Lunes, 03 Julio 2017 00:00

Informe Económico Semanal del Banco Ciudad - N° 425

Escrito por  Estudios Económicos Banco Ciudad de Buenos Aires
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En la semana, se conocieron los números del PIB correspondientes al primer trimestre del año, los cuales dieron cuenta de una reactivación más sólida que la anticipada, liderada por un avance del consumo privado.

 

A su vez, datos adelantados del mes de mayo muestran que la recuperación se consolida en el segundo cuarto del año, en línea con las expectativas de los analistas. Por otro lado, los números fiscales, correspondientes también a mayo, exhibieron una desaceleración significativa del gasto, junto con un déficit primario consistente con la meta anual de 4,2% del Producto.

En lo que hace a la evolución del PIB, este se expandió un 1,1% sin estacionalidad (s.e.) en relación al trimestre previo, prácticamente duplicando el alza que había adelantado el Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC para el primer cuarto del año (0,6%). De esta manera, la economía acumuló su tercer trimestre consecutivo en alza, experimentando el nivel de actividad su primera variación positiva en términos interanuales (0,3%) luego de tres trimestres en retroceso.

Por el lado de los componentes del gasto, primó el avance del consumo, con su primer variación trimestral positiva tras tres trimestres en baja (1,4% s.e.), contribuyendo con 1 punto al crecimiento del Producto. También mostraron un comportamiento favorable la inversión y el consumo público, con alzas de 1,7% y 2,1% s.e., respectivamente, contribuyendo cada uno con 0,3 puntos porcentuales.

El sector externo, en tanto, resto 0,3 puntos al crecimiento, reflejando un comportamiento dinámico de las importaciones. A nivel de sectores, se destacó el crecimiento del agro y la construcción.

Para el segundo trimestre del año, las expectativas de los analistas prevén una consolidación de la recuperación de la actividad agregada, con un incremento del Producto de 1,4% respecto al primero. En este sentido, en la semana se conocieron los datos de mayo del Índice General de Actividad (IGA) de Ferreres, los cuales mostraron una suba de 4% interanual, acumulando en lo que va del año un alza de 1,1%. En términos desestacionalizados, la variación respecto al mes previo fue de 0,1%, por lo que (aún de mantenerse constante en junio) el segundo trimestre arrojaría una variación de 1,2%, no muy distinta a las expectativas del mercado.

El sector agropecuario, con un aumento interanual del 7,5%, y la construcción (6,4%) siguieron mostrando el comportamiento más dinámico, sumándose ahora también una mejora de la actividad comercial (5,6%), impulsada por el comercio mayorista, y de la industria (3,9%), ayudada por el rebote automotriz (13,8%). En lo que respecta  a los números fiscales de mayo, se destacó la importante desaceleración del gasto, que experimentó una suba de 24% interanual, 12 puntos menos que entre enero y abril, resultando fundamental aquí el recorte en los subsidios económicos, principalmente aquellos destinados a la energía (-37%).

El déficit primario, en tanto, mostró una suba importante en términos interanuales (127%), aunque esto se debió (en buena medida) a una baja base de comparación, asociada a ingresos extraordinarios por $9.500 millones en mayo de 2016, derivados de una devolución al gobierno nacional de recursos que habían sido incorrectamente coparticipados a las provincias en diciembre de 2015 y enero de 2016. Neto de ese efecto, el déficit primario habría mostrado una suba de 27%.

De esta forma, a mayo, el déficit primario totalizó $87.248 millones (0,9% del PIB), en línea con la meta estipulada para el segundo trimestre, que prevé un “rojo” de 2 puntos del Producto. A su vez, habiendo transcurrido 5 meses del año, el déficit suma una quinta parte de la meta anual (4,2% del PIB), lo cual hace presuponer que el gobierno podrá alcanzar su objetivo presupuestario para 2017, más allá de la estacionalidad típica que muestra el gasto en el segundo semestre.

En paralelo, desde el Ministerio de Finanzas se siguió avanzando esta semana en cubrir las necesidades de financiamiento de 2017, a través de la emisión de un nuevo bono por USD 2.750 millones, en este caso a 100 años de plazo. Con esto, el gobierno logró cubrir todo lo que se pensaba emitir en los mercados internacionales de crédito este año, restando colocar poco más de USD 2.000 millones (o su equivalente en pesos) en el mercado local.

