Domingo, 07 Octubre 2018 00:00

Informe Económico Semanal del Banco Ciudad - N° 470

Escrito por  Estudios Económicos Banco Ciudad de Buenos Aires inShare
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El Banco Central comenzó esta semana con la implementación del nuevo plan monetario diagramado en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, basado en un estricto control del crecimiento de la base monetaria y la aplicación de bandas cambiarias, el cual está orientado a reforzar el anclaje de las variables nominales de la economía y ayudar a reducir la inflación.

 

En lo que tiene que ver con el esquema de bandas móviles para el tipo de cambio, los primeros pasos resultaron positivos, predominando a lo largo de la semana la tendencia a la revalorización del peso. En efecto, tras los movimientos observados en los últimos días de septiembre, cuando el precio del dólar llegó a situarse levemente por arriba de los $41, esta última semana el tipo de cambio marcó un claro recorrido descendente, cerrando el viernes en $37,8 a nivel mayorista, con una baja acumulada de 8,4%. De esta forma, más allá de cierta volatilidad intrasemana asociada a las tensiones externas derivadas de la suba en las tasas de interés en los EE.UU., el valor del dólar experimentó a nivel local la baja semanal más pronunciada desde que se iniciaran las turbulencias en los mercados, en mayo de este año, situándose 14% por debajo del techo de la banda cambiaria ($44).

La contracara de estos movimientos fue un incremento en las tasas de interés, consistente con la absorción de pesos llevada adelante por la autoridad monetaria.

En particular, la tasa correspondiente a las primeras licitaciones diarias de LELIQ promedió un 71%, con máximos de 73%, que representan un incremento de 8 puntos porcentuales de las tasas de referencia respecto a los niveles previos a la implementación del nuevo programa monetario.

Además de las altas tasas de interés en pesos, son varios los factores que ayudaron a quitar presión en el plano cambiario, destacándose que el nuevo esquema si bien incorpora bandas relativamente amplias para amortiguar eventuales shocks externos, también marca un techo a la cotización que puede alcanzar el dólar, otorgando previsibilidad y contribuyendo a anclar expectativas.

Resulta clave en este aspecto la credibilidad del BCRA en lo que hace a su capacidad de defender el límite impuesto por el techo de la banda. En este sentido, el anuncio de las ventas mediante subastas con un máximo de USD 150 millones diarios, si bien a priori puede parecer insuficiente en relación a los picos de intervención observados en los últimos meses, es importante destacar que su recurrencia a lo largo de, por ejemplo, todo un mes implicaría una oferta de divisas del orden de los USD 3.000 millones, equivalente a los dólares que vuelca al mercado en sus mejores meses el complejo agroexportador. Al mismo tiempo, las intervenciones reforzarían el sesgo contractivo de la política monetaria, contribuyendo a restar presiones en la plaza cambiaria.

Por otro lado, la capacidad de intervención del Banco Central se verá reforzada por la oferta de dólares del Tesoro, que deberá vender parte de los fondos recibidos del FMI para hacer frente a sus necesidades de financiamiento en pesos. En lo que resta de este año, el gobierno recibirá desembolsos por aproximadamente USD 13.400 millones del FMI y USD 1.513 millones de otros organismos multilaterales, mientras que en 2019 contará con USD 22.800 millones del Fondo Monetario y alrededor de USD 3.000 millones adicionales de otros entes multilaterales, debiendo volcar cerca de la mitad de dichas divisas al mercado de cambios para hacerse de los pesos necesarios para cubrir el déficit fiscal y otras necesidades de financiamiento en moneda local.

Todo esto se enmarca, a su vez, en un contexto en el que el ajuste que registró la cotización del dólar en los últimos meses llevó el tipo de cambio real a los niveles más elevados desde 2008, es decir, de la última década. Y, de hecho, en el techo de la banda el tipo de cambio real pasaría a situarse en valores cercanos a los del año 2003, con el agregado de que los términos de intercambio (precios de las exportaciones relativos a los de las importaciones) hoy resultan 35% superiores a los de aquel momento, dotando de mayor potencia a la nueva paridad cambiaria.

