Jueves, 26 Julio 2018 00:00

Macri apunta a salvar en 2018 la maldición del EMAE de los años pares - Por Carlos Burgueño

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Según la visión oficial, los males del segundo y tercer trimestre terminarán en el cuarto. Analistas privados son más prudentes y atan el resultado a la estabilidad cambiaria y a la reactivación interna.

 

El Gobierno está confiado. Puertas adentro aseguran en el ministerio de Hacienda y en el de Producción, y de allí a la jefatura de Gabinete, que este año la economía crecerá. Que lo hará de manera escueta y casi imperceptible, pero que lo hará. En la cartera que maneja Nicolás Dujovne se habla de un 0,6%. En la de Dante Sica son más conservadores. Pero se afirma que sosteniendo lo que se proyecta para el segundo semestre, el último trimestre del año será positivo para la actividad; y que entre ese período y los primeros tres meses del 2018, se podrá absorber la pérdida del segundo y tercer trimestre del año y terminar el año en azul.

El optimismo oficial se basa en que los muy negativos datos de mayo, que probablemente se repitan en junio con menos dramatismo, serían el piso de la caída; y que desde julio la situación lentamente comenzaría a revertirse. El 5,8% de mayo derivaría en una caída de entre 3 y 4% en junio y en una contracción general de más de 3,5% entre el segundo y el primer trimestre del año. Luego habrá una segura baja en el tercer trimestre, pero de menor nivel que el anterior, lo que inevitablemente derivará en el primer período recesivo de la presidencia de Mauricio Macri. El actual jefe de Estado se sumará así al club de los jefes de Estado de la democracia que no pudieron evitar caer en una caída técnica en la actividad económica; algo que sólo Néstor Kirchner pudo evitar, pero a consecuencia de la salida del pozo de la crisis de la convertibilidad. Antes, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Cristina Fernández de Kirchner integran este mayoritario grupo.

Aún le queda a Macri pelear por un premio menor: salir de la maldición de la caída de la actividad de los años pares, fenómeno que se repite desde 2011 casi como una máxima referente a los períodos donde no hay votos y donde los presidentes sueles tener los períodos más complicados de gobierno. Voluntarios o no. El karma comienza en 2014 con una baja de 0,1%; y se repite en el primer año completo de gestión de Mauricio Macri con un 0,2% de contracción. Cambiemos descartaba a comienzos de 2018 que este año mostraría el primer valor agregado de su gestión económica; pero las circunstancias exógenas y endógenas amenazan con boicotear la intención. La misión para la dupla Dujovne y Sica es salvar la propuesta y garantizar el alza del EMAE, aunque sea de una manera simbólica y de 0,1%. Si es el 0,6% que tiene en carpeta Hacienda y Finanzas mejor.

Para esto habrá que remontar el muy mal cráter en que cayó la actividad entre en segundo y el tercer trimestre de este año. La caída de entre 3,5 y 4% que se espera para el segundo trimestre del año, ubicaría a la baja en el segundo lugar en el ranking de contracciones trimestrales de los últimos tiempos. La más importante sigue siendo la del cuarto trimestre del 2008, cuando como consecuencia directa de la crisis económica y financiera mundial la actividad local cayó 4,8%, derivando en el primer período recesivo de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Vendría un según período en el segundo y tercer trimestre de 2012. Habrá que tener un muy buen último trimestre para que la tendencia se revierta.

Pero en el oficialismo hay optimismo. Según la visión de Hacienda, la brusca caída del 5,8% de mayo se debe a una "tormenta perfecta" y a la aparición de "todas las pestes juntas"; y señaló al campo como responsable de casi la totalidad de la caída a partir de la baja de 35% del agro producto de la sequía. A su vez, los sectores que podrían haber empujado hacia arriba el indicador se vieron afectados por la crisis de Brasil, seguido por las consecuencias de la suba de las tasas internas y los efectos de la devaluación. Todos estos factores irían desapareciendo desde el tercer trimestre y el cuarto comenzaría a generarse un nuevo clima positivo de superación de la recesión

Los analistas privados no comparten el optimismo oficial. Las consultoras (Orlando Ferreres, Ecolatina y Radar, por citar tres de tendencias diferentes), hablan de la posibilidad de estabilidad sólo si se diera un panorama absolutamente estable, si no hubiera nuevos saltos del tipo de cambio, si no volvieran a afectar los aumentos tarifarios y si el consumo interno se recompusiera. Agrega además Radar que el principal problema que tiene el Gobierno para reactivar la economía con políticas activas, es que el acuerdo con el Fondo Monetario le impide destinar recursos fiscales para estos destinos. En conclusión, para los privados las estimaciones de crecimiento para este año dependen, siguiendo la interpretación oficial que cesen las malas noticias exógenas y, siguiendo la visión opositora, que el oficialismo no se haga ningún nuevo disparo en el pie.

Hasta ahora Macri igual viene salvando en los números de la actividad económica una máxima que en los últimos tiempos recordó Miguel Ángel Broda: que el actual Presidente termine con peores números económicos que su antecesora Cristina Fernández de Kirchner. Por ahora viene lejos. Según los datos del Emae en el 2016 (primer año completo de gestión) la variable cayó 0,2%, mientras que en 2017 subió 2,8%. El 2018 está en discusión y todas las fichas oficiales están puestas en el 2019 donde se pronostica un 3% dentro del Gobierno. Si se cumplieran las proyecciones oficiales, durante la gestión de Cambiemos la evolución de la actividad económica crecería cerca de 6% en toda la gestión macrista. Se evaluará en octubre próximo si este resultado será políticamente aprobado.

Carlos Burgueño 

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