Viernes, 11 Mayo 2018 00:00

Macri pone en juego su capital político - Por Luis Secco

Escrito por  Luis Secco
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La decisión del Gobierno de iniciar tratativas con el FMI para solicitar una línea de crédito de carácter preventivo (ese es el término que usaron tanto el presidente Macri como el ministro Dujovne), generó sorpresa y una gran cantidad de análisis tanto políticos como estrictamente económicos.

 

En primer lugar, desde el punto de vista de las consecuencias del anuncio sobre los mercados, se trata de una iniciativa que apunta a reducir la incertidumbre en torno a la capacidad de la Argentina de contar con la suficiente cantidad de divisas para financiar el programa de convergencia fiscal e inflacionaria gradual. Si bien puede percibirse como una señal de descontrol de la situación macroeconómica y puede poner en alerta a algún desprevenido o dormido que creía que en Argentina estaba todo bien, es una señal muy poderosa en cuanto a la voluntad del presidente Macri de comprometer su capital político. Ya lo había hecho cuando le devolvió el comando de la política monetaria al BCRA, respaldando el accionar de éste durante la semana previa. Y ahora lo hace de manera aún más contundente, aceptando transitar un camino casi tabú durante los últimos quince años. FMI era una palabra vedada para la clase dirigente argentina. Y ahora el presidente estuvo dispuesto a conjugarla, tal como lo hizo antes con otras como ajuste y reforma. Y eso muestra una decisión política que sirve para recomponer parte de la confianza y credibilidad perdida.

De todas maneras, cabe preguntarse si resultará suficiente. Si no es que hace falta algo más. Durante los últimos días hubo algunas especulaciones de cambios en la composición del Gabinete de Ministros y una profundización y aceleración de la corrección fiscal. Pero por el momento, no parece que ese vaya a ser el camino.

En segundo lugar, y yendo más al corazón de los aspectos/consecuencias políticas del anuncio, se trata de una decisión por cierto riesgosa. Tal como lo refleja una encuesta preparada por Berensztein y D'Alessio, hecha con una anticipación extraordinariamente oportuna, el 75% de los encuestados consideraba que pedir ayuda al FMI sería una medida inadecuada. Incluso un 58% de los votantes de Cambiemos participaban de esa visión. En el mismo sondeo, sólo un 8% consideraba que el Gobierno debería solicitar esa ayuda. La mayoría recomendaba unificar el Ministerio de Economía o cambiar algunos ministros. Muy pocos se inclinaban por dejar todo igual (aunque gran parte creía que esto último era lo que se iba a hacer).

En un contexto de alta tensión política, motorizada por el denominado tarifazo, se agrega ahora otra "razón" para que la oposición continúe aprovechando la ocasión en la que la arquitectura de gobernabilidad armada por el Gobierno experimentó su primer temblor. Y es indudable que se llegó a esta situación no sólo por una reponderación del riesgo emergente a escala global. El riesgo y el peso argentino han sido más castigados que el de sus pares y uno de los factores claves para explicar ese comportamiento idiosincrático es la dinámica política de las últimas semanas. Tenemos por delante una semana muy política, y la incertidumbre seguirá reflejándose en los mercados. La aprobación de la denominada Ley de Mercado de Capitales (o de Financiamiento Productivo) es un paso adelante muy importante. Restará ver cómo continúa el proyecto de ley de revisión de los aumentos de tarifas de servicios públicos propuesto por la oposición, aunque parece casi un hecho que de aprobarse será vetado por el presidente Macri.

Este miércoles se conoció que Argentina solicitaría una línea Stand-By de alto acceso. O sea, una línea con las condicionalidades de los acuerdos usuales del FMI, y el monitoreo de cumplimiento de metas, pero sin desembolsos automáticos (se desembolsa a requerimiento del país en caso de necesitarlo). Cabe mencionar, que a la Argentina no le fue mal en el pasado por cumplir los acuerdos que se firmaron con el FMI, básicamente porque nunca se cumplieron.

En síntesis, las decisiones del Presidente (devolución de margen de maniobra al BCRA y tasas al 40%, solicitud de préstamo con condicionalidades al FMI, y la intención de vetar ley de revisión tarifaria) le permiten recuperar parte de la confianza en su liderazgo y muestran su voluntad de comprometer capital político cuando ello resulta necesario. Dos factores que son valorados por los mercados. Sin embargo, todas estas iniciativas tienen y tendrán repercusiones sobre la opinión pública y sobre la dinámica política que mantendrán elevada la incertidumbre por un período prolongado.

Luis Secco

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