Jueves, 12 Octubre 2017 00:00

El mercado laboral, tras seis años de estancamiento - Por Ramiro Castiñeira

Escrito por  Ramiro Castiñeira
Valora este artículo
(1 Voto)

Argentina dejó de crecer en el año 2011 para luego estancarse y boyar en el mismo nivel de PBI los siguientes 6 años (2012-2017). Esta dinámica recién se lograría romper en 2018 al crecer un 3%, según anticipan las expectativas privadas.

 

Ahora bien, en estos 6 años de estancamiento económico, la población creció a un ritmo cercano al 1% anual, lo que implicó que cerca de 1,2 millones de personas se sumaron a un mercado de trabajo, en una economía que casi no generó empleo en el periodo.

No es casualidad que argentina dejó de crecer en 2012. Ese año culminó el boom en los precios de los commodities, y los emergentes que no aprovecharon la oportunidad para realizar las reformas estructurales, se toparon con la realidad cuando los precios descendieron. En Latinoamérica países como Chile, Colombia, Perú, México e incluso Ecuador, continuaron creciendo después del 2011 a tasas cercanas al 3% anual. Este crecimiento les permitió disponer de un PBI que es entre 15% a 20% superior al que disponían un lustro atrás. Realidad que contrasta con Argentina y Brasil que se estancaron en igual periodo, y Venezuela que directamente colapsó sin todavía encontrar un piso.

La diferencia entre ambos grupos es clara, mientras los que crecieron mantuvieron una macroeconomía sana para ingresar con éxito a la globalización, Argentina y Brasil profundizaron sus déficits estructurales y se terminaron escondiendo detrás de su mercado interno.

Actualmente ambos países con nuevos gobiernos están revirtiendo el camino adoptando los últimos años, para intentar nuevamente sumarse a la globalización, tal como la mayoría de los emergentes se volcaron masiva y decisivamente tras la caída del muro de Berlín.

  

El impacto del estancamiento económico en el mercado laboral

• Periodo 2012-2015

Una economía estancada no genera empleo e incrementa tensiones en el mercado laboral, ante una población que crece. Para el caso argentino, se necesitan al menos 200 mil nuevos puestos de trabajo por año para mantener los indicadores labores estables, ante el aumento de la población al 1% anual. Esto implica que 1,2 millones de personas de sumaron al mercado laboral en seis años.

El estancamiento económico que caracterizó toda la segunda presidencia de Cristina Kirchner (2012-2015), se hizo en un contexto de fuertes regulaciones cambiarias, financieras y comerciales, que si bien fueron moneda corriente en la Latinoamérica de la guerra fría, eran claramente anacrónicas en pleno siglo XXI. Todas estas medidas llevaron a cerrar la economía, destruir las señales de precios y colapsar la inversión privada.

El estancamiento económico y la falta de generación de empleo ante un sector privado en plena retirada, se buscó tapar con un creciente aumento del empleo público y subsidios generalizados, que implicaron un importante aumento del gasto público. Al mismo tiempo, con el cierre económico se buscaba sostener el empleo privado, forzando al límite la sustitución de importaciones en una economía que perdía competitividad a sorprendente velocidad.

En números, según datos del Ministerio de Trabajo, en toda la segunda presidencia de Cristina Fernández el empleo público se elevó en 581 mil nuevos puestos, a un total de 3,1 millones entre los tres niveles de Gobierno entre 2012-2015. El incremento equivale a elevar un 19% la planta de personal Estatal. Su incremento se aceleró en los años electorales del 2013 y 2015.

Por su parte, en esos 4 años el sector privado generó 322 mil puestos de trabajo entre fin de 2011 y fin de 2015, de los cuales sólo 141 mil fueron asalariados. Los otros 181 mil fueron monotributistas y autónomos principalmente. Vale marcar que muchos de estos empleos sólo se generaron por el cierre de la economía.

En definitiva, como en la segunda presidencia de Cristina Fernández la economía no creció, para evitar que aumente la tasa de desempleo el Gobierno elevó en 581 mil los puestos el empleo público. Al mismo tiempo, desde la actividad privada se crearon 322 mil puestos en igual periodo, aunque de ellos sólo 141 mil fueron asalariados. Es de destacar que la industria no generó empleo aún en un contexto de una economía cerrada y subsidiada, dado que el empresario sabe que sus beneficios dependen del poder de turno para subsistir, por lo que no invierte más allá de la coyuntura.

Para tener una idea del costo fiscal, 581 mil puestos de empleo público remunerados a $25.000 brutos mensuales (actual promedio del sector privado), implica un gasto anual de 1,8% del PBI.

De igual modo, si uno toma la tasa de desempleo del II trimestre del 2016 (momento que el INDEC volvió a ser confiable), y le suma 581 mil puestos de empleo público, la tasa de desempleo salta más de 3 puntos porcentuales desde 9% a 13%.

Sobre ello hay que sumarle el empleo que el sector privado sólo logró sostener ante el cierre de la economía y los subsidios generalizados, elevando el déficit fiscal a más de 6% del PBI.

