Domingo, 11 Marzo 2018 00:00

El dólar, con nuevo esquema de flotación y un vendedor volátil - Por Daniel Fernández Canedo

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El Banco Central salió a vender divisas para evitar subas abruptas. La incertidumbre caracteriza al modelo cambiario.

 

Inauguró la nueva etapa vendiendo US$10 millones y la siguió poniendo sobre la mesa otros US$123 millones. Así alumbró el cambio en el sistema de flotación que lleva adelante del Banco Central.

La suba del dólar de 18% en los últimos 90 días pareció encontrar algún techo en la semana, cuando la divisa tocó $20,29 en el mercado mayorista y el Central salió a vender para aquietar las aguas en un mercado que está buscando límites y frente al cual el Gobierno prefiere no brindar grandes precisiones.

Pero el mercado vive buscando certezas y hay una que aparece difundida en estos días: está convencido de que el Central perdió la potestad en manos de la Casa Rosada de subir la tasa de interés en caso de que la inflación o el dólar continúen escalando.

El convencimiento se basa en que el 28 de diciembre, cuando se subió de 10 a 15% la meta de inflación, la apuesta oficial fue a bajar las tasas para favorecer la actividad económica. Y en ese momento se abrieron dos visiones sobre la evolución que están teniendo algunas variables clave.

La oficial está resumida en un informe de 20 páginas que circula por el mundo empresario y que destaca datos positivos de la economía como la recuperación de la producción de carne, la suba de patentamientos de autos y motos y la recuperación de las exportaciones industriales.

El trabajo destaca la baja de la presión tributaria y que este año la inversión "lidera el crecimiento" con una suba de 13%. Y no está ausente el fuerte salto de los metros cuadrados adquiridos con créditos hipotecarios el año pasado.

Ese informe bien podría titularse como: el Gobierno no entiende por qué la economía no enamora a la opinión pública a pesar de los buenos indicadores de algunos sectores.

Desde ya que el informe deja de lado el impacto en los bolsillos de la suba de las tarifas y el de la devaluación del peso sobre los precios. También, la posibilidad de que la inflación del primer cuatrimestre alcance un 8% y se devore más de la mitad de la meta inflacionaria anual.

Ese resultado inflacionario profundiza el fenómeno estacional del consumo en la primera parte del año caracterizado por "precios nuevos con salarios viejos" que en 2018 tiene el condimento de la volatilidad del dólar.

En materia cambiaria, el bimestre febrero/marzo tiene una estacionalidad definida porque todavía no entran los dólares de las exportaciones agropecuarias y, en este caso, por una demanda que parece responder con compras a la incertidumbre que despierta el nuevo esquema que se coordina los martes en una reunión entre la Casa Rosada y el Banco Central pero que, en la práctica de las últimas semanas, no permite vislumbrar una regla clara.

Estacionalmente los dólares de las exportaciones de maíz empiezan a ingresar después del 20 de marzo y los de la soja a comienzos de abril, pero este año el panorama se oscureció por la sequía y porque hay previsiones de que la cosecha de maíz sería 15% menor y la de la soja 23% inferior a la del año pasado.

Previendo que podrían ingresar menos divisas, a pesar de que la suba de los precios compensaría parte de las pérdidas, la prudencia se apoderó de los vendedores de granos y más aún cuando están viendo un dólar que va escalando precios en el mercado doméstico.

La versión de los operadores es que al Gobierno lo que más le interesa es evitar las subas abruptas pero se siente cómodo con el aumento de los últimos meses que empezó a encarecer las importaciones y las compras para atesoramiento y viajes en el exterior.

Además, creen que el Banco Central sólo interviene a partir de las decisiones que se toman en la Casa Rosada y que Federico Sturzenegger sigue incómodo con el papel que le toca jugar y trata de intervenir lo menos posible y, por tanto, de favorecer la incertidumbre.

El Gobierno, el Central y el mercado tienen una certeza de fondo importante: Sturzenegger cuenta con US$ 62.000 millones en las reservas para intervenir y controlar el precio del dólar sin ningún tipo de problemas, incluso hasta más allá de que lleguen los dólares de la campaña agrícola o los que pueda conseguir el ministro Luis Caputo volviendo a los mercados y colocando bonos. Pero el problema es el mientras tanto con un esquema de intervenciones inciertas.

El traslado de la suba del dólar a la inflación está nuevamente en un banco de pruebas y todo indica que el camino será incierto pero el resultado final ya se conoce: la devaluación del peso de 15,2% en 90 días cambia el horizonte de un año en el que el Gobierno decidió modificar la alineación de variables clave de la economía: tarifas, salarios y tipo de cambio.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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