Lunes, 12 Junio 2017 00:00

Informe Económico Semanal del Banco Ciudad - N° 423

Escrito por  Estudios Económicos Banco Ciudad de Buenos Aires
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Tras tres meses en los que las variaciones de los precios minoristas se ubicaron por encima del 2% mensual, consecuencia mayormente de los ajustes tarifarios, en mayo los datos de inflación experimentaron una desaceleración mayor a la esperada, situándose nuevamente en torno a los valores observados en el último tramo de 2016 (1,4% promedio en el segundo semestre).

 

De acuerdo al estimador del INDEC, la inflación de mayo se ubicó en un 1,3%, cerca de la mitad de los guarismos de los tres meses previos (2,5%), dando forma a una desaceleración que, como se indicó, resultó mayor a lo que anticipaba el consenso de los analistas, quienes de acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA preveían una inflación del 1,6%.

Con esto, en los primeros 5 meses de este año la inflación acumuló un 10,5%, variación que compara con un alza de 25,2% en igual período de 2016. En términos interanuales, el crecimiento del nivel general de precios también continúo desacelerándose, descendiendo a 25%, contra valores del 41% a fines de 2016.

En mayo, se observó también un fuerte retroceso en la inflación “núcleo” (o subyacente), que se ubicó en 1,6%, unos 0,7 puntos porcentuales por debajo del dato de abril, acumulando en lo que va del año un alza de 9,2%. Se destacó aquí la moderación que mostraron los precios de los alimentos, que en mayo subieron tan sólo 1,2% (versus 2,2% en abril), variación que junto con la de diciembre (también del 1,2%) resultó la más baja de los últimos 9 meses.

Sin embargo, como era de prever, la mayor diferencia entre los datos de mayo y lo acontecido en trimestre febrero-abril se dio en el apartado de precios regulados.

Estos subieron 1,2% el mes pasado (impulsados por la suba en la tarifa del agua), sensiblemente por debajo de lo observado en el trimestre previo, con un incremento promedio del 4,1%. Los precios estacionales, en tanto, descendieron un 0,5% en mayo, aportando también a la moderación del nivel general.

Desde otra óptica, la variación en los precios de los bienes (1,2%) resultó muy similar a la de los servicios (1,4%), experimentando ambos una desaceleración significativa.

Se mantiene, sin embargo, la brecha en las tasas de variación interanual, del 20,2% y 29,7%, respectivamente, viéndose favorecidos los primeros por la estabilidad que muestra el tipo de cambio y los segundos afectados por las correcciones tarifarias, principalmente en el rubro energía.

Para lo que resta del año, las expectativas del REM apuntan a que la inflación pase a moverse por debajo del umbral del 1,5% mensual, con tendencia descendente.

Más específicamente, para junio y julio los analistas anticipan variaciones del 1,5% y 1,4%, respectivamente, las cuales, de verificarse, permitirían reducir la tasa de inflación interanual hasta un 21% a mediados del corriente año.

Para diciembre de 2017, las expectativas del mercado anticipan una inflación de 21,6%, aunque estas proyecciones consideraban una inflación de mayo superior a la que finalmente terminó arrojando el estimador del INDEC, por lo que es probable que en el próximo mes este número se corrija levemente a la baja. En cualquier caso, en pleno proceso de desinflación, la economía pasará a mostrar en 2017 una tasa de inflación anual que no se observaba desde hace más de 11 años (si se excluye la crisis global de 2009), y las expectativas apuntan a que esta tendencia se mantenga hacia adelante.

Esta evolución adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta que la desaceleración se daría en un marco de corrección de precios relativos, mientras que hasta 2015 se había hecho uso (y abuso) del ancla tarifaria. Para tener una idea de magnitudes, en lo que va de 2017, el ajuste de los precios regulados explicó cerca de 1/3 de la inflación acumulada de 10,5%, y ello sin contar los efectos de segunda ronda que hayan tenido las subas de tarifas, por lo que la moderación del resto de los precios de la economía resulta aún más marcada.

