Miércoles, 31 Enero 2018 00:00

"Precios nuevos-salarios viejos" y el fin de la escalada del dólar - Por Daniel Fernández Canedo

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El año empezó con el reacomodamiento de las principales variables económicas. Qué puede pasar con la inflación, el precio de la soja y los aumentos salariales.

 

Hacía tiempo que los expertos creían que Estados Unidos comenzaría a subir la tasa de interés que sirve de referencia para las finanzas de occidente. La suba comenzó la semana pasada y ayer desató una baja fuerte en las bolsas del mundo. La de Buenos Aires cayó 2,8%.

Esa baja ya la habían sentido los bonos argentinos desde el jueves pasado y fue tomada como el comienzo efectivo de un año en el que los cambios económicos están a la orden del día.

Sobre ese nuevo contexto internacional el Banco Central dice que impactará poco en la Argentina y en el Gobierno destacan haberlo visto venir cuando, en la primera semana de enero, el ministro de Finanzas, Nicolás Caputo, colocó bonos por US$ 9.000 millones en el exterior para adelantase a conseguir el total de US$ 30.000 millones que necesita para cubrir el déficit fiscal.

La caída de la Bolsa y los bonos llega cuando la escalada del dólar de fines de diciembre y enero va quedando atrás y crece la idea de que el mercado tiene en el entorno de los $20 un nuevo nivel para el dólar.

El número no es mágico sino que responde a dos realidades: el dólar mayorista de $19,65 de fin de enero acumula 7% de suba en un mes y 14% del comienzo de diciembre. Eso marca un recorrido que lo aleja de la idea de dólar muy barato que lo caracterizó en 2017.

La otra realidad es el que Gobierno, por medio del Banco Nación, decidió ponerle fin a la carrera del dólar cuando orillaba los $20. Pero, además, inaugurando una serie de intervenciones casi permanentes en el mercado para, se supone, evitar movimientos bruscos.

En el Banco Central les gusta decir que "cuando todo el mundo habla del dólar, es que llegó el tiempo de los pesos" aludiendo a que la suba del dólar quedó atrás y ahora vuelve el dominio de las tasas de interés en pesos.

La regla no escrita de los mercados en estos días sostiene que el Gobierno ya definió el esquema financiero para este año de ajuste en el que la variación del dólar acompañará a la inflación y las tasas de interés irán un poco por arriba. Y ese modelo se encamina con lo que el Presidente Mauricio Macri ya anunció respecto al objetivo que los aumentos salariales sean de 15% y sin cláusula gatillo.

Para eso, la necesidad de que el Gobierno alcance la meta inflacionaria de 15% prevista para el año resulta esencial y más cuando tomó la decisión de acentuar el enfrentamiento con parte del sindicalismo.

En el arranque del año el cumplimiento de la meta plantea dudas: los privados están detectando subas de 1,9% en los alimentos este mes lo que proyectaría que la inflación podría alcanzar 1,6 o 1,7 por ciento. Y estiman que en febrero llegaría a 2% por el aumento de los transportes.

El ministro de Energía adelantó ayer que están previendo otra suba del orden del 20% en las tarifas de luz y gas para mediados de año ratificando la intención oficial de reducir los subsidios con el golpe a los bolsillos de la gente en este año no electoral.

Al tratarse de un año de cambios fuerte de las variables (aumento de metas de inflación, suba de tarifas, baja de tasas, suba del dólar) se vuelve a plantear el dilema de "precios nuevos con salarios viejos" con fuerte impacto en el inicio de los años pares y en el nivel de consumo. La inflación hace lo suyo y los sueldos esperan las paritarias.

Las empresas de consumo masivo siguen repasando posibles cambios en las listas de precios mirando el nuevo nivel del dólar pero creen que la demanda permita un traslado pleno.

Además, dentro y fuera del Gobierno, se mira con preocupación las posibles consecuencias de la sequía que se prolonga sobre la zona núcleo de producción de maíz y soja.

Los analistas agropecuarios aseguran que ya hay un millón de hectáreas que se dejaron de sembrar y que cada semana que pasa sin lluvias hay que contabilizar 500.000 toneladas menos de producción entre maíz y soja.

La menor oferta potencial mejoró los precios. En el caso de la soja los productores hoy pueden conseguir US$ 280 la tonelada cuando la campaña pasada recibían US$ 230 y encima está el salto de dólar que les mejora los números. Las dudas están en si es posible aumentar la producción.

Hasta la semana pasada, los expertos en agroindustria calculaban que, por la sequía, entrarían US$ 3.000 millones menos. Ayer creían que esa merma será mayor y agregaban un dato que podría favorecer la retención de soja en algún momento del año.

Las retenciones a la soja bajan medio punto por mes este año y en un contexto de precios hacia arriba podría alentar a los productores a demorar su decisión de venta en el entendimiento de que si esperan pagarán menos impuestos. Desde ya que se trata de especulaciones pero la prolongación de la sequía hace crecer las preocupaciones.

El año comenzó con cambios costosos para el bolsillo de la población y en enero se vivió a pleno el reacomodamiento de variables clave. La suba del dólar llegó a su fin e inauguró una nueva versión de película de "precios nuevos- salarios viejos" que repiten cada dos años. 

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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