Domingo, 16 Septiembre 2018 00:00

El FMI: de Christine Lagarde al Presupuesto 2019 - Por Alcadio Oña

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)

La negociación con el Fondo Monetario, entre los retos y las tomas de posición de la titular del organismo.

 

Hay ciertos ruidos alrededor de las negociaciones con el Fondo Monetario que no permiten precisar bien qué clase de música está sonando. Y, más concretamente, si eso que se escucha habla de un acuerdo a punto de salir o de uno que viene a los tumbos. Eso sí, pressing no falta.

Este martes se conocieron declaraciones de Christine Lagarde, la directora del FMI, que cuestionan feo la política monetaria del Banco Central y le meten presión a Luis Caputo, si no buscan ponerlo en vereda. Ruido, claro está, solo que convivió con un sonido diferente: la misma Lagarde mandó una misión a Buenos Aires para, según sus voceros, “llegar a una conclusión rápida de las discusiones” y presentar una propuesta al directorio del organismo, o sea, a la cúpula que ella preside.

¿Y qué le exigió Lagarde a Caputo? Le exigió nada menos que “claridad, transparencia e información apropiada para los operadores de mercado y una comunicación mejorada”.

Un modo de interpretar el planteo, extremo, diría que a la política monetaria de la principal institución financiera del país le falta claridad, transparencia y buena comunicación. Otro, intermedio viendo desde dónde se parte, diría que en ese punto el desempeño del Central luce pobre y de baja calidad.

Pero la clave del entuerto no pasa tanto o no pasa únicamente por cómo se interprete el mensaje, sino por quién lo transmite, la jefa del FMI, y a quién se lo dirige, al jefe del BCRA. Hay allí, encima, un tono que trasunta enojo y un momento que no es cualquier momento: todo ocurre justo cuando el FMI resuelve sobre el pedido del Gobierno de adelantar los desembolsos del stand-by o aumentar el monto del préstamo.

Dice alguien que conoce de esas entretelas y tiene acceso a directores del Fondo: “De entrada, ellos reprueban las intervenciones del BCRA en el mercado cambiario y sobre todo las acciones sorpresivas. Aceptan las licitaciones a regañadientes, pero quieren que no queden dudas sobre a quiénes se les vende, cuánto se les vende y a qué precios. Hubo movimientos que les parecieron confusos”.

Sin ir hacia los extremos, dentro de ese cuadro coloca lo de la claridad, la transparencia y la información apropiada para los operadores de Lagarde. Sigue, ya en son técnico: “Pesan mucho, además, las reglas básicas casi dogmáticas de los manuales del FMI. Esto es, que la oferta privada y no la oficial le fija precio al dólar y que debe dejarse que el tipo de cambio haga el trabajo de equilibrar el mercado”.

Ocurre eso y más que eso, como que cuesta hacerles entender usos y costumbres arraigados acá que ni por casualidad aparecen en sus códigos.

El caso más notable para ellos es que los argentinos compren cuando el dólar sube o, peor aún, que sigan comprando aunque el dólar no pare de subir. Dicho sin demasiadas vueltas, que en medio del tembladeral estén dolarizándose a un promedio mensual cercano a US$ 3.000 millones: según cifras del Central, US$ 20.000 millones entre enero y julio.

Ni es necesario aclararlo: será un caso notable e incomprensible para ellos y para muchísimos más, pero nunca para los curtidos argentinos. Se entiende, para los curtidos argentinos que pueden comprar dólares.

Existen varios extras, en las declaraciones de Lagarde. Uno le pega a Caputo, pero trasciende a Caputo: el fallido anuncio de un acuerdo con el Fondo que hizo el Presidente por consejo, según dicen, del jefe del BCRA.

Afirma a cuento del mismo baile otro analista, también de buena llegada al staff del FMI: “Es bastante razonable suponer, además, que a ella le cae mal que Mauricio Macri ande hablando con Donald Trump y con Angela Merkel o que vaya a hacerlo, si no lo hizo ya, con Emmanuel Macron, para que empujen el acuerdo con el Fondo. Puede sentir una enorme simpatía por Macri, y también sentir que la están puenteando”.

Estados Unidos sobre todo, Alemania y Francia son grandes accionistas y accionistas que pisan fuerte dentro del organismo, pero Lagarde no es precisamente una mujer blanda ni una figura decorativa y mucho menos va a permitir que la vean como una figura decorativa. “Es la que dirige y manda y ha sido puesta ahí por el voto de esos países y de muchos más”, advierte el analista. De paso: reelecta en 2016, va camino de sumar dos mandatos de cinco años o una década.

Ha dicho Lagarde, dejando traslucir la búsqueda de poner las cosas en orden: “Si el presidente Macri incluye reformas serias en su plan, lo miraremos, registraremos el impacto en la situación macroeconómica argentina, determinaremos la sustentabilidad de la deuda y trabajaremos con ellos”. Habla del directorio, no de los accionistas, y apunta a unos cuantos blancos a la vez.

Sustentabilidad de la deuda se llaman, justamente, el gran problema argentino y el paquete financiero que pide el Gobierno.

En plan de seguir subiendo frases a este tren, hay una fuerte atribuida a Macri que si no es cierta huele a cierta. Habría afirmado sobre su movida internacional, durante un encuentro de pocos funcionarios: “No se confundan. La plata me la dan a mí”.

“Como quiera que sea, mejor que la plata llegue pronto”, agrega un PRO de la primera hora. Según sus cálculos, en dos o tres semanas el directorio del Fondo le pondrá el broche al acuerdo.

Por si es menos obvio de lo que parece, un dato: la misión del FMI no sólo vino para seguir la elaboración del Presupuesto 2019; está metida de lleno en los detalles del proyecto que mañana irá al Congreso.

Nada por cierto intrascendente, entre esos detalles figura la hipótesis de crecimiento de la economía. Que es igual a decir una de las variables clave, porque a su alrededor gira gran parte del programa fiscal.

Hasta hace unos días, la pauta que manejaba Nicolás Dujovne decía crecimiento cero. Puede ser la definitiva o ser una diferente: los técnicos del Fondo Monetario opinan que el año próximo la economía caerá 1% y aconsejan utilizar esa hipótesis.

¿Y en qué categoría entra la suspensión de un desembolso del FMI de US$ 2.900 millones programado para este lunes? Fuentes de Economía aseguran que decidieron no pedirlo, a la espera del arreglo final. Hablar del arreglo final es hablar del nuevo paquete financiero y de las condiciones en que podrá ser usado.

No son obviamente puro capricho las tomas de posición y los retos de Lagarde, tampoco su avance sobre la política monetaria del Central o el monitoreo fiscal de la misión. Debe tomar cuanto recauda sea necesario, pues a esta altura de la película un fracaso del acuerdo con la Argentina sería un fracaso sonoro y compartido a gran escala.

Y no la sacudirá a ella y a Macri solamente. También sacudirá a la súper estructura del FMI, que debe mantener clientes porque están perdiéndolos. Aquí sobran clientes, pero clientes para el dólar.

Alcadio Oña

Visto 310 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…