Finalmente, en cuanto al rumbo de la política monetaria, si bien la inflación sería la mitad de la de 2016 y la más baja desde 2009, las expectativas para el año aún se ubican por arriba de la meta que se planteó el Banco Central (17%), por lo que es de esperar que este mantenga el sesgo contractivo de la política monetaria. Sin embargo, el BCRA ha sido explícito en que apunta a sostener una tasa de interés “real” positiva, por lo que lo anterior no quita que en las próximas semanas, en la medida que se consoliden las señales de desaceleración de las subas de precios, la autoridad monetaria acompañe el retroceso en la inflación con recortes en la tasa de interés de referencia y en los rendimientos de las Lebacs en términos nominales.

En este sentido, para fines de junio las expectativas del REM anticipan un recorte de 50 puntos básicos en la tasa de interés de referencia, que pasaría a posicionarse en 25,75%, previéndose un descenso un poco más agresivo en el segundo semestre del año, dejando atrás las subas recientes.

INFLACIÓN: FUERTE DESACELERACIÓN ALLANA CAMINO A FUTURA BAJA DE TASAS

Tras tres meses en los que las variaciones de los precios minoristas se ubicaron por encima del 2% mensual, consecuencia mayormente de los ajustes tarifarios, en mayo

los datos de inflación experimentaron una desaceleración mayor a la esperada, situándose nuevamente en torno a los valores observados en el último tramo de 2016 (1,4% promedio en el segundo semestre). En concreto, la inflación de mayo de acuerdo al estimador del INDEC se ubicó en un 1,3%, cerca de la mitad de los guarismos de los tres meses previos (2,5%), dando forma a una desaceleración que, como se indicó, resultó mayor a lo que anticipaba el consenso de los analistas, quienes de acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA preveían una inflación del 1,6%. El menor registro de mayo no respondió sólo a un magro impacto de las subas tarifarias (el servicio de agua aumentó sólo un 23% con una incidencia aproximada de 0,2 p.p.), sino también a menores incrementos en la mayor parte los rubros que componen el índice. Así, el indicador acumula una variación de 10,5% desde diciembre, casi 15 puntos por debajo del acumulado durante el mismo período en el año 2016 (25,2%).

Pese a registrar una variación mayor a la del nivel general, la inflación subyacente mostró también una desaceleración significativa. Este índice aumentó 1,6% contra el mes anterior de acuerdo al INDEC, lo cual significó un descenso de 0,7 puntos respecto al dato de abril, acumulando en lo que va del año un alza de 9,2%. Por su parte, los bienes y servicios regulados, que se vieron impactados por la suba en la tarifa del agua, subieron 1,2%, en comparación con un alza promedio de 4,1% en los tres meses previos. De esta forma, el indicador que absorbe las correcciones tarifarias acumula durante los primeros cinco meses del año un aumento del 15,3% y aporta al nivel general 3,47 puntos. Los precios estacionales, en tanto, descendieron un 0,5% en mayo, aportando también a la moderación del nivel general.

En la semana también se conocieron los datos de precios que publica la Ciudad de Buenos Aires, con variaciones algo superiores a las registradas por el INDEC, aunque igualmente mostrando una desaceleración respecto a los meses previos en los que impactaron los incrementos tarifarios. De acuerdo al indicador de la Ciudad, la inflación se ubicó en un 1,8% para el nivel general y en 1,8% también para el componente subyacente de la inflación, radicando la principal diferencia con el IPC-INDEC en el comportamiento del rubro indumentaria y de aquellos servicios relacionados a esparcimiento (ambos con una mayor suba en el guarismo porteño), además del impacto algo mayor del cambio tarifario del servicio de agua sobre el nivel general.

A diferencia de lo ocurrido en otros meses, el comportamiento de los bienes resultó similar al de los servicios. Mientras que los primeros aumentaron 1,2%, los segundos lo hicieron en un 1,4% según INDEC. Todos los rubros observaron un menor registro en comparación con el mes previo, con excepción de Equipamiento y mantenimiento del hogar, que aumentó 3% impulsado por un encarecimiento del servicio doméstico, y Gastos para la Salud, traccionado por las subas en productos medicinales. Por su parte, el rubro Vivienda y servicios básicos, que absorbió la variación de la tarifa de agua y aumentos en los precios de los alquileres, se movió apenas un 1,9%, más de 3 puntos por debajo de la variación del último trimestre. Asimismo, se destaca el comportamiento del rubro Alimentos y bebidas, que subió tan sólo 1,2%, junto con el dato de diciembre (también 1,2%), la variación más baja de los últimos 9 meses.

