Domingo, 29 Abril 2018 00:00

¿Frenará el dólar después de la fuerte suba de la tasa? - Por Daniel Fernández Canedo

Escrito por 
Valora este artículo
(1 Voto)

El Banco Central subió a 30,25% anual la tasa de referencia. Un aumento de tres puntos que intenta calmar los ánimos.

 

El Banco Central vendió en los últimos días alrededor de US$ 2.500 millones de las reservas para abastecer la demanda sostenida de divisas en un mercado inquieto.

Así, en el primer cuatrimestre lleva vendidos unos US$4.500 millones, que es la mitad de lo que el ministro de Finanzas, Luis Caputo, había obtenido colocando deuda en el mercado internacional en la primera semana del año.

Las reservas del Banco Central rondan los US$59.000 millones, gran parte de los cuales responden a la venta de bonos en el exterior en los últimos dos años y que, a la vuelta de toda polémica en torno a si Federico Sturzenegger debió emitir una montaña de pesos para constituirlas, representan una de las principales fortalezas económicas del Gobierno.

Las arcas del Central llenas de dólares son el respaldo a la idea de que el Gobierno tiene armas suficientes para moderar un movimiento cambiario brusco.

El tema cobra relevancia a partir de que hace tan solo dos semanas, el presidente del Central había sostenido que no creía probable una suba del dólar en el corto plazo después de la suba que registró entre diciembre y marzo que dejó como corolario una devaluación del peso del orden del 13%.

La lógica de Sturzenegger en aquel momento respondió al reconocimiento del Gobierno sobre que la suba del dólar impactaba en los precios de los alimentos y que eso, sumado al fuerte aumento de las tarifas de luz, gas y transporte del primer trimestre, había sido determinante para el salto inflacionario del primer cuatrimestre del año.

Así, el Gobierno había dado por concluida la suba del dólar en el mismo momento en que lanzó la idea de que la inflación bajaría en mayo porque cederían los aumentos de tarifas.

El nuevo “corsé “que se autoimpuso el Gobierno diciendo que los aumentos de precios cederían a partir del mes próximo constituye un argumento rector para pensar que el Central tendrá que seguir apostando a un dólar más quieto.

Las voces que se escuchan desde el Central indican que el plan de retomar las riendas para aquietar las aguas cambiarias está en marcha y tiene tres patas evidentes.

La primera es la decisión de Sturzenegger de “tirarle por la cabeza” al mercado todos los dólares que pida.

La contracara de esa decisión es que el Central está absorbiendo pesos por la fuerte venta de divisas.

Por esa vía llegó la segunda consecuencia visible, que fue la suba de dos puntos en la tasa de las Lebac, Letras del Banco Central, cuyo stock bajó la semana pasada por la salida de buena parte de los inversores extranjeros que ahora deben pagar un impuesto por comprar esos títulos.

El desarme de posiciones de esos inversores fue uno de los dos principales motores de la compra de divisas la semana pasada y también fuente de un cruce entre el titular del Central y el vicejefe de Gobierno Mario Quintana sobre cuál debía ser el precio del dólar al que el Central debería venderles divisas a esos inversores que se iban de las Lebac. ¿Se los vendieron baratos?

Hubo otro motor potente y vino de afuera. Fue la suba de la tasa de interés de los bonos del tesoro norteamericano a 10 años de plazo que tocó 3% y encendió luces amarillas entre los operadores de fondos de inversión de la región.

La suba de la tasa de interés en EE.UU. es la señal indicativa de que los países emergentes deben estar preparados para pagar más caro el crédito del mercado internacional.

Esa suba de la tasa norteamericana, a su vez, desató la salida de capitales de los emergentes y la devaluación de las monedas latinoamericanas. Pero el Gobierno quiere que el peso argentino resista.

La tercera pata, claramente asociada a la segunda, es que cada dólar que vende el Central absorbe pesos y la contracción monetaria fue fuerte en la última semana, generando las condiciones para anticipar el viernes una decisión que debía tomar el 8 de mayo y que fue subir tres puntos la tasa de política monetaria. Quedó en 30,25% anual y dio la señal más clara de la intención oficial de ponerle fin a la suba del dólar.

El Gobierno volvió al camino de subir la tasa en el convencimiento de que si no tranquiliza al mercado cambiario, la inquietud se puede trasladar a las paritarias donde hay negociaciones y aumentos en danza, y muchos gremios que cerraron con subas de 15% estarían inquietos si las expectativas de inflación no ceden.

Aunque no lo reconocen, son varios los funcionarios que ya dan por superada la meta inflacionaria del 15% para el año y ahora aspiran a un nuevo objetivo: “que la inflación sea menor al 25% del año pasado”. ¿Será eso suficiente para serenar los ánimos de la gente?

Los funcionarios están convencidos de estar viviendo los días de mayor malhumor social por la suba de las tarifas y la devaluación, pero la gente recién comenzó a recibir las nuevas boletas de luz y el cálido abril porteño podría moderar el impacto sobre las de gas.

Los partidos sobre cómo se pagarán los aumentos en las boletas del gas (de una vez o en cuatro cuotas) y el de un dólar más cercano a los $21 en el mercado mayorista todavía se están jugando, pero la suba de tres puntos de la tasa es una señal potente.

Daniel Fernández Canedo

Visto 84 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…