En línea con lo anterior, los efectos de la mejora del tipo de cambio real ya comienzan a hacerse evidentes en los números del sector externo, alcanzando la cuenta corriente del balance cambiario en agosto un déficit de USD 396 millones, equivalente a menos de 1/3 del promedio mensual de 2017. Asimismo, con las nuevas condiciones de mercado, también se observa una menor demanda de dólares para atesoramiento, con promedios diarios cercanos a USD 75 millones.

En suma, el debut del nuevo esquema monetario y cambiario comenzó con un fuerte incremento de los rendimientos en pesos y una menor presión sobre el mercado de cambios. Si bien habrá que seguir monitoreando de cerca su funcionamiento en las próximas semanas, se dieron los primeros pasos para comenzar a anclar las variables nominales, de manera de avanzar en la estabilidad y previsibilidad de precios que el país tanto necesita.

RECAUDACIÓN TRIBUTARIA: FUERTE REPUNTE EN DERECHOS DE EXPORTACIÓN

La recaudación tributaria totalizó $295.818 millones durante septiembre, con un aumento del 32% interanual. De esta forma, favorecida por un repunte en los derechos de exportación y un buen comportamiento en otros tributos ligados al comercio exterior, la recaudación continuó avanzando a un ritmo similar al observado en lo que va de 2018, y si bien esto marca un descenso en términos reales, sigue representando una brecha importante en relación al ritmo de crecimiento que muestra el gasto primario.

El mayor aporte al crecimiento de la recaudación provino de los tributos ligados al comercio exterior, los cuales se vieron favorecidos tanto por la evolución del tipo de cambio como por las modificaciones implementadas en el esquema de retenciones a las exportaciones. En particular, en lo que hace a este último punto, la recaudación por derechos de exportación totalizó $13.207 millones, alcanzando una variación anual de 165%, que equivale a un aumento de 18,5% en términos de dólares. No obstante, debido a que el ingreso de las retenciones puede hacerse hasta 15 días después del embarque, el impacto pleno sobre la recaudación recién se vería en el mes de octubre. Por otro lado, los tributos que gravan las importaciones siguen mostrando variaciones importantes en moneda local, favorecidos por la suba del tipo de cambio. Los derechos de importación crecieron 56% y el IVA aduanero 74%, números que se encuentran en línea con lo que ha sido la evolución de estos dos tributos a lo largo de los últimos meses, más allá que en términos de dólares ambos experimentaron retrocesos (30% y 22% respectivamente), acompañando la contracción que vienen mostrando las importaciones en un marco de corrección de los desequilibrios del sector externo.

También se observó en septiembre un comportamiento favorable del IVA-DGI y el Impuesto a los débitos y créditos bancarios. En lo que hace al primero de estos tributos, la recaudación se incrementó un 37,5%, mostrando una aceleración en relación a los dos meses previos. De acuerdo a las autoridades de la AFIP, el buen desempeño del IVA estaría reflejando los avances en el proceso de formalización de la economía, a partir del mayor uso de medios de pago electrónico, con la instalación, por caso, de 70.000 nuevos pos por mes. Por su parte, el impuesto a los débitos y créditos bancarios aumentó un 36,4%, aunque controlando por la cantidad de días hábiles la suba habría ascendido a 42,6%.

Tanto el impuesto a las ganancias como las contribuciones a la seguridad social mostraron variaciones inferiores a la de la recaudación total. En lo que hace al impuesto a las ganancias, este se vio afectado por la postergación a octubre del vencimiento del segundo adelanto del impuesto, experimentando un suba de 14,6% en comparación con un avance de 33% en lo que va de 2018. Por su parte, las contribuciones a la seguridad social se incrementaron 22%, afectadas por los efectos de la reforma tributaria, y por la desaceleración en el ritmo de crecimiento de los salarios de los trabajadores registrados.

