Jueves, 16 Agosto 2018 00:00

Se aleja el riesgo de default, pero precios y dólar amenazan - Por Guillermo Kohan

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Pesimistas y menos pesimistas discuten estas horas cómo llegará la economía y el dólar hasta fin de año y las chances de Mauricio Macri de lograr la reelección en 2019.

 

Si la recesión será corta o larga, los efectos políticos y económicos por la causa judicial de los cuadernos donde se ventila el régimen de coimas obligatorias que regían en la era Kirchner y, sobre todo, el riesgo de que regrese a la Argentina otra vez un régimen populista y autoritario, que extreme los controles y la intervención Estatal en la economía.

Optimistas hay pocos, pero los menos pesimistas calculan que el riesgo país que se disparó por encima de los 700 puntos básicos estaba exagerado. Argumentan que aún si a la Argentina solo le prestara el FMI y nadie más, es decir si siguiera cerrado el mercado internacional para el país, con el préstamo de Lagarde se asegura que es muy improbable el default en 2019. Vencen u$s 3000 millones de amortización del Global 2019, más u$s 5000 de títulos locales, y se están acordados u$s 6000 millones para cubrir el déficit. Unos 14/15 mil millones de dólares que están asegurados con el FMI, más el aval extra que seguramente tendrá Macri de los amigos del G20.

Con lo cual, la crisis podría seguir devaluando el peso en cada pico de desconfianza, complicando el clima económico y social, pero siempre con los bancos abiertos, sin cepos ni corralitos. Sin una crisis bancaria que afecte a los depósitos ni obligue a cerrar las entidades como ocurrió en 1989 y 2001. Sin default y con los bancos abiertos, desde María Estela Martínez a la fecha, los gobiernos han podido terminar sus mandatos.

Los más pesimistas hacen otra cuenta. Suman a las necesidades de dólares del año próximo los vencimientos de Letes (8000 millones si nadie renovara), los vencimientos de deuda de provincias y sector privado que el Gobierno Nacional no podría dejar caer, y los 15.000 millones que según el acuerdo con el FMI, se iban a usar para rescatar los papelitos en el banco central de la era Cristina y con eso levantar el muerto de las Lebacs. Por eso afirman en público y en privado que no está claro el plan financiero del Gobierno para 2019, y que por eso no baja el riesgo país. Luis Caputo intenta convencer a sus ex colegas de la banca que cometen un error. Dice que el rescate de Lebacs con los 15.000 millones que iban al Central no es una obligación comprometida con el FMI. Tanto es así, argumenta, que se acordó el nuevo plan puesto en marcha esta semana que le deja al Gobierno usar reservas para rescatar gradualmente las Lebacs en manos personas, entidades no bancarias y fondos. Considera que no hay que tomar esos 15.000 millones como una obligación para 2019, y supone que la cuestión de las Letes en dólares es un tema completamente financiable. Más cuando el Gobierno ya mostró que paga costos políticos para asegurar el ajuste, frenando la baja de retenciones a la soja y eliminando parte de los reintegros. Alivio para los que miran el déficit y el riesgo país, fastidio creciente en el campo y en la Industria. Y sobre todo en economías regionales.

En la economía real del comercio y las empresas se discuten otras realidades, derivadas de la crisis de confianza en los mercados. El sector inmobiliario sigue bastante paralizado. Tanto el presidente Macri como el equipo económico recibieron propuestas del sector para estudiar la posibilidad de un mini blanqueo acotado para poder comprar inmuebles. Alguna fórmula que permita reactivar el sector de la construcción ahora también amenazado por los efectos de los cuadernos de la corrupción en la obra pública. Reeditar el Cedin acotado a un monto no mayor a 200 o 300 mil dólares, permitiendo a una inmensa cantidad de gente que tiene dólares en efectivo y no blanqueo, más toda la economía negra que se generó en el era Macri con una inflación acumulada superior a 100% a la fecha y creciente presión fiscal, que toda esa gente pueda tener un aliciente para sacar los dólares del colchón. Que todos aquellos que se vienen dolarizando desde enero, encuentren un buen motivo para gastarlos.

Conviene recordar que prácticamente 80% de los argentinos que tienen dólares en el país nunca los blanquearon. El plan de regularización que impulsó Macri al principio de su mandato, como siempre se explicó en esta columna, fue un fracaso en el tramo local, ya que fue pensado para resolver el problema de quienes tenían cuentas o bienes registrados en el exterior. Nunca se pensó en dar incentivos para los argentinos de a pié que ahorraron en Argentina. Los números finales fueron elocuentes. Más de 70% de lo blanqueado fue por dinero o bienes en el exterior. Es más, los argentinos que blanquearon y para no pagar impuestos optaron por financiar al país comprando bonos argentinos perdieron como en la guerra. El blanqueo les costó entre 20% y 30% del capital. Otros se quejan porque tienen cuentas blanqueadas en el exterior, pero la AFIP no les permite pagar el impuesto a los bienes personales con los dólares de esas cuentas, directamente transfiriendo el dinero a la cuenta Banco Nación en Nueva York. Los obligan a traer los dólares a entidad en Argentina, cambiarlos a pesos, y recién allí pagar el impuesto. Conclusión 3% más de costo por comisiones y diferencia de cambio que se ganan los bancos aquí.

