Miércoles, 12 Julio 2017 00:00

Lo estructural y lo coyuntural en estas elecciones - Por Ramiro Castiñeira

Escrito por  Ramiro Castiñeira
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La economía creció sólo un +0,4% en los primeros cuatro meses del año, advirtiendo el magro rebote económico luego de la caída de -2,2% en 2016. Ahora bien, los datos sectoriales permiten anticipar que durante mayo y junio la economía aceleró su tasa de crecimiento a no menos del +2,0% interanual.

 

A la reactivación de la construcción desde marzo, se sumó el repunte de la industria desde mayo. Y la recaudación tributaria de junio permite anticipar la reactivación del demorado consumo, reforzado tras aguinaldo y paritarias.

Todos estos indicadores permiten prever que la economía llegará creciendo a un ritmo del 3% al momento de las elecciones. Por supuesto, al recordar el mentado “segundo semestre” o la famosa “lluvia de inversiones”, se verifica que el crecimiento no llegó ni en la magnitud, ni en los tiempos y en la calidad esperada por el oficialismo.

Pese a eso, sin duda que el rebote económico es bienvenido para un gobierno que desde que asumió sólo apaga incendios macroeconómicos heredados, esquiva con deuda la realidad de Santa Cruz, y quiere llegar creciendo a las elecciones.

Argentina es un país que fue potencia en los inicios del siglo XX, cayó a emergente a para mediados del siglo pasado, y se hundió a la condición de frontera en la última década. En el camino, Argentina dejó de ser uno de los países que lideraba la globalización, para terminar encerrado y escondido detrás de las mentiras del INDEC.

Por eso, la mirada del mundo no está en las cuentas públicas, aun cuando se heredó un desmadre fiscal. No está en el stock de reservas, pese a que entregaron el BCRA vaciado, vendiendo a futuro lo que ya no había. La mirada está puesta en un paso previo. Está en saber si la sociedad con su voto ratifica o rectifica la decisión de una economía con mayores libertades y procurar un Estado compatible con una economía abierta.

Con tantas décadas de frustraciones, es claro que mientras el mundo apostó a las libertades y la globalización para el desarrollo de sus sociedades, acá apostamos a encerrarnos y al Estado presente. Décadas atrás para tocar los precios de las economías globalizadas, los argentinos subían a un avión. Ahora con llenar un tanque de nafta alcanza, y argentinos se agolpan en la frontera para comprar en países limítrofes más decididos a insertarse en el mundo.

Las elecciones permitirán a extranjeros saber si los argentinos quieren ser parte del mundo si todavía les tienta la idea de encerrarse e inventar sus propias reglas. El mundo apostará por el país, si antes nosotros apostamos a las ideas que antes nos hicieron potencia. 

Ramiro Castiñeira  
Director de Econométrica

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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