Lunes, 05 Noviembre 2018 00:00

El dilema del Banco Central: quiere comprar dólares para inyectar pesos pero el FMI se opone - Por Claudio Zlotnik

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Al organismo le preocupa que el BCRA vuelva a intervenir cuando el dólar toque el piso de la banda y advierte que no desapareció el riesgo de volatilidad

 

El Fondo Monetario Internacional se opone a que el Banco Central intervenga en el mercado comprando dólares en caso de que la cotización continúe a la baja, toque la banda inferior y se meta en la denominada “zona de intervención”.

Esa postura fue explicitada en las últimas horas por el economista jefe del FMI, Roberto Cardarelli, a las autoridades del BCRA. El mensaje fue directo, sin fisuras: “Sería una intervención prematura para que la Argentina expanda la cantidad de dinero”, planteó Cardarelli, según pudo saber iProfesional de fuentes confiables.

La posición oficial del FMI se choca contra la pretensión del Gobierno argentino, que ya dejó trascender que intervendría en el mercado si el dólar llega a la banda inferior. Y deja expuesta la férrea visión del Fondo sobre la crisis local, y que la receta (ortodoxa) del organismo para estabilizarla no varía demasiado respecto de las que ha diseñado en el pasado, más allá de los planteos públicos.

Para el staff del FMI, la única manera de garantizar la estabilidad es a la vieja usanza: manteniendo tasas de interés reales elevadas en el tiempo, que sequen la plaza monetaria y reduzcan al mínimo el riesgo de una salida de capitales y la depreciación de la moneda.

El último viernes, el billete verde alcanzó a $35,49 en el segmento mayorista, que es donde interviene el Banco Central. El lunes, cuando abra el mercado, el piso de la banda se ubicará en $35,10. Quiere decir que si la cotización cae 39 centavos ese día, la autoridad monetaria podría salir a comprar divisas.

Es lo que dejaron trascender tanto Sandleris como su vice, Gustavo Cañonero. Que en caso de que eso suceda -algo de lo que están muy confiados-, el BCRA saldrá a comprar dólares con el doble objetivo de sostener la cotización y de lubricar la economía, que sufre la recesión en medio del apretón monetario.

El FMI, no obstante, no quiere correr ningún riesgo. Lo dejó asentado el propio Cardarelli, en diálogos que mantuvo con funcionarios argentinos y con economistas del sector privado. “La estabilidad no está asegurada. Es algo que se está logrando y estamos en medio de ese proceso”, insistió el economista italiano a sus interlocutores.

El último acuerdo firmado por la Argentina y el FMI postula dos cosas muy concretas sobre la posible intervención del Banco Central, ya sea vendiendo si la cotización se fuera por encima de la banda o comprando para las reservas si cayera a la banda de abajo, que es lo que se discute ahora:

“El BCRA tendría la opción (pero no un compromiso) de anunciar una subasta para comprar o vender hasta u$s150 millones por día”. Es decir, no hay ninguna obligación de intervenir. Es una opción.

“El Banco Central se compromete a garantizar que todas las compras (de divisas) no se esterilicen, lo que resultaría en una expansión monetaria”.

Justamente, es a esto último a lo que se opone el Fondo. Al menos en este momento. En palabras de Cardarelli, “parece prematuro” hacerlo. Antes, el organismo se quiere asegurar de que el plan funcione.

Un plan, justamente, que fue pergeñado con una dureza monetaria pocas veces vista en la Argentina. Las elevadas tasas de interés y la “emisión cero” le quitaron toda la fuerza a la ola especulativa que había llevado al tipo de cambio hasta los $41 hace apenas un mes.

El modelo de emergencia fue diseñado por el Gobierno y el FMI para evitar la espiralización de la crisis. Hasta hace un mes, nadie podía apostar por el final de la crisis cambiaria. Hoy en día, la situación cambió.

En el equipo económico creen que la “Fase A” del plan terminó. La estabilización cambiaria, con el desarme de las Lebac. Nada menos. A lo que habría que sumarle lo que se potenció en las últimas jornadas: empresas -pymes y grandes, pero sobre todo estas últimas- vendiendo dólares en el mercado.

Se trata de un escenario hasta hace algunas semanas, por lo menos, improbable, a juzgar por la mayoría de las consultoras de la City. Le daban más chances a que el dólar testeara el techo de la banda y menos a que la cotización se deslizara hacia el piso. Pero es lo que ahora está sucediendo.

