Lunes, 20 Marzo 2017 00:00

La aguda mirada de los inversores

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El que se convenza de que el país va a tener éxito, va a entrar al negocio comprando barato, cuando el proceso todavía no está consolidado.

 

Hay dos miradas sobre la Argentina. La que desde el exterior observa y analiza un clima positivo de negocios y la inmediata, que está atenta a las tribulaciones de las negociaciones paritarias de los docentes.

Si empiezan o no las clases genera mayor interés que las especulaciones sobre las posibles inversiones que podrían concretarse ante un saludable cambio de reglas de juego.

Es claro que la puja distributiva y la evolución de los salarios nominales siguen siendo un factor clave en relación con la formación de expectativas de inflación. Los sindicatos están pidiendo subas superiores a la meta de inflación que fijó el Gobierno y, lo que es más complejo, pugnan por incluir pautas de indexación bajo la forma de cláusulas gatillo, lo que tendría efectos negativos a largo plazo para llevar la inflación a un dígito.

La cuestión es evaluar hasta qué punto el retraso en el boom de inversiones privadas se relaciona con una puja distributiva –lo que dificulta no sólo la inflación sino, también, el ajuste fiscal– y con el hecho de que el tipo de cambio real podría mostrar una evolución poco competitiva.

Más allá de la discusión de si hoy el tipo de cambio real es competitivo, lo que hay que asegurar es que la competitividad no se deteriore en el futuro debido a costos en dólares que evolucionen fuera de línea. La dinámica importa.

Los inversores estudian diversos factores pero concentran su examen en tres enfoques: el “equilibrio parcial”, el “equilibrio general” y el “sistémico”.

Parcial. Supone analizar cómo se alcanza el equilibrio en un mercado aislado, sin tomar en cuenta la interdependencia con el resto. Por ejemplo, hay un consenso bastante amplio entre los analistas sobre factores microeconómicos que impiden darle más dinámica al empleo: la alta presión tributaria –crea una brecha entre el costo salarial para la empresa y lo que el trabajador recibe– y los costos bajo la forma de litigiosidad y ausentismo.

General. Se consideran las repercusiones en todos los mercados. Por ejemplo, si el salario real que surge de la paritaria es alto, ello repercutirá en otros mercados.

Sistémico. Toma en cuenta el funcionamiento del sistema económico en su conjunto.

El que decide una inversión es seguro que –con un enfoque de equilibrio parcial– analizará con mucho detenimiento el mercado involucrado en el negocio que piensa realizar. Nadie invierte si la rentabilidad del mercado no lo justifica.

El análisis de equilibrio general ocupará, en cambio, mucho menos espacio si el país en el que se planea invertir cuenta con estabilidad macroeconómica.

Si el destino elegido tiene una larga tradición de respeto a las normas establecidas, tampoco habrá necesidad de ocuparse en evaluar si el marco institucional de la economía va a cambiar de manera imprevista.

Una vez que se evaluó la rentabilidad, dadas las reglas de juego del mercado específico, no se demorará en evaluar escenarios diferentes para asignarle un valor al riesgo jurídico.

Pero claro, si la macroeconomía y las normas jurídicas son estables, no es sencillo obtener beneficios extraordinarios si no se introducen innovaciones de peso. Y la oportunidad que ofrece Argentina es la de hacer dinero invirtiendo en actividades como infraestructura u otros negocios conocidos.

Eso ocurre porque nuestro país lleva años en los que la inestabilidad macroeconómica y la inseguridad jurídica fueron un obstáculo insalvable para la inversión y la creación de empleo. El inversor que se convenza de que Argentina va a tener éxito en estabilizar y respetar el marco institucional, va a entrar al negocio hoy comprando barato, cuando todavía el proceso no está consolidado.

¿Y qué tipo de análisis va a realizar el inversor antes de resolver si hay que creer y entrar o no creer y esperar?

Hará una evaluación de equilibrio general y sistémica para saber si lo que el Gobierno le está abriendo a bajo costo son las puertas del cielo o las del infierno. Y si aceptamos que esto es así, las autoridades deberían poner el énfasis, antes que nada, en el equilibrio general y sistémico.

Esto quiere decir que para ganar confianza debe ser creíble que las ventajas en el nivel de un mercado específico son consistentes con el marco general y sistémico.

En suma, en un país que viene de la inestabilidad y la inseguridad jurídica, el potencial de beneficios es enorme. Pero el enfoque para atraer la inversión y preservar la competitividad tiene que ser de equilibrio general y sistémico. Es ahí donde se juega –al menos el primer tiempo– el partido de la credibilidad.

Dante Sica

Director de Abeceb

Exsecretario de Industria, Comercio y Minería de la Nación

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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