Miércoles, 25 Julio 2018 00:00

Argentina dual: apoyo de potencias e indiferencia de los mercados - Por Daniel Fernández Canedo

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Recibió el respaldo de los principales referentes del mundo desarrollado. Pero hay dudas que no se despejan

 

Todos los medios registraron entre el domingo y el lunes el cordial saludo que se brindaron Christine Lagarde y Mauricio Macri en el cierre de la cumbre de ministros de Economía y presidentes de bancos centrales del Grupo de los 20 que tuvo lugar en Buenos Aires.

Destacaron el apoyo de la titular del Fondo Monetario Internacional pero no repararon que, detrás, en la misma foto estaba Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, tal vez uno de los hombres más importantes de las finanzas internacionales ya que su voto es decisivo en el organismo que conduce, para decidir el futuro de la tasa de interés norteamericana, que es lo mismo que decir para fijar el “piso” que tiene el costo financiero para el mundo.

Entre los ministros de países desarrollados que estuvieron en Buenos Aires se destacó el respaldo del de Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de los EE.UU., que dijo sin vueltas “apoyamos las medidas que se implementaron en la Argentina” y adelantó que el presidente de su país, Donald Trump, vendrá a la Argentina para la Cumbre del G-20 a fines de noviembre, en lo que también se interpretó como un apoyo adicional al que ya le brindó el presidente norteamericano a Macri al evitar ponerle trabas adicionales al ingreso de acero y aluminio argentinos.

El apoyo político de las potencias fue categórico y, sin embargo, el lunes posterior a ese encuentro, la Bolsa terminó empatada y los bonos argentinos siguieron en el marco de flojedad que los viene caracterizando desde hace tiempo. Estos sólo mostraron un atisbo de estabilidad a partir de que el dólar cedió en el mercado mayorista para terminar en $27,48. Pero la flojedad en la cotización de los bonos argentinos en el exterior se mantuvo.

Parece que los mercados no escuchan el mensaje de la política ni el compromiso explícito del Gobierno de querer reducir fuerte el déficit fiscal desde ahora hasta el fin de 2019 cuando deberá bajar al equivalente de 1,3% del PBI desde el 2,7% previsto para este año.

Es más, el mercado sigue sin dar muestras de confiar en que el Tesoro, a partir del acuerdo con el FMI, cuenta con los dólares necesarios para cumplir con los compromisos en divisas desde ahora hasta el fin del mandato del presidente Macri. Una pregunta es: ¿qué lo podría convencer?

Tal vez, la persistencia en los compromisos. Por caso, los productores de soja deberían estar convencidos de que Macri mantendrá su palabra de no frenar el esquema de disminución de las retenciones a las exportaciones. Saben que necesitará dólares y votos y el campo puede hacer su aporte.

Otra vertiente de esa respuesta podría venir por la necesidad que tiene el Gobierno de mostrar alguna baja de la inflación en los próximos meses.

Cerca del Palacio de Hacienda cuentan que el Presidente les dijo a sus ministros que quiere que la inflación de este mes sea un punto menor a la de junio (el inquietante 3,7%) y que la de agosto resulte, también, un punto menor a la de julio.

El Banco Central ya anticipó la táctica para contribuir a ese resultado: la base monetaria (un indicador de dinero circulante) muestra uno de los menores aumentos de los últimos tiempos y ese apretón monetario constituiría una de las patas para la búsqueda de la tan ansiada estabilidad cambiaria.

A diferencia de su antecesor Federico Sturzenegger, el jefe del Banco Central intentará en algún momento bajar la tasa de las Lebac (46,5% anual) pero, entretanto, impulsó una suba sensible en el rendimiento de los depósitos a plazo fijo que ahora le ofrecen a los depositantes en torno al 32% anual en el intento de, por lo menos, empatarle a la inflación prevista para el año.

Sin un dólar quieto, por más que les pese a los partidarios de la flotación cambiaria, resulta impensable frenar la escalada inflacionaria. Y eso lo conocen muy bien el Presidente, los ministros y el empoderado jefe del Central, Luis Caputo.

Por otra parte, mientras el Tesoro sigue vendiendo letras en dólares con vencimientos a un año, y el Central ofrece todos los días US$100 millones en el mercado mayorista, la salida de divisas continuó dando muestras de fortaleza hasta junio.

El dato oficial sobre la "la formación de activos externos de residentes" (salida de capitales) fue de US$ 3.074 millones. Una cifra que demuestra que la compra de dólares todavía no habría pegado la vuelta a pesar de las altas tasas de interés en pesos que actúan como dique de contención, por ahora poco eficiente, para estabilizar el panorama cambiario.

El alto rendimiento de los bonos argentinos en dólares ( en torno de 8% anual en los nacionales y 10% en los provinciales) sigue marcando el nivel de falta de confianza de los mercados sobre la evolución de la actividad económica y la política en el corto plazo.

Y todo sucede en un marco en el que la Argentina está recibiendo el mayor apoyo político y financiero (US$ 50.000 millones del FMI) en muchos años. Los datos de actividad económica (caída de 5,8% en mayo) empezaron a mostrar el impacto de la sequía en la actividad agropecuaria (cayó 35%). Después vendrá el de la devaluación sobre el consumo. Son días de poco festejo.

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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