A propósito de los impuestos, entre los desafortunados que no tienen cuentas afuera y la yugan aquí todos los días, siguen las quejas contra la poca generosidad de la AFIP en los anuncios que se realizaron, supuestamente para aliviar a los pagadores de impuestos, que por los motivos de la corrida cambiaria y la suba explosiva de las tasas de interés más el stress general en la cadena de pagos, lógicamente tuvieron dificultad para estar al día desde marzo a la fecha. Dicen los contadores que es un milagro conseguir el plan de pagos en 48 cuotas por las exigencias impuestas, que inexplicablemente no se permite el plan de pagos para el vencimiento del impuesto a las ganancias y bienes de las personas cuyos vencimientos se postergaron de junio a julio, y que los embargos no aflojan. A una empresa pyme que se atrasó en el IVA y no pagó el 24 de julio, le embargaron la cuenta el 8 de agosto. En la AFIP juran que la orden interna fue aflojar, pero explican que hay que observar bien cada caso antes de generalizar en el análisis.

Tema favorito e imprescindible entre hombres de negocios, la mega causa de los cuadernos que investiga Claudio Bonadío. No tanto en los avatares judiciales y las personas implicadas, porque fuera del círculo de los afectados o quienes puedan tener algún temor a que la cuestión los salpique en el futuro, el caso se observa en el marco de una razonable certeza desde el punto de vista procesal. Se asume que la causa está bien administrada por Bonadío y el fiscal Stornelli, las pruebas y confesiones lucen más que impactantes, con lo cual es inconducente opinar sobre quién es culpable o inocente o quién debe ser detenido o liberado, porque en definitiva lo único que importa aquí es que la instrucción de la causa esté a derecho para no ser volteada en el futuro, y, desde luego, lo que opine y falle el juez en cada caso.

Distinta y más abierta es la discusión política del caso. Por ejemplo, qué responsabilidad le cupo al sector privado y a sus actores en toda esta tragedia. Por lo que siempre contaban los empresarios en privado desde 2003 y ahora confiesan en público y también en sede judicial, en la era Kirchner se instaló como nunca un régimen político muy autoritario, que extremando los controles sobre la vida de las empresas y las personas, instaló un esquema de Estado extorsionador que instaló un régimen de coimas obligatorias para poder subsistir en la Argentina. Obligatorio para todo aquel que operar en un mercado regulado: sea obra pública, transporte, energía, subsidios, promoción industrial y diferimientos impositivos, comercio exterior, operaciones de cambio, y cientos de oficinas de regulaciones y peajes. Recuerdo un diálogo con un allegado a Julio De Vido cuando recién llegaron de Santa Cruz: "muy simple Willy", me decía. "El que entienda como es el nuevo sistema, va a andar bárbaro con nosotros. El que no entiendava a tener problemas".

Y lo más interesante mirando el futuro, que será de las principales empresas en la Argentina que con un Estado cada vez más gigante e invasor, casi ninguna se salva de hacer negocios directa o indirectamente con el Estado. Confiando en que la Justicia, aun comprendiendo los argumentos de los empresarios, no perdonará los delitos, cabe preguntarse cómo reaccionará la sociedad, los medios y los actuales funcionarios o futuros, que tienen contratos firmados y a firmar con muchas de estas compañías para reconstruir el atraso de la infraestructura y la capacidad energética de la Argentina. Rutas, puertos, trenes, puentes, gasoductos, cloacas

Acaso todas las empresas son lo mismo? Se puede poner en un pie de igualdad a empresas que operan hace 90 o 100 años en el país, líderes en sus sectores, con aventureros que no eran emprendedores y simplemente crearon empresas para robar del presupuesto como testaferros del poder. Ni Aldo Roggio ni el grupo Techint pueden ser comparados con Lázaro Báez. Tampoco empresas menos conocidas que han sido golpeadas como la constructora Albanessi, que no figura en el club de la obra pública, financió 11 centrales térmicas que construyó en todo el país con crédito del sector privado, presentó balances con ganancias récord en Wall Street, pero seguramente tuvo que pagar peaje al regulador para que le adjudicaran las obras.

El tiempo dirá si la Argentina aprende de este escándalo. Cuanto más Estado regulador, más coimas. Con un ingrediente más para entender el fenómeno colosal de la corrupción K y los montos siderales involucrados: el ejercicio y el mensaje violento de la Argentina setentista que los Kirchner vinieron a reivindicar. La idea nefasta de que el fin justifica los medios. Se puede robar para financiar la causa, como la guerrilla justificaba en los 70 los secuestros y asesinatos a los empresarios por dinero. Reponer la grieta, amigo o enemigo, los escraches a los empresarios, la vinculación de los empresarios con la Dictadura y las causas judiciales que se abrieron contra ellos. La ausencia prácticamente total de medios críticos que recién aparecieron hacia 2010. Todo ese estado extorsionador se instaló en el poder. En ese marco se los presionaba a los hombres de negocios. Inocente ninguno. Pero resulta importante entender que la corrupción extrema del kirchnerismo no es solamente un grupo de ladrones que llegó al poder. Es mucho peor. Es un proyecto político.

Guillermo Kohan

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