Lunes, 05 Noviembre 2018 00:00

Bolsonaro en Brasil, ¿complica o ayuda? - Por Marina Dal Poggetto

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A priori, los impactos de corto plazo sobre la Argentina son tres y están relacionados entre sí: el financiero, el del crecimiento relativo y el competitivo.

 

Más allá de las reacciones personales que genera el rotundo triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil, lo cierto es que la noticia tiene impactos directos sobre la Argentina.

Los inmediatos que hacen al devenir de la coyuntura económica en los próximos meses, y también de mediano plazo, que tienen que ver con el rol del gobierno argentino en la región frente al giro a la derecha en Brasil y, en especial, al rol del Mercosur.

Por lo pronto, el discurso económico de campaña de Bolsonaro mostró contradicciones que se agudizaron en los últimos días entre el mensaje de su futuro ministro de Hacienda, Paulo Guedes, y el del propio Bolsonaro.

El primero, una lista muy parecida a las recomendaciones del Consenso de Washington: privatizaciones, reforma previsional, apertura de la economía, negociaciones bilaterales, y reducción del tamaño del Estado, entre otras.

El segundo, un discurso menos concreto y con oscilaciones, dependiendo del interlocutor. Por el momento, no hay certezas sobre el giro de la política, teniendo en cuenta además que las reformas van a requerir consensos políticos en un Congreso sin mayorías, por lo que no es evidente la inmediatez de este camino.

Pero más allá de la viabilidad de encontrar consensos para encarar estas reformas en Brasil, lo cierto es que, en lo inmediato, generó la atención de los mercados, que desde hace un mes, cuando Bolsonaro empezó a subir en las encuestas, empezaron a reaccionar de manera muy favorable con una apreciación del real (de 4,20 a mediados de septiembre a 3,70 por dólar al cierre de esta nota) y una suba en las acciones de 32 por ciento en dólares en el mismo lapso.

A priori, los impactos de corto plazo sobre la Argentina son tres y están relacionados entre sí: el financiero, el del crecimiento relativo (Brasil/Argentina) y el competitivo.

Lo financiero

La mejora financiera en Brasil en el arranque de nuestro programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ayudó a estabilizar el mercado de cambios local y que el dólar se acerque a la banda inferior (35,49 pesos por la divisa estadounidense, apenas 1,2 por ciento arriba al cierre de este informe).

El acuerdo con el FMI incluye un muy fuerte apretón monetario, la certeza de que están los dólares para el pago de la deuda y flotación cambiaria entre bandas.

Crecimiento relativo

Luego de una caída acumulada de siete por ciento en dos años, en 2017 la economía brasileña arrancó, pero la incertidumbre electoral y el paro de camioneros en mayo pasado moderaron esa recuperación.

Finalizadas las elecciones, con una economía que ya ajustó (el déficit de la cuenta corriente cayó de cuatro por ciento del producto interno bruto en 2014 a poco más de uno por ciento en 2017), que mantiene la inflación en torno al cuatro por ciento, y que vuelve a recibir ingresos de capitales, las proyecciones de crecimiento del consenso alcanzan a 3,5 por ciento, luego de una suba de 2,7 por ciento este año.

Esta expansión contrasta con la recesión argentina y explica que en septiembre se haya dado vuelta el déficit comercial bilateral casi estructural.

Vale recordar que las exportaciones de autos de Argentina a Brasil de 2017 fueron apenas una tercera parte de las que se llegaron a concretar en 2013. En el acumulado del año, estas últimas aumentaron 47 por ciento.

Competitividad

El tipo de cambio real bilateral con Brasil recupera la competitividad perdida. Es el doble que el de fines de 2015 y 35 por ciento más alto que el había al cierre de 2017, como contracara de la devaluación del peso y la reciente apreciación del real.

Si bien para definir el comercio bilateral siempre fue más relevante el crecimiento relativo que el tipo de cambio real (en los ’90 con un tipo de cambio muy atrasado, Argentina tenía superávit con Brasil –gracias a la exportación de energía– y durante prácticamente todo el kirchnerismo con un dólar “competitivo” tuvo déficit), lo cierto es que es una variable relevante, sobre todo para los flujos de turismo.  

A mediano plazo, la incertidumbre es mayor

Si bien la descoordinación de las políticas macroeconómicas entre los dos principales socios comerciales han moderado el avance del Mercosur desde su creación en 1986, lo cierto es que no son pocas las inversiones alocadas a ambos lados de la frontera, producto del acuerdo comercial y de que la apertura a un mundo que se está cerrando no luce intuitiva.

De momento, las negociaciones del bloque con la Unión Europea que encaró la gestión actual están dilatadas a la espera de definiciones de Brasil.

Y si bien, desde el terreno intuitivo, los tiempos de cualquier negociación comercial no son inmediatos, es una dinámica a monitorear al igual que la reacción del lobby sectorial frente a eventuales cambios.

Todavía es demasiado prematuro para saber quién va a ser y qué hará finalmente Jair Bolsonaro como presidente.

Por Marina Dal Poggetto
Directora ejecutiva de Eco Go Consultores
Colaboró Juan Paolicchi, analista de Eco Go

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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