Finalmente, también en la esfera financiera, a comienzos de esta semana se conoció que, a diferencia de lo esperado, Argentina no será recategorizada dentro del grupo de “mercados emergentes” hasta 2018, de acuerdo a MSCI. Esto vino acompañado, en un primer momento, por caídas importantes en los precios de acciones y bonos, junto con una suba en la cotización del dólar, revertidas parcialmente en los días posteriores. En particular, en lo que hace al tipo de cambio mayorista, tras tocar $16,46 (con un alza de 2,5% en una jornada), luego retrocedió hasta $16,16 sobre el  final de la semana, situándose tan sólo 0,6% por arriba de los valores del lunes. Así, lo acontecido sumó volatilidad a los mercados, pero sin alterar de sobremanera el apetito inversor por activos locales.

NUEVOS DATOS REFLEJAN UNA RECUPERACIÓN MÁS SÓLIDA QUE LO PREVISTO

Los datos de evolución del PBI correspondientes al primer trimestre del año dan cuenta de una recuperación de la actividad económica más sólida de lo que se había anticipado. En el primer trimestre, el PBI se expandió un 1,1% sin estacionalidad (s.e.) en relación al trimestre previo (4,3% anualizado), lo cual equivale prácticamente al doble de lo que había adelantado el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado también por el INDEC (0,6%). De esta manera, la economía acumula su tercer trimestre consecutivo en alza, experimentando el nivel de actividad su primera variación positiva en términos interanuales (0,3%) luego de tres trimestres en retroceso. Las cifras publicadas por el INDEC también corrigieron levemente al alza el crecimiento del último trimestre de 2016 (de 0,5% trimestral s.e. a 0,7%), con lo que la caída de la actividad que experimentó la economía el año pasado se moderó ligeramente (habría sido de 2,2% en lugar de 2,3%).

En el repunte de la actividad en el primer cuarto del año pesó fundamentalmente la recuperación del consumo privado. Tras tres trimestres en retroceso (seis en realidad, si no se cuenta el primero de 2016 con una variación positiva de apenas 0,01%), el consumo volvió a impulsar el crecimiento de la actividad con una suba de 1,4% s.e. en relación al trimestre previo, contribuyendo con 1 punto porcentual al crecimiento del PBI. Así, en el agregado el consumo estaría reaccionando a la recuperación del poder de compra de los salarios, más allá de indicadores que muestran un panorama en el que aún prevalece un comportamiento heterogéneo, con la demanda de bienes durables exhibiendo un empuje creciente, al tiempo que otros indicadores de ventas minoristas evidencian un mayor rezago. En el primer trimestre también mostraron un comportamiento favorable la inversión y el consumo público, con alzas de 1,7% y 2,1% s.e. respectivamente, contribuyendo cada uno con 0,3 puntos al crecimiento del PBI. El sector externo, en tanto, resto 0,3 puntos al crecimiento del PBI, reflejando un comportamiento más dinámico de las importaciones. Estas se incrementaron un 3,2% s.e., en comparación con una suba de 2,9% de las exportaciones.

Por el lado de la oferta, se destacó el crecimiento del agro, en un contexto en el que prácticamente todos los sectores tendieron a mostrar una mejora en su evolución en relación al cierre de 2016. La actividad agropecuaria, en primer lugar, se expandió un 4,3% en términos interanuales, reflejo de la mejora en la cosecha de granos, pero también se observaron alzas significativas en transporte y comunicaciones (3,7%) y actividades inmobiliarias (2,7%), y una recuperación algo menor en la construcción (1,9%), aunque marcando esta última un giro importante en relación a lo que había sido su dinámica en el último cuarto de 2016 (-9,8%). La industria, por otro lado, volvió a mostrar una caída en términos interanuales (-2,2%), si bien claramente más moderada que la registrada durante 2016 (-5,6%).

Para el segundo trimestre del año, las expectativas de los analistas prevén una profundización en la recuperación de la actividad agregada, con un incremento del Producto de 1,4% en relación al trimestre previo. Junto con el agro, la construcción ha comenzado a cobrar un mayor protagonismo, impulsada tanto por la obra pública, como por la obra privada que se ve beneficiada por el repunte de la actividad inmobiliaria, con un despegue cada vez más notorio del crédito hipotecario. La industria también comienza a mostrar señales más claras de recuperación, favorecida en parte por el impulso que aporta la actividad de la construcción.

