Miércoles, 19 Septiembre 2018 00:00

El dilema del dólar: ¿cuán lejos está de alcanzar un equilibrio? - Por Daniel Fernández Canedo

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El Gobierno aspira lograr la calma cambiaria con el Presupuesto y los adelantos del FMI.

 

La pregunta se planteó en un informe reciente de la consultora Eco Go y resume uno de los principales interrogantes de los operadores del mercado.

El dólar ya subió 115% desde enero en el circuito mayorista, y fue el argumento principal de la trepada que llevará la inflación anual por encima del 40% a fin de año.

A $40, sostiene la consultora, el dólar “es muy competitivo (duplica al de fines de la Convertibilidad y es 80% más alto que el de fines del gobierno anterior) y no dista mucho del de un equilibrio monetario”.

En otras palabras, los técnicos creen que prácticamente no alcanzarían los pesos para comprar todas las reservas en el caso hipotético de que el Banco Central decidiese desprenderse de todos los dólares.

Pero ese ejercicio teórico que contempla el desarme de las Lebac y otras decisiones de contracción de la cantidad de moneda dispuestas por el Banco Central, concluye en que “en la foto, la Argentina vuelve a ser competitiva”.

Los salarios en dólares resultan hoy 30% inferiores a los de fines de 2015 con “precios de los bienes y servicios en dólares 43% menores y tarifas 32% más altas” e indexadas.

Esa fotografía indica que el país estaría en muy buenas condiciones para aumentar las exportaciones pero sin prestarle atención a la “película”, que se define por una vertiginosidad fenomenal para cambiar los precios relativos pero que, a la vez, acumula tensiones en materia de viabilidad política.

Es en ese punto en el que la necesidad de estabilizar el tipo de cambio cobra relevancia ante el hecho de que septiembre arrojaría el mayor aumento del costo de vida en años (¿5/6%?) y de que el retraso salarial aparece como la principal ancla antiinflacionario.

El Gobierno siente el aumento de las presiones para adecuar salarios a la nueva realidad inflacionaria y hasta ahora sólo responde con los “precios cuidados” del ministerio de Producción y con la contracción monetaria del Banco Central. A mediados de septiembre, la cantidad de dinero del sector privado (circulante más depósitos en bancos) computaba un crecimiento de sólo 18% en un año contra una inflación que ya supera 35%.

El presidente del Banco Central promete astringencia monetaria y desaparición del stock de Lebacs para contribuir a moderar la suba de precios, pero la recuperación salarial llegará y para ese momento el Gobierno aspira tener estabilizado al dólar.

Dicen en la Casa Rosada que el “precio deseado” sería de $37 pero no se animan a difundirlo después de varios fracasos en materia de pronósticos económicos.

Aunque insisten en que no “defenderán” un precio del dólar; aspiran a empezar a dar vuelta esta semana el clima de inestabilidad cambiaria.

En el Gobierno creen estar seguros de que el Congreso aprobará el Presupuesto al que le asignan un poder en el tránsito hacia una mejora de las expectativas.

El oficialismo cree que le faltan 21 diputados para lograr, con los 108 propios, los 129 para la aprobación y que tendrán que conseguir sólo siete senadores para tener los 32 votos necesarios para que pase en la Cámara Alta.

En la búsqueda de voluntades, y especialmente de los gobernadores que adhirieron al Pacto Fiscal es que el presidente Mauricio Macri firmó un decreto estableciendo una partida de $ 4.125 millones destinada a un programa de asistencia financiera a provincias y municipalidades que se desembolsaría en cuatro cuotas hasta fines de este año.

Con el Presupuesto en vías de aprobación y el stock de Lebac de finalización, la aspiración fundamental del Gobierno es que el próximo viernes el Fondo Monetario Internacional anuncie el anticipo del desembolso de los fondos correspondientes a 2019 y 2020 del préstamo ya concedido por US$50.000 millones y así esperan ponerle el broche a un período de mayor estabilidad cambiaria.

A los operadores de los mercados parece no alcanzarles que el FMI le adelante el dinero para cubrir la totalidad de los vencimientos de deuda por dos años sino, también, quieren ver si le autorizan al Central usar parte de las reservas para controlar al dólar ahora que está en torno de los $40, en las alturas.

El reclamo silencioso viene a cuenta de que el Central ya gastó US$ 24.700 millones a lo largo de la presente corrida cambiaria y no logra la ansiada estabilidad.

A pesar del dólar alto, parece que en estos tiempos se cumple el legado no escrito de que los argentinos sólo dejan de comprar dólares cuando no hay más pesos dando vueltas.

Sin embargo la suba de los bonos argentinos en el exterior en los últimos días empezó a encender una pequeña luz de esperanza hacia la estabilidad o, por lo menos, dar la señal de que algunos inversores ya los tienta un poco más el hambre de ganancia que el miedo.

Inversores arriesgados ponen como ejemplo un bono de la provincia del Chaco que ofrece 17% anual en dólares, una renta elevadísima sólo reservada a los corazones fuertes pero que hasta hace algunas semanas era impensable que alguien pudiese proyectar comprarlo.

¿Estará llegando un tiempo de estabilidad cambiaria? Tal vez la respuesta le tenga usted estimado lector. ¿A $40, usted compra o vende dólares?

Daniel Fernández Canedo

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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