Martes, 18 Septiembre 2018 00:00

Dujovne recupera el optimismo y cree estar ante un nuevo escenario - Por Fernando González

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El ministro estuvo en la lista de los “reemplazables” hace dos semanas, pero ahora confía en que se podrá atravesar la tormenta.

 

Saúl Bellow, uno de los escritores más talentosos del siglo pasado, definía el optimismo como una de las cualidades del pueblo judío. “Sólo se puede ser optimista cuando se vive cerca del Vesubio”, decía el premio Nobel en El Planeta del señor Sammler, una de sus novelas más logradas. Otro al que en este tiempo le toca aferrarse al optimismo por vivir cerca de un volcán es a Mauricio Macri. Al menos eso es lo que se desprende de las cifras del Presupuesto 2019, que ayer presentó en la Cámara de Diputados el ministro de Economía, Nicolás Dujovne. Dólar a $ 40,10; inflación al 23% y un crecimiento menor que cero. Hay que ser un campeón del optimismo para intentar ir por la reelección con esos números tan escuálidos.

Pero ése es el Presupuesto que le llevó Dujovne a los diputados en los quince minutos que estuvo en el Congreso. El ministro de Economía es un herido de guerra que estuvo a punto de quedarse afuera del Gobierno hace dos semanas, cuando una lista de nombres con el de Carlos Melconian a la cabeza surcaba el mar del poder enumerando candidatos a reemplazarlo. Su buena relación con Christine Lagarde y la necesidad de una renegociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional lo salvaron del naufragio, al menos provisoriamente. Lo cierto es que el ministro luce bastante recompuesto, a pesar de una dolencia estomacal que lo obligó a internarse y a someterse a algunos estudios médicos hace apenas una semana.

“Estamos ante un nuevo escenario”, les ha dicho Dujovne a sus colaboradores y también al resto del gabinete de Macri. Una decena de ministros producto del ajuste interno del Gobierno, número que al parecer está mejorando la cohesión interna del equipo en medio de la crisis. Ese nuevo escenario que describe el ministro está basado en una utopía de estabilidad en la que el dólar flota desde hace 10 días en torno a los 40 pesos. Pero, sobre todo, en el repunte de los bonos argentinos con buenos rendimientos desde hace una semana.

Este mercado, el de los bonos argentinos, refleja el comportamiento de una plaza que mueve unos 2.000 millones de dólares diarios y determina el grado de riesgo que la economía argentina tiene para los grandes apostadores del mercado internacional. El Riesgo País pasaba los 750 puntos a comienzos de la semana pasado y cerraba ahora en 646 puntos, el más bajo desde el 9 de agosto. El índice todavía es muy elevado para un país emergente pero muestra algo parecido a un respiro.

El problema es que la fiebre de la economía argentina se mide día a día. El martes tendrá otra prueba importante cuando se renueven cerca de 400.000 millones de pesos en Lebacs, parte del cual podría volver a presionar sobre el dólar. De todos modos, para Dujovne el gran desafío se producirá a mediados de la semana próxima. Cree que el miércoles podría estar la aprobación del FMI a la renegociación del acuerdo que él mismo propuso. El efecto del anuncio del organismo, junto con la puesta en escena que haga el Gobierno en Buenos Aires, debería operar como un bálsamo sobre las expectativas del mercado. Faltan 8 días para comprobarlo. Algo parecido a la eternidad.

Si los cálculos optimistas vuelven a acercarse a la realidad, Dujovne y sus muchachos tendrán por delante el obstáculo más desafiante. Bajar la inflación y revertir el bajón de la economía real. El ministro, como la mayoría de los economistas argentinos, prevén que el pico inflacionario será el de septiembre (entre el 5 y el 6%), pero que en noviembre pueda comenzar a advertirse el punto de inflexión hacia la baja.

​Allí es donde encuentra explicación ese dólar de poco más de 40 pesos que sorprende en el Presupuesto del año próximo. “Si queremos que baje la inflación, no podemos dejar escapar más al dólar. El precio actual es competitivo para este año y también para el próximo”, asegura Dujovne puertas adentro de su ministerio. Un pronóstico arriesgado para un mercado áspero como el argentino, que en el último medio siglo se ha cansado devorar ministros, secretarios y varios presidentes del Banco Central.

Es difícil mirar el horizonte cuando el barco se agita en medio de olas gigantescas. Pero ese crecimiento del -0,5% en el Presupuesto significa lisa y llanamente que la Argentina no crezca el año próximo. Dujovne avizora cifras de crecimiento negativo cuando se compare cada mes del 2019 con el mismo de 2018 pero aguarda números mejores cuando se compare cada trimestre con el anterior. Es una proyección que recién arrojaría buenas noticias cuando transcurra la mitad del año de la verdad. Panorama incierto si los hay para el Frente Cambiemos, que tiene como simple objetivo de supervivencia el de poder ganar las elecciones.

Si el dólar se tranquiliza, si siguen subiendo los bonos y bajando el riesgo país. Si el peronismo más razonable suma los votos necesarios para aprobar el Presupuesto. Si la inflación abandona ese estado de misterio insondable que es hoy para el Gobierno. Y si la sociedad vuelve a sentir que su situación personal mejora en algún aspecto. Si todo eso sucede, Macri estará en condiciones de probar una vez más su suerte electoral, la misma que le dio ocho triunfos contra el peronismo en doce años. Son demasiadas vallas para la misma carrera. Pero Macri parece dispuesto a desafiar aquella frase ingeniosa de Benedetti. La que decía que un pesimista no era más que un optimista bien informado.

Fernando González

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