Miércoles, 14 Junio 2017 00:00

Tarifas, dólares y préstamos hipotecarios, dueños del bolsillo - Por Daniel Fernández Canedo

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El alza de luz, gas y agua se llevó parte de la mejora de la menor inflación. Dos factores más mantuvieron frío al consumo.

 

Parte del Gobierno todavía se lamenta por una recuperación del consumo que no llega, pero los expertos en el tema tienen una respuesta para los padeceres del oficialismo.

¿Por qué no se recupera el nivel del consumo a pesar de que la inflación esté en baja? Algunos funcionarios ensayan una primera explicación a ese interrogante.

“El aumento de las tarifas (luz, gas, agua y peajes) absorbió la tenue mejora en el poder de compra de los salarios que había logrado la primera parte del año por la baja de la inflación. Pero eso se termina en julio”, sostiene un encumbrado funcionario de la Casa Rosada que sigue de cerca la evolución de los precios.

El impacto de las tarifas se demuestra en un trabajo sobre la evolución de los precios entre septiembre de 2015 y abril de 2017 para la Capital.

El índice general sube 66% mientras que la electricidad lo hace en 578% y el gas en 225%. El agua, 283%.

Se podrá argumentar que esos aumentos son la respuesta después de muchos años de congelamiento pero, a los efectos del golpe al bolsillo, el impacto es importante.

En ese sentido, un informe reciente de Ecolatina, la consultora de Marcos Lavagna, pronostica que “el pico de la recuperación salarial será entre julio y septiembre”.

Dice que el poder adquisitivo del salario subiría en promedio 2% a partir de analizar que la mayoría de las paritarias están cerradas y que el “pico” se dará con una mejora de 4,3% respecto del trimestre anterior y en los meses previos a las elecciones de mitad de término.

Pero, además de lo que las tarifas se llevaron, los expertos en consumo destacan dos comportamientos marcados de los consumidores “austeros” en la primera parte del año.

El primero es la posibilidad de comprar dólares libremente y a un precio que, para muchos, está atrasado.

La compra de dólares por motivo de atesoramiento orilló los US$ 4.000 millones en el primer cuatrimestre del año y los minoristas fueron protagonistas destacados en ese resultado.

Además, se anota la compra de dólares destinados a pagar pasajes y paquetes para hacer turismo en el exterior que absorbió otros US$ 3.300 millones.

Algunas estimaciones dicen que a esos dos rubros (atesoramiento - “colchón”- y turismo) podrían destinarse US$ 30.000 millones este año, un 30% más que en 2016.

A las mayores tarifas y los dólares baratos y abundantes se suma, según los expertos, un elemento novedoso para explicar el cambio en la composición del gasto de los argentinos: es la aparición, después de muchos años de ausencia, de los créditos hipotecarios.

La posibilidad de acceder a esos préstamos modificó la forma en que las familias que podrían comprarse así una vivienda priorizan sus gastos y ahorros.

Poder aspirar con una cuota del orden de los $ 5.500 mensuales a pagar una vivienda constituye un aliciente al ahorro fuerte. Y esto se habría llevado parte de los pesos que en otro momento se hubiesen destinado a consumir.

Pero también sobre el tema del ahorro hay elementos que gravitaron con fuerza en los últimos meses y no sólo relacionados con el dólar.

El rol del Banco Central como “aspiradora” de pesos para evitar que circulen, y tengan consecuencias sobre la política para bajar la inflación, tuvo un impacto importante sobre las posibilidades de consumo.

A modo de título podría decirse: “El ahorro en pesos de los argentinos se concentra en el Banco Central”.

La estadística oficial muestra que en el último año, uno de los mecanismos más utilizados por los pequeños ahorristas, los depósitos a plazo fijo, crecieron 16,3%, o sea muy por debajo de la inflación que fue de 24% en la medición interanual a mayo.

Los plazo fijo crecen poco, pero el stock de letras del Central se disparó y ronda los $ 920.000 millones, una cifra importante por la que se pagan intereses y podría considerarse el “costo” que paga Federico Sturzenegger por bajar la inflación.

Esos pesos se concentran en el Banco Central al calor de una tasa de entre 25 y 26,25% anual que ahora supera a la inflación y, además, sirvió como instrumento para mantener al dólar levemente por encima de los $ 16.

Por eso se entiende que una parte del Gobierno esté disgustada con Sturzenegger y le reclame al titular del Central que acelere la baja de la tasa de interés.

Esa presión creció después de conocido el 1,3% de aumento de los precios en mayo, que llevó la inflación de los primeros cinco meses del año a 10,5%.

Varios funcionarios opinan que el Central tiene que bajar la tasa rápido para ver si ayuda al oficialismo a mejorar el consumo en los meses que quedan hasta las elecciones.

En el entorno de Sturzenegger no se muestra una predisposición a atender esos reclamos. Ayer, el Central decidió mantener en 26,25% anual la tasa de referencia.

El dinero cambió de destino en la primera parte del año y el Estado (tarifas y Banco Central) no fue inocente a la hora de afectar el consumo.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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