “estructura ocupacional”. Hay 12 millones de personas entre empleo privado, público, doméstico, autónomo, monotributistas y monotributistas sociales.

Y hay 11.700.000 personas entre desocupados, trabajadores no registrados, economía popular y los que denominó “potencialmente activos no activos”.

Un mundo laboral partido casi exactamente al medio entre los que están de un lado y otro de la formalidad del empleo.

Este cuadro no surgió en un día y se enfrenta a un futuro desafiante como el que plantean las visiones de Patricio O’Gorman y Sergio Kaufman referidas al trabajo en el marco de la inteligencia artificial.

La tecnología irrumpió con una fuerza arrolladora y la Argentina fragmentada con intensidad en muchos aspectos, también, en el mercado laboral deberá encontrar un camino de superación para “la economía popular” en la que algunos dirigentes sociales ya se sienten protagonistas de la mesa política.

La otra pata de la agenda, fuerte entrada y salida de dólares tamizada por un dólar quieto, formó parte en el mismo ciclo de la exposición de Eduardo Fracchia.

Planteó la necesidad de recuperar el camino de la competitividad para evitar que el atraso cambiario se cristalice como las quejas de los empresarios por las importaciones.

Para Fracchia, “la Argentina exporta e importa poco”. La relación entre crecimiento e importaciones en el país es de uno a tres. Cada punto de mejora de la economía implica una suba de tres puntos en las importaciones.

Importar poco no es sinónimo de fortaleza sino lo contrario para una economía que necesita comprar partes, maquinarias y tecnología afuera. Si los dólares van sólo a adquirir bienes de consumo y pasajes al exterior, antes que después se encienden las luces amarillas del semáforo cambiario.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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