Miércoles, 11 Abril 2018 00:00

El dólar vuelve al rol de ancla contra la rebeldía de la inflación - Por Daniel Fernández Canedo

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Los aumentos de tarifas impulsan la suba de los índices de marzo y abril. Y el Gobierno apuesta la calma cambiaria

 

El Gobierno dejó de lado la idea de combatir a la inflación sólo con tasas de interés altas y ahora apuesta a la estabilidad del dólar como ancla en dos meses, marzo y abril, de malas noticias en materia de índices de precios.

Fue el presidente del Banco Central el que difundió la estrategia la semana pasada al anunciar que, por ahora, quedaba suspendida la baja de tasas y que con "el nivel actual del tipo de cambio y la propia acción del BCRA nos conducen a no esperar, en los próximos meses, depreciaciones significativas del peso".

En otras palabras, Federico Sturzenegger le envió la señal al mercado de que el Gobierno no tiene previsto inducir otra devaluación del peso como la de los últimos meses (el dólar subió casi 20% entre diciembre y marzo) e inauguró una nueva etapa en la que el Central adhiere a la flotación cambiaria pero, siempre y cuando, los precios no se encabriten.

Las devaluaciones en la Argentina siempre impactan en los precios, especialmente de los alimentos y, también, siempre desembocan en períodos de calma para el dólar que permitan aquietar las expectativas.

El cambio de estrategia cobra relevancia, además, por llegar en medio de un fuerte proceso de recomposición de las tarifas de luz, gas, transportes y combustibles que no dan tregua a los bolsillos de los habitantes del área metropolitana en la primera parte del año y adelantan un salto en la inflación.

En el Gobierno reconocen que por el aumento de tarifas en marzo el costo de vida había aumentado en torno de 2,5% y que eso dejaría un "arrastre" de 0,7% para un abril también coronado por las subas con lo que la inflación del primer cuatrimestre, según cálculos privados podría llegar a 9% y "comerse" una buena parte del 15% de la meta prevista para este año.

Así como el año pasado a esta altura los funcionarios apostaban a "los brotes verdes" del segundo semestre en materia de actividad económica, ahora apuestan a que la inflación bajará después de mayo pero existen muchas dudas sobre el ritmo que podrá tener ese proceso.

Las subas de tarifas no concluirán en mayo aunque los porcentajes de aumentos puedan resultar menores pasando del orden del 30% al 15% en promedio. ¿Eso alcanzará para esperar una baja sensible del ritmo de aumento de los índices de precios?

En la Casa Rosada aspiran a que la inflación de este año esté por debajo del 20% (el anterior fue de 25%) en el convencimiento de que las tres anclas principales rindan frutos en materia de estabilización en el segundo semestre.

El Gobierno destaca que las paritarias se estén cerrando en torno del 15% en la mayoría de los gremios y no creen que la cláusula de revisión de la inflación a los nueve meses de vigencia de los convenios vaya a desembocar en más presión inflacionaria.

Respecto de las tasas de interés creen que la confirmación de Sturzenegger de que no bajarán de 27,25% anual constituye un reaseguro para los inversores de ganarle a la inflación y, ahora también, al dólar.

En la visión de los funcionarios de Hacienda, y después de un tiempo de estabilidad, el dólar se iría indexando con la inflación para evitar un retraso pero también, y eso no lo dicen, para evitar que se adelante.

La última cotización del dólar mayorista fue de $20,16, el nivel más bajo en dos semanas y que, según la visión de los operadores, constituye la señal más clara de que la divisa puede bajar sin la intervención oficial. Además, como sucede todos los años en la segunda semana de abril, comenzó a aparecer la oferta de dólares de los exportadores de soja y eso reforzó la idea de que la calma cambiaria podría prolongarse.

El poder de fuego del Central para mantener a raya al dólar quedó a la vista en estas semanas. A partir de marzo vendió US$2.100 millones pero en lo que va del año le compró US$ 8.000 millones al Tesoro (serían de los US$9.000 millones que consiguió el ministro de Finanzas colocando bonos el 4 de enero). El balance indica que todavía tiene muchas municiones si es que el mercado estuviera dispuesto a darle batalla.

Por esa venta de dólares el Central aspiró casi $46.000 millones desde el 5 de marzo apuntalando el esquema de contracción monetaria y la vigencia de las tasas altas que, después de la mencionada suba del 20% del dólar, recrea un escenario financiero dominado por las colocaciones en pesos. Los expertos dicen que ahora es tiempo de las opciones indexadas para el dinero pero que la renta de las Lebac del Central siguen manteniendo su atractivo.

El esquema oficial va definiendo contornos para la segunda parte del año: aumentos de tarifas más bajos, dólar más quieto y el Tesoro buscando en el mercado local el equivalente a US$12.000 millones que es lo que le falta para cubrir en déficit del año.

Todo parece encaminarse, en forma anticipada, a un escenario con la mira puesta en que el crédito y la inversión hagan su juego para expandir para expandir la actividad económica.

Entre tanto, una de las mejores noticias económicas fue la lluvia que, después de meses de sequía, podría aliviar a algunos productores agropecuarios.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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