Viernes, 06 Julio 2018 00:00

Las internas de la Casa Rosada por cómo encarar la crisis cambiaria - Por Marcelo Bonelli

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Peña y Dujovne avisaron que no va a existir un acuerdo general con el peronismo. Esa posición contrasta con las gestiones de Frigerio.

 

Marcos Peña fue contundente: “No vamos a hacer un acuerdo general con los gobernadores peronistas”. Y agregó: “Eso descártenlo de plano”. El jefe de Gabinete tenía enfrente al establishment de la Argentina. Y frente a ese auditorio argumentó: “No le tenemos confianza a los peronistas”.

Ocurrió el miércoles en la Casa Rosada, durante un encuentro con los influyentes miembros del Grupo de los 6: los jefes de la industria, el comercio, el campo y los bancos. Después aflojó la tensión. Peña dijo que se va a avanzar sólo en diálogos parciales -sin acuerdos globales- para aceitar la aprobación del Presupuesto.

Los hombres de negocios recibieron el mensaje: hubo un giro en la posición inicial del Gobierno y en el deseo de concretar un acuerdo marco para aprobar el Presupuesto. Obedece al rechazo visceral -del sector más fuerte la Casa Rosada- a abrir el diálogo. Peña estaría logrando que el Presidente retrotraiga la apertura política que se insinuó -por necesidad- en medio de la crisis cambiaria. La Mesa Política de Cambiemos sólo se amplió para una foto en Olivos.

Nicolás Dujovne también les avisó a los operadores internacionales: “No va a existir un pacto con el peronismo”. Esta posición contrasta con las gestiones de Rogelio Frigerio y la dupla más poderosa de Cambiemos: María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Ambos están enfrentados con Peña y disputan la estrategia frente a la crisis y responsabilizan a la Jefatura de Gabinete por la corrida. Ahora se sumó una diferencia crucial: Peña quiere que Vidal comparta el costo del ajuste y que no sólo recaiga en Macri. Le quieren transferir servicios por 30.000 millones de pesos. Este viernes habrá una dura cumbre en la Quinta de Olivos. Clarín confirmó que ambos sectores estarán cara a cara al mediodía: Peña, Vidal, Larreta, Dujovne y Frigerio.

El G-6 solicitó el encuentro con el jefe de Gabinete para despejar las incertidumbres políticas que generan las internas. La Casa Rosada también dio -a los mercados- señales muy contradictorias, sobre la forma de cumplir con el FMI. El establishment quiere saber quién toma las decisiones en el Gobierno. Existen entre los empresarios muchas críticas hacia la dupla Gustavo Lopetegui y Mario Quintana. Creen que fueron co-responsables por la crisis que sufre el país, tanto como el propio Federico Sturzenegger.

En la UIA y en ADEBA aspirarían a que los dos den un paso al costado, para aclarar una cuestión política: que las decisiones económicas se concentren sólo en Dujovne y Luis Caputo. Peña tomó la precaución de recibir al establishment sin la presencia de ambos funcionarios. Fue una ausencia muy sonora: solo estuvo acompañado por su jefe de asesores Matías García Oliver. Primero, el Grupo de los 6 dejó en claro su aval al Gobierno. Gustavo Weiss fue contundente: “Queremos expresar nuestro apoyo a la decisión de ir al Fondo y bajar el déficit”.

El respaldo descomprimió una tensión inicial: la Jefatura de Gabinete vetó la presencia de Eduardo Eurnekian en la comitiva empresarial. El vice de la Cámara de Comercio quería concurrir y Peña le puso bolilla negra.

Pero -después- cada hombre de negocios planteó sus inquietudes. Miguel Acevedo hablo de recesión fabril: “Con tasas del 60 % es imposible producir”. Weiss alertó sobre la parálisis en la obra pública y Jorge Di Fiori dio números de caída en las ventas. Daniel Pelegrina habló de la lechería y del apoyo de Macri en el tema retenciones. El Presidente -un día antes- despejó las dudas y la incertidumbre que Fernando de Andreis había sembrado en la Sociedad Rural. Directamente lo desmintió.

El secretario General de la Presidencia estuvo -hace un par de semanas- reunido con el jefe de la Rural y metió ruido: “Daniel, por ahora no vamos a frenar la baja de retenciones, pero si necesitamos la plata lo vamos hacer”. Los únicos empresarios que no se quejaron fueron Javier Bolzico y Adelmo Gabbi: el sector financiero festeja la bicicleta financiera del BCRA. Peña -igual- respondió con optimismo.

Repitió con énfasis lo mismo que decía en abril: “La economía va a salir”. Y varias veces habló en clave electoral: “Macri ya rebotó en las encuestas. Vamos a ganar la re-elección”. En el G-6 no comparten el entusiasmo del jefe de Gabinete. Varios creen que entramos en una recesión profunda y que aún persiste el desconcierto en el Gabinete. Ahora, Peña y Dujovne disputan la supremacía política de las decisiones.

El mercado energético es un claro ejemplo de las dudas: hace tres semanas que hay nuevo ministro y lo único firme es el desorden.

Javier Iguacel nunca habló, y sólo dio señales de avanzar en un rediseño de toda la estrategia de Juan José Aranguren. Pero las petroleras sacudieron la inflación con otro aumento como en los tiempos del ex ministro.

Aranguren aclaró que nunca habló con Peña cuando fue despedido del Gobierno y que le dijo a Macri que “todo lo actuado en su gestión se hizo con la aprobación del Presidente”. Frente a los vaivenes oficiales , el peronismo también revisa su estrategia. Sergio Massa contragolpeó con un paquete de medidas. Miguel Pichetto en una reunión íntima se quejó molesto: “Nosotros estamos pensando en la gobernabilidad y Peña en cómo hacer pelota al peronismo”.

Marcelo Bonelli

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