De esta forma, la variación interanual se posiciona en 24,0% según el índice oficial. Esto significó 3,5 puntos menos en relación al registro del mes de abril y la menor variación interanual desde noviembre 2015 (empalmado con la serie que publica la Ciudad de Buenos Aires). El dato porteño arrojó un alza un tanto mayor aunque marcando una desaceleración aún más profunda (25,4% en mayo contra 29,4% en abril). Así, el guarismo interanual de la Ciudad retrocedió 15,6 puntos respecto a diciembre (41%) y casi 22 puntos contra julio 2016 cuando el índice marcó su mayor incremento (47,2%). Este nueva desaceleración de la variación interanual tiene lugar en la medida que se compara con los meses de fuertes correcciones de precios relativos que siguieron a la unificación del mercado cambiario y las primeras subas tarifarias. De todas formas, la inflación subyacente también continuó desacelerándose, ubicándose en 24,6% para INDEC y 26,5% según el IPCBA (1,3 y 1,9 puntos por debajo de los guarismos de abril respectivamente para cada indicador).

Para lo que resta del año, las expectativas del REM apuntan a que la inflación pase a moverse por debajo del umbral del 1,5% mensual, con tendencia descendente. Más específicamente, para junio y julio los analistas anticipan variaciones del 1,5% y 1,4%, respectivamente, las cuales, de verificarse, permitirían reducir la tasa de inflación interanual hasta un 21% a mediados del corriente año. Para diciembre de 2017, las expectativas del mercado anticipan una inflación de 21,6%, aunque estas proyecciones consideraban una inflación de mayo superior a la que finalmente terminó arrojando el estimador del INDEC, por lo que es probable que en el próximo mes este número se corrija levemente a la baja. En cualquier caso, en pleno proceso de desinflación, la economía pasará a mostrar en 2017 una tasa de inflación anual que no se observaba desde hace más de 11 años (si se excluye la crisis global de 2009), y las expectativas apuntan a que esta tendencia se mantenga hacia adelante.

Esta evolución adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta que la desaceleración se daría en un marco de corrección de precios relativos, mientras que hasta 2015 se había hecho uso (y abuso) del ancla tarifaria. Para tener una idea de magnitudes, en lo que va de 2017, el ajuste de los precios regulados explicó cerca de 1/3 de la inflación acumulada de 10,5%, y ello sin contar los efectos de segunda ronda que hayan tenido las subas de tarifas, por lo que la moderación del resto de los precios de la economía resulta aún más marcada.

Finalmente, en cuanto al rumbo de la política monetaria, si bien la inflación sería la mitad de la de 2016 y la más baja desde 2009, las expectativas para el año aún se ubican por arriba de la meta que se planteó el Banco Central (17%), por lo que es de esperar que este mantenga el sesgo contractivo de la política monetaria. Sin embargo, el BCRA ha sido explícito en que apunta a sostener una tasa de interés “real” positiva, por lo que lo anterior no quita que en las próximas semanas, en la medida que se consoliden las señales de desaceleración de las subas de precios, la autoridad monetaria acompañe el retroceso en la inflación con recortes en la tasa de interés de referencia y en los rendimientos de las Lebacs en términos nominales. En este sentido, para fines de junio las expectativas del REM anticipan un recorte de 50 puntos básicos en la tasa de interés de referencia, que pasaría a posicionarse en 25,75%, previéndose un descenso un poco más agresivo en el segundo semestre del año, dejando atrás las subas recientes.

Banco Ciudad de Buenos Aires 
Presidente: Javier Ortiz Batalla 
Economista Jefe: Alejo Espora 
Estudios Macroeconómicos y Sectoriales:
Daniela Canevaro 
Esteban Albisu 
Francisco Schiffrer 
Luciana Arnaiz 
Juan Pablo Filippini    
Sarmiento 611 Piso 6 (C1005AAH)   
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