Miércoles, 30 Mayo 2018 00:00

Son días difíciles para el dólar y los precios, por lo de adentro y lo de afuera - Por Daniel Fernández Canedo

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Se fortalece el dólar en el mundo y los vecinos devalúan sus monedas. La Argentina tendrá que tomar una decisión

 

Crece el temor por el futuro político de Italia y los inversores huyen del euro para refugiarse en el dólar. Mientras, en EE.UU. la Bolsa de Nueva York cae fuerte y el dinero hace un “vuelo hacia la calidad” y se refugia en los bonos del Tesoro norteamericano.

La devaluación del euro es un llamado de atención para las monedas de los países emergentes y la Argentina, que está floja en materia externa, no logra quedar al margen.

El dólar mayorista cerró el martes en $24,84 orillando los $25 que el Banco Central puso como límite para empezar a vender parte de los US$ 5.000 millones que anunció está dispuesto a desprenderse para frenar la suba de la divisa.

El esquema entró en tensión porque si los vecinos devalúan frente a un dólar fortalecido a nivel mundial, la Argentina deberá tomar una decisión.

¿Mantendrá la decisión de ofrecer US$ 5.000 millones para defender el dólar en $25?

Si esa es la decisión, el Banco Central tendrá que estar dispuesto a perder reservas en un momento sensible.

Si la decisión fuese liberar el precio del dólar (dicen los analistas que sería bien visto por el Fondo Monetario) el costo vendría por el lado de la inflación, en un momento en que todas las empresas y los prestadores de servicios están recalculando sus listas de precios.

En las compañías que producen y venden productos de consumo masivo están calculando en estos días aumentos de entre 8% y 12% en las listas de precios.

Pero aseguran que esas son subas “preventivas” y para adecuarse a un dólar de $20, por lo que aún faltaría la adecuación a al dólar de $25 que, según los analistas, sería el nuevo piso del tipo de cambio para los próximos meses.

Pero las empresas también perciben que no se pueden pasar en los aumentos porque estarían cediendo mercado.

Desde enero, el dólar, que explica buena parte de los costos de muchas empresas y en gran medida de las alimenticias, subió 32,8% y sigue derramando aumentos en las cadenas de producción.

Cómo alivio estadístico, los analistas que siguen de cerca el tema precios, como la consultora Eco Go, están viendo que el traslado del salto cambiario a los índices sería acotado, por lo menos hasta mayo.

Partiendo del supuesto de que la inflación de mayo resultara de 2,5% (la suba de alimentos en las primeras dos semanas fue de 2,2%) la suba de los primeros cinco meses sería de 11,3%, superior a la del mismo período del año anterior (fue de 9,2%) pero con la diferencia de que este año el dólar tuvo un salto importantísimo y el año pasado había bajado.

El cumplimiento de esos supuestos estaría indicando que las empresas piensan en ceder márgenes de rentabilidad en el entendimiento cabal de que la baja de la actividad que se viene es potente.

En los bancos calculan una baja del 70% en las consultas por los créditos hipotecarios indexados por UVA.

Y en las agencias de turismo que venden paquetes para el exterior, la caída de operaciones es vertical. Son sólo dos indicadores del cambio de expectativas sobre el consumo que está relacionado con la fuerte modificación que registran los precios relativos en las últimas semanas.

Un ranking preliminar sobre la variación de precios entre mayo de 2018 y el mismo mes del año anterior refleja que las tarifas de luz gas y transporte y los combustibles recuperaron buena parte del terreno perdido en los años de kirchnerismo.

Subieron en torno a 37% frente a alimentos que lo hicieron en 20,5%, a los aceites que treparon 26,9% y a los vehículos que aumentaron 22,6%.

En este listado, los alquileres corrieron de atrás pero con una suba de 22,3%.

Esa fotografía de precios empieza, de ahora en más, a transformarse en película.

Los combustibles, que tienen previsto seguir congelados por unos 45 días, tienen un atraso de 20% de acuerdo a la fórmula que los liga al precio internacional y a la variación del dólar.

Y todos los productos con componentes importados están en proceso de traslado y ahí empieza otra etapa: la viabilidad política del ajuste que está en marcha.

El Gobierno deja en claro que, en esta instancia, su plan es llegar a un acuerdo con el FMI con el objetivo de poder demostrar que tiene todo el financiamiento que necesita para llegar al fin de su mandato.

Eso incluye el objetivo primario de estabilizar al dólar para serenar algo la inflación después del ajuste cambiario que le aplicó el mercado.

En el Gobierno aseguran que la negociaciones están avanzadas y los analistas del mercados descuentan que el organismo pedirá más ajuste fiscal, menos transferencias del Banco Central para asistir al Tesoro y un dólar libre. Todas decisiones que moverán aún más el avispero político.

El acuerdo con el FMI va a ir ganando protagonismo en la pelea política pero también será la llave que abra la posibilidad de estabilizar al dólar y permitir la baja de la tasa de interés que, a 40% anual, resulta lacerante.

Daniel Fernández Canedo

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