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Miércoles, 29 Agosto 2018 00:00

La incertidumbre que genera correr al dólar de atrás - Por Daniel Fernández Canedo

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La flotación cambiaria parece llevar a la divisa hacia un solo sentido. Aun cuando el Central volvió a intervenir.

 

Con el particular esquema de flotación cambiaria que sigue el Gobierno, hace 17 días que el precio del dólar termina la jornada por encima de la apertura.

La lógica imperante de corto plazo indica que el precio del dólar sube. Al día siguiente arranca para arriba y, en algún incierto momento, aparece el Banco Central que ofrece divisas (más de US$ 400 millones entre lunes y martes); ahí el billete cede un poco para retomar la suba un rato después.

Así, el dólar mayorista cerraba el martes en $ 31,35 con una suba de 1,23% en el día y de 70% en lo que va del año.

Todo el movimiento se desarrolla en medio de un cúmulo de versiones que dan vuelta por el mercado en el intento de entender qué es lo que tienen en mente las autoridades económicas.

Los mercados están convencidos de que los inversores del exterior, muchos de los cuales huyeron en abril luego de haber ganado colocando su dinero en Lebac, se alejan cada vez más de los bonos y acciones argentinos y están envueltos en el escepticismo respecto de que el Gobierno pueda dar vuelta la situación.

Los operadores locales esperan que el ministro de Hacienda y el presidente del Banco Central definan un plan financiero para dar a conocer las necesidades concretas de dinero que tienen hasta fines de 2019.

Hay economistas que sostienen que el Gobierno necesitará entre US$ 10.000 y 13.000 millones más para cumplir con la deuda teniendo en cuenta la renovación de, por lo menos, el 50% de los vencimientos.

Es en base a esas previsiones que los profesionales insisten en que la Argentina no entrará en default. Pero la dinámica preocupa y mucho.

La discusión sobre el destino de los dólares de las reservas, por caso, agrega nubosidad en el panorama.

El acuerdo cerrado por el ex presidente del Central, Federico Sturzenegger, con el FMI contemplaba en su versión original la prohibición de destinar la plata del préstamo para intervenir en el mercado cambiario.

Supuestamente ese limitante fue dejado de lado y ahora Luis Caputo interviene, podría decirse con cuentagotas, en un mercado en el que la demanda parece no tener límite y del lado de la oferta sólo está el Central.

Los mercados consideran que esa intervención es tímida y que, de acuerdo a la experiencia de las últimas semanas, muestra que el Central corre de atrás y el dólar sigue su camino.

Los operadores más experimentados del mercado reconocen que las corridas se terminan cuando el Central puede demostrar que el dólar baja y que, en algún momento, todos los “comprados” pierden.

Pero hay economistas, por caso Daniel Artana, director de FIEL, que sostienen que, antes que destinar las reservas del Central a frenar el dólar, el Gobierno debería priorizar destinarlas a garantizar el pago de los bonos de la deuda para bajar la tasa de riesgo país que ayer volvió a rondar los 700 puntos.

El razonamiento es que apostando los dólares a bajar el riesgo país tanto el país como las provincias y las empresas podrían sentir un alivio por la baja del costo financiero.

Una tasa de riesgo país de 700 puntos indica que la Argentina hoy pagaría 7 puntos más que los bonos del Tesoro de EE.UU. si decidiera salir al mercado a buscar dinero.

Esa tasa es altísima y un indicador claro de que los mercados del exterior están cerrados para el país.

¿Y de dónde vendrían los US$ 10.000 o US$ 13.000 millones adicionales que los analistas privados estiman que necesitará el Gobierno para cerrar el programa financiero?

Algunos abonan el rumor de que el Gobierno está gestionando US$ 15.000 millones ante la administración de Donald Trump. Otros apuestan al FMI y también a un sindicato de bancos privados extranjeros que pueda juntar voluntades.

El Gobierno, mientras tanto, aparece concentrado en dos objetivos: confirmar que este año el déficit fiscal primario bajará a 1,3% del PBI (todos los cálculos indican que lo logrará con holgura) y en las negociaciones para presentar un proyecto de Presupuesto 2019 consensuado con parte de los gobernadores peronistas el 15 de septiembre.

En la Casa Rosada insisten en que conseguir la aprobación de un Presupuesto para el año próximo es la llave política que les permitirá cambiar el ánimo de los operadores financieros de adentro y de afuera.

El intento está en gestación aunque la dinámica de la crisis parece destinada a buscar otras señales más contundentes para conseguir alguna serenidad cambiaria. Una calma que, también, permita aquietar las expectativas inflacionarias que ya vienen recargadas para este mes.

En sus charlas con empresarios, el economista Ricardo Arriazu dice que en la crisis ocurrieron dos milagros: 1) no hubo salida de depósitos de los bancos y 2) hay más de 31.000 millones de dólares de los depositantes colocados en el sistema financiero.

Esos datos de confianza contrastan con la incertidumbre de un sistema de flotación cambiaria, sin banda, piso ni techo, que va corriendo de atrás a un dólar que, con su fuerte suba, ahogó la capacidad de compra de los salarios y tiñó de recesión a lo que resta del año.

Daniel Fernández Canedo

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Daniel Fernández Canedo

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