En consecuencia, ante la ausencia de crecimiento económico, el Gobierno de Cristina Kirchner buscó tapar el consecuente incremento del desempleo, con aumento del empleo público. Al mismo tiempo que profundizó el cierre de la economía y subsidios generalizados, de manera de evitar perder empleo, forzando al límite la sustitución de importaciones. Esquema insostenible por las distorsiones económicas y déficits que genera, agravando todavía más el cuadro de partida de una economía estancada por el cierre de su economía, el incremento del déficit fiscal y la destrucción de las señales de precios.

  

• Periodo 2016-2017

No fue la primera vez que Argentina apeló a pisar el dólar, las tarifas y cerrar la economía, pese a que ya se demostró que esta estrategia no funciona, y por ello casi toda Latinoamérica lo abandonó a principios de los noventa. El estancamiento económico que genera, usualmente el Gobierno de turno lo intenta tapar con incremento del gasto público, hasta que se agotan las reservas.

Es en ese momento que llega el nuevo Gobierno, con reservas en mínimos a fin de 2015. La rápida recuperación del acceso al crédito externo fue la llave para liberar la economía y financiar los déficits heredados con deuda externa. La estrategia permitió evitar la crisis económica, pero no la recesión en 2016.

Durante la recesión que conllevó el parcial sinceramiento de precios en la economía, el empleo privado se contrajo en -58 mil puestos de trabajo en los primeros siete meses del nuevo Gobierno. Esta contracción se explica por la pérdida de -111 mil puestos de trabajo asalariados, atenuados por la creación de +53 mil empleos independientes, entre monotributistas y autónomos.

Posteriormente el nivel de actividad toca un piso a mitad del año pasado y se empieza a recuperar, a punto tal que la economía ya crece a un ritmo del 4,9% interanual en Julio del 2017. Este rebote económico permitió la creación de +131 mil puestos de trabajo privados en los últimos doce meses, que se desagrega en +65 mil nuevos puestos empleo asalariado, además de la creación de otros +66 mil puestos de empleo independiente, entre monotributistas y autónomos.

Es decir, tras la recesión de 2016 y el posterior rebote en lo que va del 2017, la economía generó +73 mil nuevos puestos de trabajo privado, que se desagrega en la caída de -46 mil de empleo asalariado, compensado por la creación de 119 mil puestos de empleo independiente (monotributo y autónomos).

Haciendo foco en el empleo asalariado, en los últimos doce meses se destaca la creación de empleo en el sector de la construcción (+41mil), como en comercio (+12mil) y otros sectores de la economía (+41mil), que permite atenuar el descenso del empleo industrial en -30 mil puestos en igual periodo, mientras se reacomoda al nuevo contexto macroeconómico.

En efecto, la liberación de precios en el mercado interno, junto la parcial quita de subsidios, además de la eliminación de los cupos, regulaciones cambiarias y al comercio exterior, permitió cumplir un piso mínimo de economía de mercado, aflorando nuevamente las señales de precios y el comercio exterior.

Ahora bien, al quitar parte del andamiaje económico que generaba ganancias extraordinarias en sectores protegidos (en desmedro de otros sectores carcomiendo su rentabilidad, además de quitar ingresos a los consumidores obligados a pagar todo más caro), el empleo industrial que sólo subsiste en ese marco comenzó a descender y todavía no culminó su transición.

Pero vale marcar que el empleo que expulsó la industria los últimos doce meses, lo está absorbiendo otros sectores de la economía e incluso deja un saldo positivo en la creación de empleo neto asalariado en +65 mil puestos los últimos doce meses.

Consideraciones Finales

El nuevo gobierno abandonó el esquema de economía cerrada y sin señales de precios que heredó, no solo porque no genera crecimiento económico ni empleo privado, sino que encima es insostenible y conduce a una crisis económica y laboral cuando se agotan las reservas.

El desarme de un modelo anacrónico a uno que sea compatible para insertar la economía argentina a la globalización, exige manejar los tiempos para que el empleo migre a sectores que no dependan del Estado para asegurar su rentabilidad, sino que dependan de su productividad en el marco de la libertad económica y bajos impuestos.

Manejar los tiempos es clave dado que la creación de nuevo empleo no sólo tiene que absorber el empleo privado que migra de sectores antes protegidos y subsidiados, sino que también tiene que absorber el exceso de empleo público, y sobre eso, crear empleo ante el propio crecimiento poblacional.

Esta dinámica recién empieza macroeconómicamente hablando. La economía vuelve a crecer luego de 6 años de estancamiento, según auguran las expectativas privadas para el 2018, generando nuevamente empleo privado genuino.

Pero para acelerar el proceso de transición en marcha en el mercado de trabajo, será necesario una nueva legislación laboral acorde a este siglo. No sólo que achique la distancia entre el salario de bolsillo y el costo laboral (siendo en Argentina una de las más altas del mundo), sino también que permita una mayor flexibilidad en una economía en plena transición de modelo económico. Por supuesto, la nueva legislación tiene que promover una democratización en el sindicalismo, casi con los mismos nombres desde el retorno de la democracia.

Sólo una economía creciendo y un nuevo marco legislativo del mercado laboral, permitirá reducir el actual empleo en negro que afecta a 1/3 del total de los asalariados.

Ramiro Castiñeira  
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  
Twitter: @rcas1

Visto 52 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

<

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…