Martes, 19 Junio 2018 00:00

El movimiento del dólar asusta por la rapidez, no por el nivel - Por Roberto Cachanosky

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No es la primera vez que Argentina enfrenta una corrida cambiaria. En los últimos 45 años hubo infinidad, todas originadas en problemas fiscales

 

El casi constante desequilibrio de las finanzas públicas llevaron a endeudamientos exagerados; expansión monetaria con fuertes procesos inflacionarios, confiscaciones de depósitos y toda una artillería de medidas que hacen que hoy los depósitos en el sistema financiero no superen el 14% del PBI.

A modo de comparación, esa misma relación en Australia es del 103% del PBI, en Brasil el 56%, en Chile el 52%, en Alemania el 80%, en Irlanda el 90%, en Perú el 34%, en España el 96% y podría seguir con los ejemplos.

Nuestra relación del 14% es parecida a la de Uganda con el 16%, Burundi con el 18% o Camerún con el 17% de acuerdo a datos del Banco Mundial.

Causas de la desmonetización en la Argentina

La explicación para esta deprimente evolución de los depósitos en el sistema financiero se debe a varios factores:

  • 1) Alta carga tributaria que hizo que mucha gente girara sus ahorros al exterior en busca de pagar menos impuestos y, sobre todo, evitar la inseguridad jurídica.

  • 2) Las confiscaciones de depósitos han estado a la orden del día en Argentina, recordando que en diciembre de 1989 se aplicó el plan Bonex por el cual se confiscaron parte de los depósitos, en 2001 se estableció el corralito; luego Duhalde confiscó los ahorros en dólares y los Kirchner nos confiscaron los ahorros que teníamos para nuestras jubilaciones en las AFJP. En todos los casos el origen fue necesidad de recursos para financiar el populismo.

  • 3) Desde que fue creado el BCRA se destruyeron 5 signos monetarios y la inflación promedio anual desde 1935 hasta la fecha ha sido del 50% anual. El lector puede hacer el ejercicio de hacer 1,50 a la 83, que son los años de existencia del BCRA, y se va a encontrar con un número de inflación acumulada que supera su imaginación. Me parece que da algo así como 412 billones por ciento de inflación acumulada.

El resultado de semejantes disparates, todos siempre hijos del déficit fiscal, es que hoy no tenemos moneda ya que el peso no es reserva de valor y el ahorro de los argentinos fue a parar a países desarrollados para financiar el crecimiento de esos países.

Nadie fuga sus ahorros a la Venezuela chavista o la Cuba castrista, los fuga a EE.UU., Suiza, Luxemburgo, etc. donde existe seguridad jurídica, con lo cual llegamos al absurdo que un país subdesarrollado como Argentina termina financiando el crecimiento de países desarrollados al volcar sus ahorros en los mercados de capitales de esos países. Todo fruto del populismo redistribucionista.

El curso de la paridad cambiaria

Yendo a la coyuntura, ¿llegó la suba del tipo de cambio a niveles tan dramáticos? Si tomamos el tipo de cambio de febrero de 2016, cuando se abandonó el cepo y lo traemos a valores de mayo 2018, descontando la inflación de EE.UU. tenemos que el tipo de cambio de ese momento a precio de mayo era $25, con lo cual un tipo de cambio de $29 estaría un 16% por encima del tipo de cambio de febrero de 2016, siempre a valores constantes, recordando que el gobierno decidió abortar la suba del tipo de cambio aumentó la tasa de interés.

Podemos hacer otro ejercicio y ver cómo se ubica el tipo de cambio de $29 respecto al de diciembre de 2001 cuando todavía sobrevivía con respirador la convertibilidad. A pesos de mayo, el 1 a 1 de diciembre 2001 serían $17 actuales, por lo tanto un dólar de $29, como cerró el último viernes, brinda un tipo de cambio a pesos constantes un 70,5% mayor al del fin de la convertibilidad.

Tipo de cambio y rojo fiscal

Recordemos que Eduardo Duhalde quiso devaluar solo un 40% y terminó multiplicando por 4 el tipo de cambio de la convertibilidad y luego bajó.

El tipo de cambio que recibió Néstor Kirchner a pesos de mayo de 2018 da $37. Claro que en ese momento el gasto público consolidado/PBI era 18 puntos menor al actual, no había déficit de cuenta corriente de balance de pagos porque habían mejorado los precios de las commodities y, además, estábamos en default, así que no se pagaban los intereses de la deuda pública.

Puesto en otros términos, el superávit de cuenta corriente de balance de pagos que recibió Néstor Kirchner no fue fruto de sus políticas de reformas estructurales sino del "trabajo sucio" que hizo Duhalde con los depósitos, de no pagar la deuda externa y de la suerte de encontrarse con precios de las commodities que iban a ser récord.

Pero bueno es recordar que las barbaridades cometidas por el kirchnerismo llevaron ese superávit de cuenta corriente del balance de pagos a tener un déficit de cuenta corriente a pesar de los buenos precios de las materias primas y de no pagar la deuda externa desembocando en el cepo cambiario.

De la misma forma, el superávit fiscal pasó de positivo a negativo haciendo un recorrido hacia bajo de 10 puntos del PBI.

Cambio de escenarios

Hoy los contextos son diferentes a los de 2001. Por empezar no hay depósitos masivos en moneda extranjera en los bancos, pero sí se heredó un gasto público récord, una presión impositiva récord y un déficit fiscal récord junto con un fenomenal stock de Lebac que supera a la base monetaria y cada 30 días es una amenaza para el BCRA.

En mi opinión, enfrentar todos los meses vencimientos de Lebac, equivalentes al 50% de la base monetaria, solo subiendo la tasa de interés y poniendo dólares sobre la mesa como si fuera un partido de truco, solo puede llevar, en el mejor de los casos, a ganar algunas batallas pero no la guerra.

Incluso subir la tasa de interés agrava el problema porque genera más déficit fiscal. Lo ideal sería hacer un rápido desarmado de las Lebac junto con la presentación de un plan económico consistente.

Si no quieren lo segundo y solo desean llegar lo mejor posible a las PASO (quedan 14 meses para llegar), no creo que el gradualismo vuelva a ser el camino para desarmar el stock de Lebac.

El Gobierno fue inteligente en desarmar el cepo cambiario en 2016 pero cometió la torpeza de meterse debajo de un alud de Lebac debido al gradualismo fiscal que aplicó. O sea, salió de un problema y se metió en otro por no corregir el problema de fondo.

Para ganar la guerra en serio, tendrán que reducir el gasto público, eliminar o reducir al mínimo el déficit fiscal, reducir la carga tributaria y reformar el sistema laboral, cómo mínimo.

Por ahora, parecería ser que la suba del tipo de cambio asusta más por la rapidez al que llegó que por el nivel a esos constantes que alcanzó, de acuerdo a los datos mostrados más arriba.

Veremos si el cambio de nombres en el área económica es para hacer reformas estructurales o solo para ganar tiempo una vez más, y solo intentar jugar al truco con el mercado de cambios. Si este último es el objetivo, recordemos que la historia muestra que el mercado siempre gana.

Roberto Cachanosky

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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