Y la pregunta que se instaló en el mercado fue concreta: qué hará Sandleris cuando el dólar caiga a ese valor, que se sitúa algunos centavos por encima de los $35.

Si se cumplen las expectativas del Gobierno, y también de la City, es muy probable que en las próximas jornadas el dólar caiga al piso de la banda y el BCRA decida si interviene o si, por el contrario, se maneja con la posición conservadora de los técnicos del FMI.

Los motivos de cada uno

Para el staff del Fondo Monetario, la única prioridad pasa por la estabilización, la baja de la inflación y que la Argentina asegure el repago de su deuda.

En ese contexto, los técnicos no son sensibles a las necesidades de rápido crecimiento que pueda tener la actividad económica. La preferencia está clara: el tipo de cambio debe quedar donde lo ubiquen las fuerzas del “mercado”. En un contexto de altas tasas de interés reales.

Para el Fondo -y así quedó expresado en el último acuerdo con la Argentina- uno de los ejemplos a observar es la resolución de la crisis mexicana de 1994-1995. Durante el Tequila, el organismo aplicó una dura política monetaria, que sostuvo a las tasas de interés en niveles elevados a lo largo de un año.

Esa dureza, en la perspectiva de Washington, fue la que permitió estabilizar el mercado cambiario y, a nueve meses del estallido de la crisis, lograr los primeros “brotes verdes”. Para 1996, al año siguiente del terremoto económico, México ya pudo mostrar crecimiento de su PBI.

El último informe de la Fundación Mediterránea parece darle la razón a la estrategia del organismo: “Si bien en las últimas semanas el mercado cambiario se ha estabilizado y el peso se ha apreciado, esto ha ocurrido más por la suba de las tasas de interés que por el aplacamiento de las expectativas de devaluación”, escribió el economista Gustavo Reyes, a cargo del editorial del reporte.

Según la consultora, las tasas de interés -que ahora rondan el 68% anual- podrían caer al 32% anual recién a finales del próximo año. Reyes imagina ese proceso así:

Asumiendo que los riesgos del actual plan se atenúan en el tiempo y de acuerdo a las proyecciones del FMI para el nuevo programa económico, las actuales tasas de interés en pesos (cercanas al 70% anual) no bajarían demasiado hasta fines de año y luego, a partir de principios del 2019, se reducirían gradualmente para llegar al 32% anual a fin del año próximo”.

Es decir, y tal cual también lo pergeñó el Fondo, Mauricio Macri estaría obligado a hacer campaña electoral con un costo del dinero que seguirá ahogando la actividad económica y a las empresas.

Está claro, también, que ese camino estará lleno de tensiones. Así como ahora, el Gobierno ya planteó su deseo de comprar dólares en el mercado para lubricar la actividad y avanzar en la baja de las tasas, se presume que esa idea se potenciará durante el año electoral.

El riesgo de la dureza monetaria está claro: que el tipo de cambio continúe su ritmo de apreciación.

El último reporte de la consultora LCG (fundada por Martín Lousteau) le pone números a esa tendencia y a ese peligro: "La apreciación nominal del último mes y la aceleración inflacionaria erosionaron casi 40% de la mejora de competitividad alcanzada por el ajuste del tipo de cambio desde fines de abril: el tipo de cambio real multilateral pasó de un mínimo de 1,29 (25-abr) a un máximo de 2,05 (30-sep) y hoy (1-nov) se ubica en 1,73”.

La consultora MacroView (Melconian & Santángelo) también realizó un ejercicio comparativo.

Para esa consultora, los $36,60 del cierre del último viernes dejan en claro que el colchón se erosionó con la baja del tipo de cambio combinado con la elevada inflación.

Durante los primeros dos años de Macri en el poder, el dólar (traído a precios de hoy) estaría en $25,90. Pero advierten que ya está cerca de los $32,40 que (a valores de hoy) estuvo el “dólar CFK antes del cepo), entre 2007 y 2011.

Para tener otra idea: el precio del dólar en la era de Néstor Kirchner (2003-2007) hay que buscarlo en torno a $46,40. Diez pesos por encima del valor actual.

Ahí están planteados algunos de los riesgos del camino tomado de la mano del FMI.

Claudio Zlotnik

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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