Miércoles, 10 Enero 2018 00:00

Bajar la tasa no sólo sube el dólar, también cambia el foco económico - - Por Daniel Fernández Canedo

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El Banco Central redujo en 0,75% la tasa de referencia. Ahora está en 28% anual

 

Como se esperaba, el Banco Central dispuso una baja de la tasa de interés de la política económica para hacerla compatible con la suba de la meta de inflación a 15% para este año anunciada el 28 de diciembre pasado y que abrió una nueva etapa en la marcha de la política económica del Presidente Mauricio Macri.

La rebaja fue de 0,75% punto por lo que la nueva tasa de referencia es 28% anual inaugurando, a su vez, una etapa de "gradualismo" monetario que, en el discurso oficial, se corresponde con el "gradualismo" fiscal que lleva adelante del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Los mercados se habían adelantado a la decisión de Federico Sturzenegger con una suba del dólar que ayer llegó a su fin cuando la divisa bajaba a $18,98 en el circuito mayorista (-0,34%) y coronaba una suba del 10% en un mes con una devaluación del peso implícita de 9,1%. El objetivo oculto de la Casa Rosada estaba cumplido.

¿Cuál era ese objetivo oculto? Básicamente bajar la tasa de interés para permitir un repunte del dólar que lo sacase de la situación de atraso en el que había caído.

Con la tasa en torno de 29% anual se profundizaba el conocido "carry trade" (entrar dólares para pasarlos a pesos y colocarlos en las Lebac del Banco Central) y el marco de atraso cambiario del que el Gobierno buscó salir.

Ese esquema empezó a variar pero no tan rápido como el giro abrupto en la concepción de cómo seguirá de ahora en más la marcha de la economía. Hay un cambio de foco muy claro que se iría desplegando a lo largo de 2018.

Hasta el 28 de diciembre pasado la política económica estaba regida por la idea-fuerza encabezada por Federico Sturzenegger de: bajar la inflación como la política más efectiva para reactivar la economía. Y eso se intentó a pesar del efecto contractivo que pudieron tener las tasas altas.

Ahora, después de la baja de la tasa y la "devaluación acotada", el Gobierno intentará mantener la actividad económica en base a lo que puedan crecer la inversión y las exportaciones que, ante la suba del dólar, podrían obtener algún oxigeno adicional.

¿Y la suba del dólar llegó a su fin? El Central tiene US$ 56.000 millones en las reservas y la semana pasada el ministro de Finanzas, Luis Caputo, colocó bonos y consiguió US$9.000 millones. Si algo no le falta al Gobierno son dólares y el poder que tiene hoy para controlar el precio de la divisa es enorme.

¿Incluye la gradualidad monetaria otra baja de 0,75% el mes que viene? esa fue una de las primeras preguntas que se hizo el mercado ante la decisión del Central. Un mercado que, como también se había escuchado en algunos pasillos de la Casa Rosada, esperaba una rebaja más potente, hasta el doble de la que finalmente resultó.

En el contexto de una puja entre el titular del Central y el Jefe de Gabinete Marcos Peña-secundado por los poderosos vice jefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui- en el mercado financiero continuaban las especulaciones sobre si la baja de la tasa fue suficiente a los ojos de la Casa Rosada.

Según analistas muy experimentados, el 0,75% "salva" a Sturzenegger de aparecer demasiado subordinado al Gobierno pero bajo el compromiso de que habrá otro 0,75% de reducción a partir del mes próximo. Se verá pero la economía ya tiene un nuevo marco en el que moverse.

Aceptar una mayor inflación en base a las subas de las tarifas de luz, gas y transporte. También por el aumento de combustibles y de servicios privados como las prepagas implican, también, estar prevenido ante el traslado de parte de la suba del dólar sobre los precios de los alimentos en un primer bimestre sensible en materia inflacionaria. ¿Habrá sido por eso que el Gobierno descartó por inalcanzable la meta del 10% para este año?

Tal vez por eso y por algo más: la actividad económica había empezado a enfriarse en los últimos meses del año pasado.

Un informe reciente del IARAF que conduce el economista Nadín Argañaraz analizó la revisión de los datos del Estimador de Actividad Económica que "muestra un relativo estancamiento de la actividad económica a partir de agosto" y concluye que en el bimestre septiembre-octubre de 2017 el "crecimiento fue nulo".

Ese dato, unido a la ralentización de parte de la obra pública que se dio después de las elecciones, habrían sido clave para que la Casa de Gobierno haya decidido avanzar en contra de las tasas de interés elevadas de Sturzenegger en el intento de mantener el nivel de la actividad económica.

La baja de tasas también consolida otro dato de la nueva etapa: la conducción económica está en Balcarce 50 e ingresó en un sendero de menos ortodoxia monetaria que dejó atrás la idea de que la contracción monetaria para combatir la inflación debería ser mantenida por períodos prolongados. ¿Y la política antinflacionaria?

Ahora quedaría en manos de la política fiscal. Bajar el déficit en función de que la recaudación crezca por encima del gasto público será un indicador a seguir. El resto lo podrá hacer un dólar creciendo menos que la inflación y un resultado clave: que las paritarias arrojen aumentos salariales en torno del 15% . Así el Gobierno aspira a que los sindicatos dejen de lado la cláusula gatillo que tantas satisfacciones le dio el año pasado.

Daniel Fernández Canedo

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