Miércoles, 09 Mayo 2018 00:00

Dólar: un problema "de Fondo" y la prioridad para el Gobierno - Por Daniel Fernández Canedo

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La clave es si la vuelta al FMI alcanza para serenar el mercado cambiario.

 

Una vieja regla no escrita de los mercados, "Los problemas de plata se resuelven con plata", cobró vigor este martes frente a un dólar que seguía subiendo en la Argentina y pasaba por arriba el dique de contención de las tasas del 40%.

La idea de que el Gobierno debía demostrar su capacidad de conseguir financiamiento desde afuera para serenar el mercado cambiario cobró cuerpo con el anuncio presidencial de solicitud de un auxilio del Fondo Monetario Internacional.

Para los analistas privados hay dos líneas de créditos nuevas, creadas con motivo de la crisis financiera internacional de 2008, a las que ya recurrieron cuatro países emergentes. Es más: en la noche del martes circuló la posibilidad de que el país acudiera al tradicional crédito stand by.

Colombia y México obtuvieron fondos de la línea denominada de crédito flexible pero la Argentina no llegaría a cubrir las condiciones debido al elevado nivel de déficit externo que aún detenta.

La otra, de precaución de liquidez, fue utilizada por Macedonia y Marruecos. A esa estaría en condiciones de acceder la Argentina por el equivalente al 500% de la cuota que el país tiene en el FMI, que podrían representar unos US$ 22.800 millones.

Con casi US$ 23.000 millones el Gobierno vería cubierto el 75% de los US$ 30.000 millones que necesita por año para financiar la estrategia gradualista adoptada para reducir el déficit fiscal.

La pregunta del millón es si con ese respaldo (en caso de que lo obtenga y también si este año logra que se desembolse la mitad del dinero) el Gobierno logrará frenar la corrida cambiara y estabilizar el precio del dólar que, quedó demostrado en las últimas semanas, es clave para pensar también en lograr alguna baja de la inflación.

El llamado al FMI llega después de que la Argentina comprobara que es el país con la sensibilidad más alta de la región a la salida de capitales.

Un análisis del economista Nadin Argañaraz reflejó que el peso argentino fue la moneda que más se devaluó en el año ante la fortificación del dólar a nivel mundial.

La vulnerabilidad que implica tener un déficit externo equivalente al 5% del Producto Bruto en un contexto de capitales que “vuelan hacia la calidad” (la tasa de EE.UU.) llevó a que el peso se haya devaluado 19,3% en el año, seguido por un 13,3% de la lira turca y un 9,94% del rublo ruso.

La fotografía de una devaluación superior a 19%, una tasa de referencia del 40%, las tasas de Lebac del 38% y la venta de US$ 7.000 millones de las reservas del Central habla de la dinámica negativa que había adquirido la corrida en las últimos dos semanas y de la necesidad de tomar medidas difíciles como es, siempre políticamente delicado, ir al FMI.

Pero también en los mercados corre el latiguillo maradoniano “billetera mata galán” y eso se irá viendo en los próximos días.

Entre los analistas privados la visión predominante es que la primera prioridad oficial es estabilizar al dólar en algún precio que deje márgenes para bajar las tasas de interés en algún momento.

La posible estabilidad del dólar (el mayorista cerró en $ 22,40 con una suba de 2%) dejó atrás el nivel de los $20 y, como lo reconoció el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, constituye la base para pensar en aquietar un poco los índices de precios.

Desde ya que con una inflación que en el acumulado del primer cuatrimestre podría superar 9%, la meta de 15% queda a un paso de lo inalcanzable.

Una síntesis de lo que va dejando la corrida al dólar y las medidas lanzadas por el Gobierno es que la economía se apresta a enfrentar un cuadro de más inflación, menos crecimiento y mayor tipo de cambio.

Por supuesto, el cuadro está en gestación y un partido fundamental en materia fiscal, como son los aumentos de las tarifas de luz, gas y transporte, todavía se está jugando ante la presión de la oposición en el Congreso, que insistirá con el proyecto para frenar las subas.

El Gobierno ya adelantó que vetará la iniciativa en caso de que se transforme en ley. Y ese veto cobra relevancia a partir de los cambios que pueden surgir en la marcha de la economía al calor del pedido de plata al Fondo.

¿Reclamará el FMI un mayor ajuste de las cuentas públicas? ¿Y una flotación más libre sin intervención del Central en el mercado de cambios?

Esas son algunas de las recetas tradicionales, pero para el Gobierno aparece un limitante severo: nuevas subas del dólar y por tanto de la inflación desembocarán en caída del poder de compra de los salarios y el fin de los acuerdos paritarios del orden del 15%.

Siguen los días tensos aunque, ahora, con la señal de que el Gobierno podrá conseguir fondos adicionales desde afuera.

Tan sólo el viernes pasado, el ministro de Finanzas Luis Caputo decía que ya había conseguido casi el 85% de las necesidades de financiamiento para cubrir la totalidad del déficit anual.

Pero el mercado, entre otros puntos de descreimiento, desconfió de que pudiese conseguir el porcentaje restante a pesar de que la Argentina paga hoy un punto más de tasas de interés en dólares de lo que pagaba un mes atrás.

La jugada de ir al Fondo está en marcha, en medio de un mar de dudas y desconfianzas.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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