MENOR ACTIVIDAD EN LA INDUSTRIA Y LA CONSTRUCCIÓN

Durante esta semana, se conocieron los nuevos datos del nivel de actividad de la construcción y de la industria manufacturera correspondientes al mes de agosto, los cuales se mostraron en línea con la retracción ya capturada por el Estimador Mensual de Actividad Económica de julio. En el caso de la industria, el Estimador Mensual Industrial (EMIINDEC) registró una caída de 5,6% interanual en agosto, acumulando una baja de 0,8% para los primeros ocho meses del año. Continuó estando presente el efecto de la sequía sobre el agro y sus repercusiones en las actividades industriales relacionadas, observándose también una mayor difusión de la contracción hacia otros sectores de la economía.

La mayor parte de los bloques manufactureros registraron caídas interanuales en agosto, con la excepción de las industrias metálicas básicas y el sector automotriz. Continúan reflejándose los efectos que la reducción en la cosecha tuvo sobre los sectores industriales vinculados con el agro, como ser la industria metalmecánica (-10,8%) y la industria química (-9,3%), como consecuencia de la retracción en la fabricación de maquinaria agrícola y en el uso de agroquímicos. También la producción de alimentos y bebidas, que capturó una merma de 1% en el mes con relación a un año atrás, continúa afectada. La buena performance en la producción de carnes rojas (+11,4%), no alcanzó a compensar la disminución en la molienda de cereales y oleaginosas (-13,3%), particularmente en lo que hace a la elaboración de aceites y subproductos.

Otro de los factores que incide en esta performance negativa de la industria, es que aún se mantienen débiles las exportaciones a Brasil, con la excepción de las vinculadas al sector automotriz. De acuerdo a lo informado por ADEFA (Asociación de Fabricantes de Automotores), las exportaciones crecieron en un 59,6% interanual en agosto, cubriendo el mercado brasileño un 71,4% del total de unidades vendidas al exterior. En este sentido, el bloque automotriz fue el de mayor expansión en el mes (+13,7%), con la producción creciendo en un 9% en agosto, aunque esta no fue acompañada por la demanda local. Las ventas a concesionarios nacionales registraron caídas de 31% interanual mientras que los patentamientos de vehículos 0Km cayeron en un 25%. Esta reducción del consumo doméstico, como consecuencia de la caída en el salario real, también afecta otros sectores productivos de bienes durables (línea blanca, envases metálicos), repercutiendo no sólo en la ya nombrada industria metalmecánica sino también en bloques como el de caucho y plásticos (-13,2%), la edición e impresión (-5,9%) y la industria textil (-16,6%), siendo este último sector el más afectado por la disminución del consumo interno. La producción de minerales no metálicos (insumos para la construcción) también cayó en agosto (-1,1%), en línea con la desaceleración registrada por el indicador de actividad de la construcción, dando cuenta de una menor demanda de insumos vinculados con este sector.

En particular, en cuanto a la actividad de la construcción, esta se mantuvo constante en relación a un año atrás, moderando su avance durante los últimos meses. El Indicador Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC), registró un leve movimiento al alza de 0,1% en su comparación interanual de agosto, acumulando un incremento de 7,9% para los primeros ocho meses de 2018.

En su medición sin estacionalidad, se recuperó en un 2,7% frente al mes de julio, retornando a niveles similares a los de mediados de 2017. En línea con este menor impulso en la actividad de la construcción, la superficie autorizada a construir disminuyó en un 15,5% en relación a un año atrás, mientras que la cantidad de operaciones de compra-venta de inmuebles continuó cayendo, en un 24,5% de acuerdo a los datos aportados por el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires para el mes de agosto pasado.

Banco Ciudad de Buenos Aires  
Presidente: Javier Ortiz Batalla
Economista Jefe: Alejo Espora  
Estudios Macroeconómicos y Sectoriales:  
Daniela Canevaro  
Esteban Albisu  
Francisco Schiffrer  
Luciana Arnaiz  
Juan Pablo Filippini  
Sarmiento 611 Piso 6 (C1005AAH)
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