En este sentido, en la semana se conocieron los datos del Índice General de Actividad de O.J. Ferreres (IGA-OJF) del mes de mayo, que constituyen un primer anticipo de la evolución de la actividad económica en el quinto mes del año. Este indicador marcó una suba de 4% interanual en mayo, acumulando en los primeros cinco meses del año un alza interanual de 1,1%. En términos desestacionalizados la variación respecto al mes previo fue de 0,1% por lo que, de mantenerse constante el nivel de actividad en junio en el mismo nivel que en mayo, el segundo trimestre cerraría con una variación de 1,23% respecto al primero, un número similar a lo que anticipan las expectativas de los analistas. El agro, con una variación interanual de 7,5%, y la construcción (6,4%) siguieron mostrando el comportamiento más dinámico, pero se les suma ahora la actividad comercial (5,6%), impulsada en primera medida por el comercio mayorista, y la industria (3,9%). En lo que hace a esta última, se observan incrementos significativos en Minerales no Metálicos (7,4%), con una suba de 8,7% en los despachos de cemento, y en las industrias Metálicas Básicas (6,9%), pero con el alza más notable en el sector de Maquinaria y Equipo (16,6%), impulsado por un incremento en la producción automotriz.

De acuerdo a datos de ADEFA, la producción de vehículos creció en mayo un 13,8%, registrando su primera suba interanual desde el mes de enero. La producción de vehículos se vio favorecida por un incremento de las exportaciones (9,7%), aunque las ventas de vehículos de producción nacional a concesionarios siguen mostrando variaciones negativas (-6,7%). Las ventas totales a concesionarios, sin embargo, continúan creciendo con fuerza (31,7%), en sintonía con las cifras de patentamientos, que en mayo se incrementaron un 24,5%.

RESULTADO FISCAL: MARCADA DESACELERACIÓN DEL GASTO

En mayo, el déficit primario, $27.239 millones, mostró una variación importante en términos interanuales (127%), aunque esto se debió en buena medida a la baja base de comparación. En mayo de 2016 el déficit primario había resultado particularmente bajo producto de ingresos extraordinarios derivados de la devolución al gobierno nacional de recursos que habían sido coparticipados a las provincias en diciembre de 2015 y enero de 2016. Neto de este efecto, el déficit primario habría mostrado un variación de 27% en relación a igual período de 2016, mostrándose relativamente estable en términos reales. El déficit financiero, en tanto, se ubicó en $44.045 millones, viéndose su comparación interanual también sesgada al alza por lo mencionado anteriormente.

El gasto primario presentó una desaceleración importante en el quinto mes del año. Este experimentó una variación de 24%, la cual resulta 12 puntos porcentuales menor al incremento de los primeros cuatro meses del año. Aquí operó fundamentalmente la reducción de los subsidios económicos (-15%), impulsada a su vez por el retroceso de aquellos vinculados a la energía (-37%), que son los más voluminosos.

El gasto de capital, en tanto, desaceleró su ritmo de crecimiento a 16% en mayo, aunque esto se explica por una elevada base de comparación, debido a la concentración de pagos en mayo de 2016. Por otro lado, las prestaciones sociales, con un incremento de 35%, siguen creciendo a un ritmo más acelerado que el promedio de las erogaciones.

En lo que hace a los ingresos, su comparación en términos interanuales también se ve sesgada por los recursos extraordinarios computados en mayo de 2016, aunque netos de este efecto muestran una variación de 23%, similar a la que exhibe el gasto primario. Más allá de las contribuciones a la seguridad social, que crecieron un 34%, en mayo se destacó la evolución del IVA-DGI, que en el agregado de la recaudación mostró un alza de 35%, con una variación de 9% en términos reales, reflejo de la recuperación que viene exhibiendo el nivel de actividad económica.

De esta forma, en el acumulado al mes de mayo, el déficit primario totalizó $87.248 millones, lo cual representa 0,9% del PBI, cifra que se encuentra en línea con la meta estipulada para el segundo trimestre del año, que es de un déficit acumulado de 2% del Producto. A su vez, habiendo transcurrido cinco meses del año, el déficit acumulado equivale a aproximadamente una quinta parte de la meta anual (4,2% del PBI), lo cual, más allá de la estacionalidad que muestra el gasto en la última parte del año, permite anticipar que el gobierno podrá alcanzar su objetivo para 2017.

Banco Ciudad de Buenos Aires  
Presidente: Javier Ortiz Batalla  
Economista Jefe: Alejo Espora  
Estudios Macroeconómicos y Sectoriales:
Daniela Canevaro  
Esteban Albisu  
Francisco Schiffrer  
Luciana Arnaiz  
Juan Pablo Filippini   
Sarmiento 611 Piso 6 (C1005AAH)  
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